Jueves, 23 de Mayo de 2019
Comunidad inmigrante mayoritaria califica bien el funcionamiento del sistema

¿Cómo acceden los extranjeros a la salud pública?

Para los venezolanos, que vienen de un país en crisis humanitaria, el servicio en los centros estatales en Chile es satisfactorio. Otro reto les plantea el sector privado, por los costos elevados que no todos pueden cancelar.

Periodista: Marlyn Silva - Fecha de Edición: 08 de Abril 2019

Nohelis Ygarza llegó hace tres meses a Talca desde Venezuela y se ocupó prontamente de buscar atención para tener un control general de salud. Pese a no tener cédula de identidad chilena, fue atendida sin inconvenientes en un Centro de Salud Familiar (Cesfam). Su testimonio no es una excepción. Se repite en las voces de varios inmigrantes. Los problemas vienen después, cuando requieren un examen o consulta particular.


Es tema de discusión pública por estos días el aumento de los planes de las Isapres y un proyecto de ley para reformarlas que está cerca de ingresar al Congreso; y convertido Chile progresivamente en un país receptor de inmigrantes han surgido también planes de Estado para garantizar atención igualitaria en el sector salud.


El Fondo Nacional de Salud (Fonasa) es un recurso casi imprescindible para los extranjeros radicados en el país por dos razones: reduce significativamente los costos de la atención médica particular y cualquier ahorro para un inmigrante es importante. Por otro lado, estar afiliado es un requisito para obtener la residencia definitiva.


Ygarza por el poco tiempo que lleva radicada en la capital del Maule no posee cédula chilena y tampoco tiene un trabajo formal que le permita cotizar en el sistema de salud público. Su presupuesto tampoco es holgado como para contratar un seguro privado. Así que, por ahora, debe conformarse con las consultas de atención primaria y apartar tiempo de su jornada laboral para asistir en los horarios establecidos por el sistema público.


Con todo, califica la atención en una buena categoría, pues de los ocho adultos y los dos niños que conforman su hogar todos han sido atendidos de manera diligente, aseguró.


Para Sulay Rodríguez, también venezolana con poco tiempo residenciada en Talca, el sistema de salud público es “satisfactorio” y la atención oportuna. Lo comprobó cuando asistió a un Cesfam de la ciudad por una consulta reciente, donde no le negaron el servicio, pese a no tener Rut.


El inconveniente para Rodríguez apareció cuando para completar la revisión médica debió practicarse una mamografía en una clínica. La lista de espera en el Hospital Regional de Talca era muy extensa para la urgencia que requería el caso; de modo que sin estar afiliada tampoco a Fonasa no tuvo otra opción que desembolsar una cantidad de dinero que le tomó un mes y medio reunir.

 

MÁS VENEZOLANOS ASISTEN AL SISTEMA PÚBLICO
La comunidad venezolana pasó a ser este año la más numerosa en Chile, una posición que por décadas ocuparon los peruanos.


De acuerdo con los resultados del informe “Estimación de personas extranjeras residentes en Chile”, presentado por el INE y el Ministerio del Interior del total de extranjeros residenciados en el país 23% son venezolanos (288 mil 233 personas); mientras que los peruanos ocupan el segundo lugar con 17,9 por ciento (223 mil 923 personas) y los haitianos son la tercera población más numerosa con representación de un 14,3 por ciento (179.338 personas).


Esa mayoría se ha hecho evidente en el sistema de salud público en Talca. Según datos extraoficiales, de los 500 a 600 usuarios atendidos durante la semana en un centro de la zona norte, 100 son venezolanos. Al mismo tiempo se redujo la cantidad de haitianos atenidos, que antes eran mayoría.

Volver