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Acusan que apoderados del colegio Los Alerces les han quitado su tranquilidad

Cansados de agresiones y atochamientos, vecinos cierran paso en Villa Las Araucarias

El bloqueo de la calle 27 1/2 sur A fue la alternativa de los habitantes del barrio para que su queja sea tomada en cuenta. Hace 15 días un apoderado reventó los vidrios del automóvil de una vecina que le pedía moviera el vehíulo que bloqueaba su propiedad.

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 26 de Junio 2018

TALCA.- La paz y la tranquilidad es algo que quedó en el recuerdo según acusan vecinos de Villa Las Araucarias en la calle 27 1/2 Sur A de Talca. Tras varias cartas, denuncias y peticiones formales, la paciencia de los habitantes se agotó y no dudaron en cerrar la vía de acceso al conjunto residencial.
En los carteles se podía leer “Devuélvanme la tranquilidad” o “Sueño con vivir en mi villa en paz”.
Ello, por no poder acceder libremente a sus hogares y el deterioro en áreas verdes, antejardines, portones y rejas de sus propiedades por la cantidad de apoderados que llegan al colegio Los Alerces en horarios de entrada y salida.
Esto les obligó a manifestar pacíficamente para ser escuchados de una vez por todas.

CANSADOS
Si bien el colegio Los Alerces lleva más de 15 años funcionando en la comunidad, durante el 2018 se agudizaron los problemas para quienes desde hace 30 años viven en la mencionada zona. Cristina Cepeda, presidenta del comité vecinal Villa Las Araucarias, aseveró que han tenido que modificar sus rutinas, pues el solo hecho de ir a almorzar a sus casas más que darles tranquilidad hoy representa una preocupación por la cantidad de vehículos que obstaculizan las entradas a las viviendas.
“Hicimos esta manifestación porque estamos cansados de como este tráfico nos impide llegar a nuestras casas a las horas peak que son en la mañana de 8:00 a 8:30, luego en la tarde a la 1:30 hasta las 3:00 PM y también de 6:00 a 7:00 PM, que entran y salen los niños. La protesta no es con los niños porque lo que necesitamos es que regulen este tráfico vehicular, porque esto comenzó como un jardín y después ha ido creciendo”, dijo Cepeda.

HECHOS
Tanto Cepeda como vecinos contaron bastante atemorizados dos situaciones muy distintas que les llevó a denunciar ante la fiscalía y a radicalizar las medidas de protesta.
“Una vecina salió hace días a decir a un apoderado que no se estacionará en su propiedad, porque ella tiene jardín y no era para estacionarse; tiempo después el apoderado se fue con un fierro y le rompió los vidrios del auto. La afectada hizo la denuncia ante la fiscalía”, dijo.
También, la presidenta de la villa vivió en carne propia una situación preocupante. Su madre de 92 años sufrió una complicación de salud que ameritó su traslado inmediato a un centro de asistencial y por ende, el ingreso de una ambulancia. Sin embargo, esto se vio dificultado por el colapso vehicular causado por la unidad educativa.
SOLUCIONES
Tras la manifestación de ayer lunes, comentaron que solicitarán en los próximos días una audiencia con el alcalde de Talca, Juan Carlos Díaz, para así plantearles el caos que viven a diario y pedirle la colocación de un portón en la entrada de la calle para el ingreso exclusivo de los propietarios.
En tanto, aseguran que los apoderados podrían evitar el colapso en horas peak haciendo uso sólo hasta la rotonda que se encuentra a unos escasos metros antes del ingreso a la villa.

CONTRAPARTE
Para escuchar la versión de la otra cara de la moneda, se intentó conversar con alguna directiva de la unidad educativa, no obstante, Carlos Castillo, quien es docente del plantel, explicó que la situación escapa de las manos del colegio pues es un conflicto entre vecinos y apoderados.
“Entendemos que los vecinos están molestos por el tema de los espacios, que les quitamos muchas veces, pero la situación que ocurre con el tema es de apoderados y vecinos”, aseveró.
El educador añadió que estos problemas no existieran si los apoderados dejaran a sus hijos en las esquinas o quizá disminuyeran el tiempo al dejarlos.

Anaís Duque

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