Tras la huella de lo tradicional en el vino

En la provincia coexisten nuevas organizaciones que buscan el desarrollo del vino en la zona

27 Octubre 2016   8   Editorial   Gustavo Alvarado

Hace unos años no era tema en discusión ni se valoraba la tradición vitícola de Cauquenes, pese a que existían en la zona muchos agricultores que continuaban cultivando sus viejas parras, vinificando frutos casi extintos, pero que aún perduran por el trabajo y cuidado del campesino.

La “Ruta de los 25” fue la primera agrupación que enfocó su trabajo para ir al resguardo del vino tradicional y sus cepas más añosas, además de cuidar la manera en que el “tinto” se preparaba, pues la idea era “cuidar” la manera en “como los abuelos” preparaban el brebaje de la vid.

Entidad que permitió promover el desarrollo territorial a través de la entrega de apoyo a los campesinos, para que mantuvieran sus tradicionales procesos en la extracción, elaboración y envase de sus vinos en el lugar de origen.

Actualmente, en la provincia coexisten nuevas organizaciones que buscan el desarrollo del vino en la zona: es así como nace la Asociación Gremial de Vitivinicultores del Secano de Cauquenes –VIDSECA-, quien se fijó como objetivo tratar de agrupar a todos los pequeños productores de vinos, con la intención de crear una plataforma que les permita hacer de esta iniciativa sostenible en el tiempo.

Dicha instancia nace bajo el alero del Plan de Comuna rezagada por el trabajo que se desarrolló en una mesa territorial organizada desde la Gobernación. El tiempo transcurrió y han hecho distintas acciones que han permitido mostrar el trabajo en el área. La pequeña viticultura el año pasado se atrevió a “lucir” en público su producción, en la primera versión de la “Fiesta del Vino País”.

Este 28 y 29 de octubre, una vez más, los pequeños productores se “tomarán” la Plaza de Armas de Cauquenes para hacer deleite de sus naturales vinos, de sabor “acampado”.  Se espera una segunda versión más “madura” y reposada, donde la mística que existe en torno al vino impregne no sólo a los visitantes, sino que también a las autoridades para que continúen brindando la instancia de desarrollo para el pequeño campesino, quien es, finalmente, el que guarda y atesora el secreto de los “vinos cauqueninos”.

El impulso debe ser para ellos, pero no sólo para incentivar la identificación y propiedad del territorio, sino que también para que logren comercializar y vivir del “buen brebaje”.