Tiempo nuevo y esperanza

Galo Fernández ya da muestras de un estilo que despierta esperanza

29 Junio 2018   6   Editorial   Gustavo Alvarado

La noticia de la aceptación de la renuncia por el papa Francisco del hasta ayer obispo de Talca, Horacio Valenzuela Abarca, y el nombramiento de monseñor Galo Fernández Villaseca como administrador apostólico con sede vacante, es una señal muy decidora del tiempo nuevo que está llamada a vivir la Iglesia diocesana, e indicadora, también, de los rumbos futuros por los que se están orientando los pasos para enfrentar con decisión la “cultura del abuso”. En la diócesis de Rancagua hay también cambios, y se sabe que vendrán otros.
Se espera para este tiempo bondad, firmeza y misericordia. El papa ha hecho ver con claridad que el obispo en los tiempos actuales, donde los hombres y mujeres sufren múltiples heridas, requiere de una especial identificación con Cristo el Buen Pastor, que se acerca con cariño a los dolores para mitigarlos y ser reflejo del amor que sana, dignifica, perdona, libera. El pueblo fiel reconoce al sacerdote que sirve con el evangelio, y advierte con fino olfato a los clérigos cuyo ministerio es concebido como privilegio o ascenso social.
Galo Fernández ya da muestras de un estilo que despierta esperanza. Sus primeras palabras de ayer marcan un horizonte: “Tengo mucha esperanza de que podamos caminar por una senda de mayor confianza y que brote todo lo hermoso de la Iglesia”, afirma. Y ello lo desea hacer, continúa, “con mucha humildad, con sencillez, con deseo de servir, con un gran aprecio a esta diócesis de Talca”.
Este tono en el habla del nuevo pastor y la trayectoria que ha tenido en su ministerio hace confiar a los católicos que habrá un nuevo impulso en el dinamismo pastoral, tanto en las comunidades y parroquias, como movimientos de Iglesia, los organismos de servicio, o el amplio mundo campesino y los marginados de la sociedad.
Los migrantes, los jóvenes, los pobres y la educación, están en la trayectoria y experiencia pastoral de Galo Fernández, y ello le da una especial sensibilidad para abordar los desafíos que posee la Iglesia diocesana. También los retos que presenta el tiempo presente, con las actuales condiciones de trabajo, en el agro y la ciudad, en la política y la justicia, en la cultura, los centros productivos locales, etc. No hay que olvidar que la diócesis de Talca posee la Universidad Católica del Maule y el CFT San Agustín, que tienen gran impacto en la sociedad y la cultura.
Una especial preocupación para el cual también viene con experiencia el nuevo pastor, será la dedicación que demandará por el clero, para que recupere entusiasmo y celo pastoral. El presbiterio junto al obispo está al servicio del pueblo fiel, para proclamar la buena nueva, celebrar la fe en comunión y, sobre todo, vivir el servicio solidario del amor comprometido con la dignidad de todos y cada persona humana, especialmente de los más pobres, de los olvidados, de los abusados, de los que han sido humillados.
Galo Fernández llega a una tierra con gente sencilla, golpeada, pero abierta y sufrida, luchadora y trabajadora, con plena conciencia de ser una Iglesia que ha tenido en su seno ejemplos de entrega íntegra, a pesar de los que han ofendido y estropeado la inocencia. Pero el evangelio vivido hace recuperar la credibilidad tan dañada en el pueblo de Dios.