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Cielos Nubosos
Obispo Valenzuela en su visita a la cárcel:

“Casi ninguno de ellos estaría aquí si tuviera una familia con amor fraterno”

Tras recorrer las instalaciones del recinto, el Obispo de Talca instó a la construcción de una sociedad más justa y a fortalecer el amor en las familias

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 15 de Abril 2017

TALCA.- Peticiones y arrepentimientos escritos en papel forraron una gran cruz que guió un viacrucis realizado ayer viernes, en el Centro de Cumplimiento Penitenciario de Talca. Una actividad organizada por la Pastoral Carcelaria, dirigida por el Diácono Guido Goossens y el Obispo Horacio Valenzuela.

Cada recluso fue invitado a plasmar en papel la inquietud de su corazón, que luego fue puesta en la cruz, un simbólico acto para entregar las cargas personales a Jesucristo.

La cancha de los reos sirvió de escenario para las cuatro primeras estaciones del viacrucis. Ordenados en círculo y con cancioneros en mano, cada recluso participante coreaba los cantos religiosos.

Cada estación estuvo marcada por la participación de los internos, quienes leyeron el evangelio correspondiente. Aquellos que no participaron directamente, observaban desde lejos el tradicional acto.

Un espacio para las peticiones permitió a los reos orar por el bienestar de sus familiares. La adoración a la cruz, la tradicional costumbre religiosa de besar los pies del crucificado, también fue realizada.

“Venimos a recordarles que Dios no los ha dejado, que los ama y que tienen fuerza es su corazón para salir adelante, que cuándo salgan de la cárcel salgan libres verdaderamente. Que la cárcel sea un tiempo donde aprendan a ser libres y no donde aprendan a ser cautivos. Que la oración entre en el corazón de todos y que ilumine este lugar tan oscuro”, aseveró el Obispo.

la quinta estación fue realizada en la cancha del área de los imputados, dónde se replicó la buena acogida a los miembros de la iglesia. 

La labor del Cireneo, quien ayudaría a Jesucristo a cargar la cruz al Calvario, sirvió como mensaje del Obispo al grupo de internos. “Pensemos en esos pequeños gestos de amor, que ayudan a llevar el peso de los demás. Pensemos en quienes nos ayudan a cargar nuestra cruz”, exclamó.

El recorrido de la cruz continuó por los módulos uno y dos hasta la comunidad terapéutica. La bendición del obispo y un abrazo de paz dio término a la actividad.

 “Lo que yo siento cuando veo este grupo de jóvenes, es que casi ninguno de ellos estaría aquí si tuvieran una familia con amor fraterno. Si se hubieran sentido queridos siempre. Aquí hay muchas historias donde faltó el amor, por el abandono, la droga, la violencia. Muchos de los que están aquí son más víctimas que victimarios. Construyamos una sociedad más justa, donde no haya tanta desigualdad, creo que podemos hacer mucho por eso, mejorar la sociedad y mejorar la familia”, instó el representante de la iglesia.

RECLUSOS

Para los reclusos esta actividad no sólo les permite salir de sus rutinas sino también volverse a la espiritualidad.

“El viacrucis es una conexión con mi familia, quienes en este tiempo lo viven desde afuera”, cuenta un interno de 47 años, quien lleva 17 tras las rejas.

Otro recluso de 24 años, cuenta que el viacrucis le permite acercarse a Dios y orar por sus familiares.

Emocionado porque sólo le faltan semanas para salir en libertad, un interno de 29 años agradeció la visita de los misioneros e instó a los jóvenes a seguir un camino correcto. “Sigan un buen camino, uno acá pasa muchas tristezas”, dijo.

 

GENDARMES

Desde sus puestos de trabajo, los gendarmes también formaron parte de la actividad religiosa, celebrada desde hace años en el recinto.

El capitán Néstor González, a cargo del turno, recordó que hace un año, gracias a conversaciones del Obispo con los internos, se logró dar fin a una huelga de hambre.

“A los reclusos les encanta y la presencia del Obispo los marca. Para mí, como católico al igual que otros guardias, se nos hace grato acompañar la actividad”, contó González.

 

 

Pastoral carcelaria

El diácono Guido Goossens, dirige la Pastoral Carcelaria, compuesta por un grupo de jóvenes y adultos católicos dedicados al trabajo por los reclusos.

“Nos alegra mucho que desde el año pasado haya un grupo de jóvenes que han descubierto que aquí la gran mayoría de estos internos también son jóvenes y con la llegada de ellos hay más sintonía. Aquí hay mucha soledad y abandono, por eso es importante la presencia de personas que quieren escucharlos y darles a conocer a Jesús que está junto a ellos”, detalla Goossens.

Elizabeth Silva, una de las integrantes, invita a otros jóvenes a sumarse a esta iniciativa. Los interesados pueden acudir a las reuniones todos los martes a las siete de la tarde en las instalaciones de Radio Familia.

 

Wendy Lucena

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