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“No interesa” cumplir con el deber cívico

Ayer ganó por lejos la abstención, con un 54,9% de “preferencia” en la región

Presidenta Michelle Bachelet reconoció anoche en cadena nacional que una de las causas de la baja participación, se debería en principio a “una molestia ciudadana por falta de probidad”

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 24 de Octubre 2016

TALCA.- La abstención alude al comportamiento de quienes por diversas razones, no ejercen su derecho a sufragio. Ayer dicha “acción” -u “omisión”- destacó por sobre los nombres de los nuevos jefes comunales. Se trató finalmente de un potente llamado de atención, que no dejó indiferente a nadie, y que incluso la Presidenta de la República Michelle Bachelet la reconoció como  consecuencia de la molestia de la ciudadanía. Así, la brecha de la desconfianza en la política crece cada vez más.

Y es que grandes eran los temores que reinaban en el ambiente previo a las Elecciones Municipales 2016, si hasta videos promoviendo la concurrencia a votar hubo. Sin embargo, dichos esfuerzos no fueron suficientes, ya que ayer en Talca por ejemplo, eran las 11 de la mañana y las urnas recién contenían 30 votos en promedio. Por la tarde, faltaba una hora para el cierre de las mesas y cada caja guardaba menos de un centenar de votos. Fue sencillamente una verdadera debacle.

 

DESCRÉDITO EN LA POLÍTICA

En estos comicios estaban habilitados para sufragar 14 millones 121 mil 316 chilenos. En la Región del Maule en tanto, el padrón electoral 2016 era de 837 mil 568 votantes, sin embargo, sólo acudieron a sufragar el 45,1% de los habilitados.

Cabe señalar que en la anterior elección municipal 2012, cuando debutó justamente la inscripción automática y el voto voluntario, hubo 54,51% de participación y un 45,49% de abstención en nuestra región. En las presidenciales 2013 se registró un 54,11% de participación y la abstención aumentó a 45,89%.

Claudio Vásquez, sociólogo y coordinador Unidad de Estudios del Centro de Estudios Gestión Social de la Universidad Autónoma de Chile, sede Talca explicó que las encuestas reflejan que “existe una enorme falta de confianza de la ciudadanía respecto de la política y de los políticos. Casos mediáticos sobre financiamiento irregular por ejemplo, ha impactado fuertemente en la opinión pública, lo cual ha aumentado la brecha de desconfianza de la ciudadanía respecto de la clase política en general”.

El experto indicó además que el país adolece de falta de politización, donde la sociedad siente que la política no les pertenece y no se tratan temas relevantes como discutir “el país que queremos” o “cómo podemos mejorar la democracia”. Por el contrario, existe una percepción reinante que “los políticos son un grupo de ciudadanos que persiguen sus intereses personales y engañan a la gente común y corriente. No les creen que van a legislar para el interés común, sino que para ellos mismos y sus cercanos”, agregó el sociólogo.

Ayer brilló la desconfianza y el escepticismo. De hecho a nivel nacional hubo un 66% de abstención, siendo que en las municipales 2012 dicha cifra llegaba sólo a un 59%.

Los que acuden a sufragar nuevamente son la mayoría personas mayores, que con todas sus complicaciones, igualmente sienten que es una obligación ir a votar. 

“Jóvenes menores de 25 años pocos o ninguno. Eso deja como conclusión que la política casi viene siendo una atribución de los adultos mayores, que tienen capital político y cultura cívica”, enfatizó Vásquez.

VOTO OBLIGATORIO

Sandra Vera, académica de la Escuela de Sociología de la Universidad Católica del Maule, sostuvo que el voto voluntario se pensó como una forma para que los políticos tuvieran que movilizarse a interesar a los grupos que no votan, pero que eso no ha sucedido, por lo que el voto obligatorio asoma como una opción concreta frente a la postura actual en Chile, visto como un derecho irrenunciable.

“Algunos cientistas políticos importantes dicen que la opción voluntaria elitiza el voto, es decir, votan los que se sienten con más poder en la sociedad, los que poseen una mejor posición económica y cultural”, indicó, quien también aseguró “parece fuerte el obligar a votar, pero al menos ayuda a corregir el sesgo de clase”.

En ese contexto agregó la experta, “el voto obligatorio ayudaría a que el dinero en la política influyera menos, específicamente el que se utiliza en las campañas, ya que la forma de movilizar votos es en gran parte gracias a esos montos que se gastan, además de disminuir la abstención, trascendente en la democracia para legitimizar una elección”, finalizó.

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