Una sociedad con “inclusión educativa”

Es momento de dejar de hablar de “educación especial”, de verla como algo distinto, diferente.

10 Noviembre 2016   5   Editorial   Gustavo Alvarado

Hace unos días se conmemoró  el Día de la Educación Diferencial o Especial, donde los alumnos y sus profesores, de los distintos establecimiento educativos de la región, organizaron actividades para mostrar el trabajo que realizan a diario con los niños y niñas que necesitan de una modalidad educativa orientada a fomentar sus capacidades.

Cauquenes no fue la excepción y la Escuela Horizonte realizó una emotiva actividad, donde los alumnos se “lucieron” ante las autoridades con sus presentaciones artísticas. Incluso, el alcalde Juan Carlos Muñoz evidenció su sorpresa por las capacidades artísticas de quienes se atrevieron a mostrar sus dotes. Pero quienes a diario trabajan con esos niños no se impresionaron, pues están claros que una educación regular, proveyendo un conjunto de servicios, recursos humanos, recursos técnicos, la entrega de conocimientos especializados y cariño, garantizan un desarrollo –y potencian- las capacidades de cada uno.

Desde el Ministerio de Educación se debe garantizar el acceso a quienes necesiten de una educación distinta,  a través de una  normativa, que asegure que los niños, niñas, jóvenes y adultos con necesidades educativas especiales puedan acceder, participar y progresar en el currículum nacional en igualdad de condiciones y oportunidades- Así se establece por intermedio de la Ley general de Educación y Ley 20.422.

La leyes indican que el Estado es garante de que quienes necesitan acceder a este tipo de sistema educativo. Existen buenos profesionales dispuestos a entregar sus conocimientos para potenciar el máximo de las capacidades, pero aún nuestra sociedad no es inclusiva, al seguir sesgando a quienes son distintos, a quienes no aprenden una materia al mismo ritmo del promedio.

Lo cual hace pensar que nos educan para ser iguales, sin importar las capacidades e intereses individuales. Estamos ad portas de que se inicie la campaña de la Teletón, donde volcamos toda nuestra solidaridad hacia quienes tienen “capacidades diferentes”. Pero, el resto del año olvidamos esta moción, no potenciando el aprender a aceptar que cada individuo es distinto y que se debe aprender a respetar la diferencia.

Es momento de dejar de hablar de “educación especial”, de verla como algo distinto, diferente. Hay que empezar a sociabilizar el enfoque de “inclusión educativa”, que abre numerosas posibilidades de ofrecer una educación de calidad para todos, permitiendo dar respuesta a todos los alumnos y alumnas, con independencia de sus necesidades y demandas.

Eso es lo que se necesita, eso es lo ideal, para allá debe apuntar el trabajo y esfuerzo de los padres, de los educadores y de una sociedad que aprende a potenciar las capacidades individuales, valorando la diversidad y el ser distinto.