Violencia carcelaria

Incluso los delincuentes más sanguinarios tienen asegurado un trato digno.

22 Junio 2018   11   Editorial   Gustavo Alvarado

Impacto han causado en el país las crudas imágenes de dos imputados siendo sometidos a violencia física y verbal, e incluso a torturas con golpes de electricidad en una de las cárceles de Santiago.
Se trata de dos inmigrantes ecuatorianos que están acusados junto a otras dos personas de la misma nacionalidad de asaltar y agredir violentamente a una funcionaria de la Universidad de Chile hasta causarle una brutal muerte, para darse a la fuga posteriormente. En las imágenes de una cámara de seguridad se les ve sonrientes luego de cometer este atroz crimen que horrorizó a la comunidad y causó una transversal indignación y condena.
Tras ser capturados por la policía en las inmediaciones del lugar, los sujetos fueron imputados por el grave delito y quedaron –como era de esperar- en prisión preventiva.
Allí fueron recibidos por los demás reos con inusitada violencia, lo que llevó a la Fiscalía a imputar por el delito de torturas a cuatro reos que agredieron y aplicaron corriente eléctrica a dos de estas personas.
Anteayer por la noche empezó a circular por los canales de televisión chilenos y las redes sociales un vídeo registrado en la cárcel Santiago Uno en el que varios presos agredían a dos de los cuatro ecuatorianos.
Las imágenes muestran a los dos jóvenes arrodillados y con las cabezas rapados mientras otros reos les pegan puñetazos, patadas y les aplican descargas eléctricas con un cable pelado.
La Asociación Nacional de Funcionarios Penitenciarios afirmó que la agresión ocurrió en el sector de talleres del penal y aseguró que no tiene los recursos humanos y materiales para ejercer un mayor control en los penales.
El ministro de Justicia, Hernán Larraín, dijo que la agresión a los dos ecuatorianos es “inaceptable” y afirmó que “la justicia la aplican los jueces y la tortura es una práctica atroz. Todo el rigor de la ley para los asesinos, pero no volvamos a la época de las cavernas”.
Tiene razón el ministro en esta materia, puesto que si bien se trata de personas que cometieron un grave crimen, ello no obsta a que pierdan sus derechos, puesto que incluso los delincuentes más sanguinarios tienen asegurado un trato digno.
Sin embargo, en la mayoría de las cárceles del país ello no ocurre y los internos están sometidos a condiciones infrahumanas que no se condicen con el Estado de Derecho que impera en Chile.