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Histórica jornada

Cómo fue la primera experiencia real de inclusión en la PSU

De forma inédita, el día de ayer 35 jóvenes en la región rindieron la prueba con adecuaciones especiales para distintos tipos de discapacidad.

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 28 de Noviembre 2017

TALCA.- Una de las grandes novedades que habían sido anunciadas para el proceso de Admisión a las universidades 2018, era la incorporación de adecuaciones para las personas con discapacidad. Un anhelo para muchos jóvenes que –sin estas facilidades- veían limitadas sus posibilidades educativas.
Sin ir más lejos, el año pasado diario El Centro contaba el caso de una joven con discapacidad visual, que para que le permitieran dar la prueba con una hoja con letras de mayor tamaño, tuvo que, en palabras de su madre, rendir “un montón de exámenes” previos, y además gestionar un carnet de discapacidad casi a último minuto.
Con semejante burocracia, la que además implicaba necesariamente un impulso personal de averiguar los detalles, eran muy pocos los que se atrevían a dar este paso.
Este año los jóvenes con alguna discapacidad -mental o motora- podían dar cuenta al momento mismo de la inscripción para dar la PSU sus requerimientos para rendirla. La idea es que el día de la prueba estuviera todo dispuesto para responder a cada una de estas necesidades especiales.
De esta forma –en una jornada que puede calificarse de histórica por ser la primera experiencia real de inclusión- fueron 452 los jóvenes con este tipo de dificultad a nivel país, y 35 en la región que rindieron ayer la PSU. Día en que, valga recordar, correspondió dar la Prueba Verbal por la mañana y la de Ciencias Sociales en la tarde.

ÓSCAR Y PAMELA
La mayor parte de los estudiantes con requerimientos especiales se concentró en el Instituto Superior de Comercio (Insuco) de Talca.
Allí estuvo Oscar Flores, de 33 años, con una condición de autista con rasgos asperguer. Dio la prueba en una sala en solitario, pues su dificultad era que se podía distraer mucho en una sala compartida. Al salir señaló que “me gusta mucho estudiar”, y que está indeciso entre Medicina y Administración.
Su madre confirmó que es “mateo”, y que cree que es perfectamente posible que llegue a estudiar Administración, ya que actualmente se desempeña como administrativo en la oficina regional del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
Otra joven que requirió principalmente más tiempo fue Pamela Valenzuela, quien padece de afasia producto de un derrame cerebral que sufrió hace cinco años. Puesto que su trastorno es por un daño en la parte del cerebro que controla el lenguaje, para ella la lectura y escritura son actividades que realiza más lento que lo normal. En su caso, estuvo en una sala con otros cinco jóvenes, y afirmó no haber encontrado mayor dificultad en la realización de la prueba.
“Sólo me faltó el tiempo para una pregunta. En los ensayos del Preuniversitario me alcanzaba bien el tiempo así que no sé qué pasó”, acotó.

PROCESO NORMAL
A las 11 de la mañana el delegado del DEMRE en Talca, Rodrigo Luppi, y el seremi de Educación, Rigoberto Espinoza, hicieron un positivo balance de lo que hasta ese momento había sido la jornada de pruebas.
“Un proceso muy normal, donde los principales problemas son los estudiantes que llegaron un poco tarde, que han perdido su carnet de identidad, que son problemas menores y todos solucionables”, dijo.
El seremi, en tanto, destacó que este año, con la gratuidad extendiéndose hasta el sexto decil, la expectativa es pasar de los 21 mil jóvenes que este año obtuvieron el beneficio, a 27 mil. También destacó un aumento de las inscripciones, cifrándolas en alrededor de 18 mil a nivel regional.
Daniela Bueno

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