Rector Álvaro Rojas:

"Se agotó la paciencia, las clases comienzan el martes"

"Los alumnos en toma quieren defender la universidad pública, pero la están destruyendo"… dijo la autoridad. "Garantizamos que vamos a retomar las actividades, respondiendo a la inquietud de padres, académicos y estudiantes que quieren volver a la normalidad".

Fecha de Edición: 24-07-2011


El rector de la Universidad de Talca Álvaro Rojas confiesa que no ha dormido bien, que está preocupado. Inquieto, no tanto por la grave toma que le impide entrar al campus ya por 36 días, sino por la universidad, por los alumnos que quieren asistir a clases, por los académicos y las familias.
“Es la región la que está padeciendo los efectos de esta toma más allá de los costos que ha tenido que asumir la corporación, como la pérdida de compromisos internacionales y de cuantiosos recursos”. Rojas está satisfecho porque el gobierno ha reconocido a las universidades regionales las que podrán seguir mejorando su aportes a la calidad educativa, sin embargo está preocupado por la situación de “no diálogo” y la intransigencia.
El viernes fue una jornada agotadora: reuniones con estudiantes y acuerdos con el Consejo Académico para decidir que ya no más, que se traspasó el umbral de lo tolerable y que una minoría está vulnerando los derechos constitucionales de una mayoría.

La Usach y la Universidad Austral depusieron la toma, la Universidad Católica en Santiago está de vacaciones, la Universidad de Chile ha seguido realizando sus clases, pero la Universidad de Talca está bloqueada… ¿A qué se debe esta situación?
“Se agotó el diálogo a pesar que hemos tenido a nuestros vicerrectores actuando, conversando, yo me he reunido con estudiantes, incluso en toma, y lo que percibimos con mucha claridad es que les ha costado mucho a los estudiantes hacer un propuesta a la universidad. Hubo tres semanas de silencio. Según ellos estaban con mucha discusión y análisis, pero sin propuestas que la universidad pudiera discutir. Recién la semana pasada nos llegó una que hemos  analizado con el Consejo Académico…”.

¿Hay puntos de acuerdo?
“Hay conversaciones, pero advertimos una pérdida de legitimidad de un proceso que surgió nacional y que busca reivindicación social respecto de la educación en todas sus dimensiones. La necesidad de transformaciones y cambios es compartida por los rectores, alineada por los rectores…”.

¿Y qué pasó, se manifestó la intransigencia en lugar del diálogo…?
“Hemos pasado de un movimiento de gran aceptación ciudadana a un estado actual de tomas en regiones, de algunas universidades y colegios  donde no está claro cuál es el mensaje social. Tomas semiabandonadas  en algunos casos, con grupos muy pequeños”.

¿La toma de la universidad es representativa?
“Hay alumnos que han sido amedrentados, hemos recibido denuncias de amedrentamiento, de bullyng. Hay quienes tomaron la decisión de no ir más a una asamblea de una universidad tomada y nos exigen,  nos piden que la situación se normalice a la brevedad. Hay apoderados que nos llaman, pequeños empresarios que viven de la actividad de la universidad, familias dentro del campus y fuera de él, maestros, trabajadores que están esperando que una minoría retome el diálogo. No es la federación  ni el centro de alumnos, son un comité ejecutivo de toma que se define en una asamblea no democrática, muy sui generis. Es un movimiento que ha perdido legitimidad en la forma y en el mensaje y que ha traspasado el umbral”.

¿Qué viene entonces para el retorno a la normalidad?
“El martes pasado respondimos la última propuesta de la federación y el Concejo Académico del viernes la rechazó  unánimemente. Es inaceptable  porque escapa al espíritu universitario, escapa a la idea de universidad, escapa a la juridicidad de las universidades públicas hoy día en Chile, atenta contra la universidad pública porque parte de una concepción que es antidemocrática en su forma de discutir”.

INDIGNACIÓN
…Usted dice que la toma ha dejado de causar simpatía en la gente
“Es un movimiento que no admite simpatía, al contrario, despierta una indignación  por las características de las personas involucradas. Y es por eso que el Consejo Académico piensa, y yo lo asumo, que el diálogo se acabó porque se traspasó un umbral. La ciudadanía tiene que perdonarnos, tuvimos un mes de paciencia, un mes de entender que las demandas de los estudiantes eran pertinentes, motivaron un anuncio presidencial, un ministro dialogando…”.

El movimiento gatilló un cambio de gabinete histórico…
“Pero las condiciones han cambiado porque hay otra interlocución. Nuestro país ha conocido el reformismo como movimiento de éxito y ha conocido la revolución también como una forma que produjo una gran grieta social cuando se pidió más allá de lo que se puede…”.

¿Es el tiempo  de la toma el que se ha terminado?
“Ellos tienen una actitud provocativa, antidemocrática, con un sistema de comisariato. Una cosa muy parecida a lo que fue la Alemania oriental de la época de Honecker en los años 70. Ni siquiera el presidente de la federación puede hablar porque tiene un comisario al lado que lo va pauteando,  y quien ose ir a la asamblea y plantear un matiz distinto es ignorado. Y eso se acabó, al rector de le acabó la paciencia, a los académicos se les agotó la paciencia y vamos actuar en consecuencia…”.

¿A través de qué acciones?
“Las clases comienzan el martes, sólo tendremos la deferencia de no hacer  evaluaciones durante la  primera semana. Tenemos un plazo que nos permite terminar el 25 de enero y necesitamos la comprensión de la familia, de la ciudadanía: es un momento especial de Chile. Hoy los voceros del movimiento a nivel nacional, Camila Vallejos y Giorgio Jackson, son voceros de universidades no tomadas, de universidades que funcionan o que están de vacaciones…”.

Pudo haber optado a adelantar las vacaciones de invierno, pero no fue el camino elegido…
“Tuvimos fair play, es más, yo me reuní con ellos en toma… y usamos toda nuestra paciencia como formadores de estudiantes, pero hoy tenemos una contraparte que no es dialogante, que es antidemocrática. La universidad tiene más de ocho mil estudiantes, más de 300 funcionarios, más de 600 académicos, pero una asamblea donde caben cien se toman decisiones”.

La convicción es generalizada… dónde van a comenzar las clases si la universidad sigue  con barricadas que impiden el acceso…
“Van a comenzar donde tienen que comenzar, en el Campus Talca y en el Campus Curicó. Vamos a pedir a quienes están en toma que dejen entrar a los estudiantes, que deben entrar a estudiar y a los académicos que quieren trabajar…”.

¿Usted va a liderar como autoridad  esta apertura en terreno?
“Voy a aparecer, estaré allá, vamos a realizar el Consejo el martes, tal vez no en el campus, puede ser en la casa central. Vamos a repartir la Tarjeta Nacional Estudiantil  a todos los estudiantes que necesitan su tarjeta, vamos a reanudar las graduaciones, las titulaciones de gente que está esperando su título para ir a trabajar. Entendemos que los estudiantes no  han sabido valorar los que han alcanzado…lo que han logrado”.

¿Quienes no vayan a clases pierden el año?
“Así es, entregaremos el calendario y quienes no vayan a clases o no den pruebas pierden el año: ahora, si los estudiantes que mantienen la toma quieren hacer perder el año a sus compañeros que es la mayoría silenciosa que está afuera pidiéndonos por todas las vías posibles la normalización es una responsabilidad que tienen que asumir… hoy garantizamos que a contar del martes vamos a estar en actividades”.

Un tema es la toma, pero otro son las mesas de trabajo, ¿Van a seguir profundizando los cambios para mejorar la educación?
“Vamos a seguir avanzando, no hay retroceso, la reunió con el ministro Bulnes fue para avanzar. No hay reseteo, corresponde sentarse a la mesas de trabajo que nosotros llamamos grupos de trabajo”.

Ha evitado hablar de desalojo para recuperar la universidad…
“Llegué a la convicción que quienes están en la toma ya no quieren dialogar. A las autoridades les pagan para tomar decisiones y tiene que asumir los costos. Y cuando se agota el diálogo no hay otra medida. No he querido usar la palabra desalojo, tengo confianza en nuestros estudiantes…”.

La empatía existe…
“La empatía existe, el aprecio, yo valoro lo que ha logrado el movimiento estudiantil en su conjunto. Lo que sí es claro y es que hemos dialogado, hemos esperado lo suficiente, hemos tenido paciencia mucho más allá de los mails que nos llegan y de los estudiantes y de quienes nos piden trabajar”.

Impreso desde http://www.diarioelcentro.cl. | 20/05/2013 04:53