Visita del Papa Francisco

Aunque la máxima autoridad de la iglesia católica no visitará la Región del Maule, como se ha dejado entrever de la agenda que llevará a cabo el Papa en enero del 2018, el interés no ha sido menor para las comunidades católicas y la gente, en general

25 Septiembre 2017   7   Editorial   Gustavo Alvarado

“Nuestra oración está inundada por la alegría de la próxima visita del Papa Francisco. Nos preparamos a ella inspirados por esas palabras de Jesús tan necesarias en nuestros días: mi paz les doy. En este día de oración venimos a la fuente misma de la paz, que es el amor de Dios”.

Estas fueron las palabras del obispo de Talca, monseñor Horacio Valenzuela, durante el Te Deum realizado el pasado 17 de septiembre en la Catedral de la capital regional. Allí, frente a las máximas autoridades, monseñor anticipó las expectativas que tiene la comunidad maulina de ser parte de la visita del Papa Francisco.

Aunque la máxima autoridad de la iglesia católica no visitará la Región del Maule, como se ha dejado entrever de la agenda que llevará a cabo el Papa en enero del 2018, el interés no ha sido menor para las comunidades católicas y la gente, en general, especialmente en zonas rurales, donde la religión es parte de la vida diaria.

Así quedó de manifestó ayer también, durante la conmemoración de la actividad denominada “Oración por Chile”, ya que fue una oportunidad relevante para adelantar el mensaje que el Papa traerá en su visita a Chile, en especial, en temas asociados a los aspectos valóricos, sociales y el respeto a los derechos humanos.

La última visita de un Papa a Chile se registró durante el régimen militar, cuando Juan Pablo II fue testigo no sólo de la valentía de dirigentes sociales que desafiaron la censura para hacer llegar un mensaje de democracia y libertad, sino también tuvo que observar directamente la violencia de la represión política.

Por supuesto que el país que visitará el Papa Francisco es distinto, pero aún subsisten relevantes aspectos pendientes que dejó la transición a la democracia, donde la opinión de la iglesia católica es fundamental. Nadie puede desmentir que existen temas que dividen a los chilenos cuando se trata de la historia reciente.

Y la explicación no es sólo que cada uno tenga una opinión distinta, sino especialmente que siguen sin resolver las legítimas demandas de verdad y justicia que tienen las víctimas de violaciones a los derechos humanos. Su expresión más concreta es que continúa siendo un misterio el paradero de miles de detenidos desaparecidos.

En esta materia, los “pactos de silencio” impiden que se cierre una herida aún abierta para amplios sectores de la ciudadanía. Ejemplo de ello es la polémica generada tras la propuesta del gobierno para levantar el secreto de los archivos de la llamada “Comisión Valech”, para luego llevar todos estos antecedentes a tribunales.

Si el último Papa que recorrió Chile encontró a un país con ansias de democracia, ahora Francisco verá a un país que todavía no sabe toda la verdad de lo ocurrido durante la dictadura cívico-militar. Por ello, lo que esperan los chilenos es un mensaje que mire al futuro, pero sustentado en pilares sólidos de verdad y justicia.

Así lo dijo Francisco en su reciente visita a Colombia, donde fue claro en señalar un camino de reconciliación y paz, a partir de un acuerdo donde las partes reconozcan errores y asuman la importancia del valor de los derechos humanos, en la construcción de una sociedad y una democracia que acoja a todos los chilenos.