Triste destino

La labor de la comunidad entera es necesaria para detectar a eventuales maltratadores y denunciar casos concretos de violencia intrafamiliar.

29 Agosto 2017   31   Editorial   Gustavo Alvarado

Nuevamente la comunidad maulina está impactada por un femicidio, esta vez en la localidad de Lontué donde un sujeto que tenía orden de alejamiento hizo caso omiso y disparó contra su ex pareja dándole muerte delante de dos de sus hijos y suicidándose minutos más tarde.

El caso, tal como lo tituló este medio, era la crónica de una muerte anunciada puesto que la mujer era víctima de una larga secuencia de actos de violencia intrafamiliar que se había prolongado por años y la que quería terminar de una vez.

La Justicia dictó una orden de alejamiento al hombre la que no se cumplió puesto que si bien la víctima abandonó su hogar y se refugió en casa de familiares, seguía acosándola argumentando que debía pasar por el lugar ya que era comerciante en leña.

El domingo alrededor de las 15 horas se desató el último acto de esta tragedia, cuando la mujer por razones que se ignoran acudió a una cita con su victimario acompañada de sus hijos, aparentemente para entregárselos para una visita semanal.

Familiares presentes en el lugar intentaron disuadir al hombre advirtiéndole que algo malo podía pasar, pero tras una discusión sobrevino el epílogo de esta triste historia.

Una vez más el Estado no fue capaz de asegurar la vida de una mujer amenazada y las medidas precautorias fueron insuficientes para detener este drama.

Con este son tres los casos que se registran en nuestra región durante este año lo que nos debe hacer meditar profundamente, puesto que no se saca nada con lamentar estos hechos y anunciar drásticas medidas y querellas.

La violencia contra la mujer es una realidad y no debemos esconder la cabeza como el avestruz. Por el contrario, se requiere una acción proactiva que se haga cargo de las denuncias que existen y se adopten medidas eficaces para controlar este mal y salvar vidas.

Lamentablemente en nuestra sociedad la mujer corre múltiples riegos, como lo que ocurrió con pequeña de 15 años que fue violada y asesinada al acudir a una cita que había pactado a través de una red social.

La labor de la comunidad entera es necesaria para detectar a eventuales maltratadores y denunciar casos concretos de violencia intrafamiliar. No hay que temer  acusar o delatar, puesto que con ello posiblemente estemos salvando una mujer.

El desenlace parece que estaba escrito y nadie hizo nada en su momento. Ojalá que no haya más crónicas de muertes anunciadas y menos de mujeres.