Un “18” de integración

Los escolares extranjeros pueden conocer, a través de las diferentes actividades extraprogramáticas, algo más de las tradiciones chilenas. Se disfrazan como un niño o niña chilena más de huasos y “chinas” y bailan la cueca sin diferencias.

18 Septiembre 2018   6   Editorial   Gustavo Alvarado

Los muchos extranjeros que se han radicado en el Maule en el último tiempo, como parte del fenómeno migratorio que, por distintas razones, ha tenido a Chile como uno de los países protagonistas en Sudamérica, han valorado positivamente la tradición nacional de las Fiestas Patrias.
A algunos migrantes les ha llamado la atención la duración de las conmemoraciones. Este año, por coincidencias del calendario, la festividad se desarrolla durante cinco días, sin contar que muchos comenzaron el viernes la fiesta. Ese día se iniciaron los viajes, en las oficinas se hicieron las típicas convivencias dieciocheras y en los colegios los niños y adolescentes se disfrazaron de huasos y “chinas”.
En otros países de Sudamérica las conmemoraciones por la independencia no son tan vistosas, ni duran tantos días.
Pero más allá de esta apreciación numérica, los extranjeros, especialmente los niños, han manifestado su buena disposición a participar de las tradiciones nacionales.
Es en este sentido que radica la importancia de las Fiestas Patrias como una gran oportunidad de integración para los migrantes que han llegado a Chile.
Es común observar a pequeños de familias migrantes participando en los desfiles conmemorativos de distintas fechas, como para el natalicio de Bernardo O’Higgins. Y seguramente hoy, durante la tradicional Parada Militar, también estarán presentes.
En este contexto, los colegios ofrecen una extraordinaria oportunidad para que las familias extranjeras -haitianos, venezolanos, muy presentes en la región- se integren a la sociedad chilena, más allá de sus esfuerzos por abrirse un camino laboral en nuestro país.
Los escolares extranjeros pueden conocer, a través de las diferentes actividades extraprogramáticas, algo más de las tradiciones chilenas. Se disfrazan como un niño o niña chilena más de huasos y “chinas” y bailan la cueca sin diferencias.
Por su puesto, ellos hacen partícipes a sus padres y estos se unen al entorno “dieciochero”. Incluso, algunos han sido invitados a exponer sus propios bailes tradicionales a los establecimientos educaciones, generando un intercambio cultural que enriquece a unos y otros.
Así, el fenómeno migratorio encuentra en las Fiestas Patrias un momento de genuina integración, beneficioso tanto para extranjeros como chilenos.