Visita del Papa Francisco

¿Está la Iglesia Católica valorando adecuadamente los cambios que se han dejado sentir en nuestra sociedad? ¿Cuál debe ser su vocación, su interés? ¿Cómo superar o corregir sus debilidades?

15 Enero 2018   8   Editorial   Gustavo Alvarado

El Papa Francisco llega hoy a Chile. Lo hace a un Chile muy distinto al que encontró el Papa Juan Pablo II en 1987. Han pasado más de 30 años y el tiempo, se sabe, no pasa en vano. En los ’80, Chile aún se encontraba en dictadura. Era un país gris y subdesarrollado, con enormes brechas sociales. Hoy, con un sistema democrático consolidado, se asoma al desarrollo y, aunque las inequidades se mantienen en algunos ámbitos, se han ido acortando.
Hoy, Chile es una nación moderna y conectada al mundo, con desafíos por delante, pero lejos de la opacidad y carencias de 1987.
Y en lo espiritual o religioso, ¿cuánto ha cambiado la sociedad chilena?
Un informe de Latinobarómetro, centrado en el periodo 1995-2014, sobre la evolución de la religión en América Latina, titulado: “Las religiones en tiempos del Papa Francisco”, aportaba a un año de haber asumido el actual pontífice, datos objetivos.
El documento establecía que en 1995, Chile tenía 74% de católicos, mientras que en 2013 pierde 17 puntos porcentuales, llegando a 57%. El mismo análisis, plantea que la transformación valórica de Chile responde a un fuerte aumento de la autoexpresión entre 1990 y 2012, asociada al crecimiento del agnosticismo y los “sin religión”, según una nota periodística de La Segunda de abril de 2014.
A esa realidad objetiva, se suma un contexto que ha propiciado esa “autoexpresión”, con el imperio de la tecnología y la consecuente disminución de las distancias entres las sociedades.
Entonces, Chile es muy distinto al de fines de la década del ’80.
Será un buen ejercicio valorar la recepción que la sociedad chilena le brinde al Papa Francisco, guardando las diferencias con lo sucedido en 1987 con el Papa Juan Pablo Segundo, entendiendo que se trata de contextos distintos, pero promoviendo una oportunidad única para mirarnos como sociedad.
¿Qué quiere ser Chile en el siglo XXI? ¿A qué le damos importancia? ¿Qué sociedad y qué tipo de instituciones queremos?
Y, principalmente, ya que se trata de la máxima autoridad del catolicismo, ¿qué clase de Iglesia Católica requiere ese alto porcentaje de chilenos que profesan esta religión? ¿Está la Iglesia Católica valorando adecuadamente los cambios que se han dejado sentir en nuestra sociedad? ¿Cuál debe ser su vocación, su interés? ¿Cómo superar o corregir sus debilidades?
La visita del Papa Francisco es una oportunidad para Chile, pero, fundamentalmente, es una oportunidad para la Iglesia Católica.