Ventajas del Comercio Justo

La actividad económica de Sagrada Familia se centra en el ámbito agrícola, principalmente pequeños productores y trabajadores, por lo mismo, de ahí la importancia de establecer pactos o acuerdos orientados a protegerlos y que permitan mejorar sus condiciones de vida

01 Febrero 2017   12   Editorial   Gustavo Alvarado

En tiempos donde en nuestro país mucho se habla respecto de la desigualdad económica y social, pero poco se hace para poder revertir aquel crudo escenario, el convenio de fomento al Comercio Justo firmado hace algunos días atrás por diversos actores de la comuna de Sagrada Familia, se presenta como un paso que abre una huella que podría ser replicada en otras zonas tanto a nivel local, regional como nacional.

A fin de sellar el aludido acuerdo, la presidenta del consejo de directores de la Coordinadora Latinoamericana y del Caribe para el Comercio Justo (CLAC), Marike Runneboom de Peña, arribó a la citada comuna, reuniéndose con el propio alcalde, Martín Arriagada y representantes de empresas que realizan actividades productivas de diversa índole en dicho territorio.

Se trata de un acuerdo que permitirá garantizar a los pequeños agricultores precios dignos por sus productos o servicios, y que, en caso de enfrentarse a un escenario adverso, que a lo menos puedan rescatar los costos de producción y que no queden a la intemperie de los riesgos del mercado.

Al igual que otras comunas del país, la actividad económica de Sagrada Familia se centra en el ámbito agrícola, principalmente pequeños productores y trabajadores, por lo mismo, de ahí la importancia de establecer pactos o acuerdos orientados a protegerlos, siempre pensando en mejorar sus condiciones de vida.

El Fair Trade también conocido como “Comercio Justo” se trata de un modelo comercial que pone al centro a los seres humanos y la sostenibilidad social, económica y ambiental de las sociedades, dignificando el trabajo, respetando el medio ambiente y fomentando una gestión responsable y sostenible de los recursos naturales.

En otras palabras, lo que busca es que la totalidad de quienes integran una cadena productiva (en este caso los pequeños agricultores, campesinos y artesanos en desventaja económica y social, respecto a los actores dominantes en el mercado), tengan un acceso más equitativo a las utilidades que se generan, lo que de alguna manera permite corregir una serie de inequidades, en beneficio de quienes tienen menos. 

Pero esta dignidad por decirlo de alguna manera, requiere de un pacto, que debe ser respetado, por ejemplo, creando un canal de comercialización sostenible y solidario, lo más directo posible entre productores y consumidores, en el cual se reconozca dignamente el trabajo de quienes producen y sus organizaciones, y éstos se comprometan con el desarrollo de sus comunidades.

Además, se debe garantizar a los trabajadores condiciones dignas para desenvolverse, promover su asociatividad y empoderamiento. Bajo tales parámetros, emplazando a la consciencia de los llamados consumidores, la calidad que se asegura, viene de la mano con un “costo” que merece ser pagado.