Violencia contra las mujeres

La violencia de género sigue estando presente en nuestra sociedad y cabe preguntarse qué tan eficientes están siendo las políticas públicas en torno al trabajo de prevención de violencia y de acogida con quienes han sido víctimas.

17 Noviembre 2016   8   Editorial   Gustavo Alvarado

Dos irracionales ataques contra mujeres han llamado la atención pública en los últimos días. Específicamente, se trata de sendos femicidios frustrados, uno ocurrido en Villa Alegre y, un segundo, acaecido en Parral. El hilo central de ambas historias sigue el patrón común en cada caso de violencia, donde el agresor es o ha sido pareja de la mujer atacada y donde nuevamente el victimario cree tener supremacía sobre quien dice sentir amor.

Y estos casos se sigue repitiendo pese a que el tema del femicidio o la violencia de género está cada vez más presente en el debate ciudadano, donde se han creado campañas, incluso a nivel internacional para visibilizar este problema social que causa la muerte en Chile de cerca de 40 mujeres cada año. Y tal como lo dice el Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género, esto se debe a que en muchas culturas, incluida la chilena, todavía se cree que los hombres tienen derecho a controlar la libertad y la vida de las mujeres por el sólo hecho de ser mujeres.  

¿Hay avances en esta materia? Se puede decir que sí. El hecho de haber puesto sobre el debate público esta situación claro que significa algo, es no ser indiferente a una realidad que estaba oculta y que no es exclusiva de un segmento socioeconómico sino que es un flagelo transversal.

Pero eso no debe ser lo único. Hay campañas que apuntan a crear conciencia en relación al respeto por el género femenino, no solo por una condición de sexo, sino que en el amplio sentido del ser humano que es parte de una sociedad y que aporta en ella.

No obstante, la violencia de género sigue estando presente en nuestra sociedad y cabe preguntarse qué tan eficientes están siendo las políticas públicas en torno al trabajo de prevención de violencia y de acogida con quienes han sido víctimas. Sobre esto último, cabe mencionar que en el gran porcentaje de los casos de mayor connotación en la opinión pública han sido bajo el contexto de una larga data de violencia, con denuncias y medidas de protección, que lamentablemente son quebrantadas desembocando en episodios trágicos.

El llamado de atención por cierto que está puesto en el género masculino, de entender que hay igualdad de condiciones con las mujeres, que son sujetos de derecho por igual y que no hay un derecho supremo de controlar la vida de ellas. Sin embargo, también está el llamado en las propias mujeres, que entiendan que cuando se ha incurrido en la violencia física y psicológica, es porque el respeto hacia ellas ya se ha perdido y no volverá adornado de lindas palabras.