Violencia intrafamiliar

En las demandas mencionadas, el acabar con la violencia es una de las principales. Pero algo de ese mensaje no ha logrado llegar aún.

15 Marzo   26   Editorial   Gustavo Alvarado

En los últimos días, un video viralizado en redes sociales y portales de Internet nuevamente impacta a la ciudadanía por el contenido violento que muestra, en el cual un muchacho de 21 años de edad golpea a una adolescente menor de edad.
El material difundido movilizó a los organismos relacionados. Así fue como la subdirectora del Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género (Sernameg), Carolina Plaza, aprovechando su visita en la capital maulina, se dirigió a la Fiscalía Regional para entrevistarse con la autoridad de dicho organismo, Julio Contardo. En dicho encuentro, la representante del Sernameg solicitó la incorporación de un fiscal experto en equidad de género para las situaciones de violencia que suceden en la región.
Por otro lado, rápidamente, se organizó una charla junto a la Gobernación de Talca en uno de los establecimientos emblemáticos de Talca y que cuenta con una gran cantidad de alumnos, como es el Liceo Abate Molina. ¿Bastará realizar una actividad de este tipo, solo cuando está el tema “caliente” en el ambiente? Claramente genera un efecto mediático, pero es insuficiente si es que el tema no se aborda con mayor profundidad en la comunidad educativa y en la sociedad en general.
Las marchas y movilizaciones del llamado 8M han puesto sobre la mesa la igualdad de la mujer frente al hombre. En las demandas mencionadas, el acabar con la violencia es una de las principales. Pero algo de ese mensaje no ha logrado llegar aún. El mismo día de conmemoración a los derechos de la mujer, dos de ellas perdieron la vida en manos de quienes fueron sus parejas amorosas.
Si lo llevamos al plano de los números, solo en la Tercera Comisaría de Carabineros de Talca, el año 2018 se recibieron 708 denuncias por violencia intrafamiliar. En lo que va del 2019 ya nos estamos acercando a las 170 en menos de tres meses. Las cifras demuestran, por un lado, que los hechos de violencia siguen estando presentes, y por otro, que tal vez hay más voluntad a denunciar.
Finalmente, el origen de esto se da por un caso de violencia en el pololeo, acto que aún no está penalizado porque la tramitación de la llamada ley Gabriela aún se encuentra en los cajones del Congreso, esperando su avance legislativo.