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Cielos Nubosos
Ayer en la misa de bienvenida

Con esperanza reciben en la Diócesis de Talca a monseñor Galo Fernández

Fue sin duda el concepto que más se repitió, dando cuenta de la necesidad de una comunidad que quiere renovar el espíritu en tiempos de crisis.

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 08 de Julio 2018

TALCA.- Con una Catedral llena la comunidad de católicos de la Diócesis de Talca recibió ayer a monseñor Galo Fernández. En esta misa de bienvenida se procedió a designarlo oficialmente como administrador apostólico de esta sede que comprende la provincia de Curicó y parte de la de Talca.
Es la segunda misa en que el pueblo católico tiene la oportunidad de escuchar a su nuevo pastor, quien viene a ocupar la vacante que dejó el Obispo Horacio Valenzuela, tras la renuncia que le fue aceptada por el Papa Francisco.


Durante la homilía monseñor Fernández hizo referencia directa a lo que ha acontecido en la Iglesia chilena, y que ha tocado con algunos casos a la Diócesis de Talca. “En medio del dolor y la confusión que hemos vivido, sea bienvenida la invitación del Papa Francisco a remecernos y vivir un tiempo de conversión para reparar el mal causado, restablecer las confianzas, y así renovar el vigor misionero, el camino de servicio al mundo que es nuestra más profunda vocación”, dijo.
Más adelante indicó que en esta tarea “no se trata - no nos equivoquemos- de recuperar el prestigio de la Iglesia, sino de cumplir la misión que nos ha sido confiada. Misión preciosa y tan necesaria en este tiempo convulsionado de la historia”.


También mencionó el espíritu con que asume esta tarea, señalando que lo hace “con profunda humildad”, por lo que pidió la colaboración y la oración de la gente.
En otro punto relevante de la homilía mencionó brevemente a monseñor Horacio Valenzuela, a quien agradeció “su disponibilidad” de dejar su cargo como el Papa se lo solicitó.

 

“GRANDES ROSTROS”
Un momento especialmente significativo para los fieles que se encontraban en la ceremonia fue cuando monseñor Fernández llamó a recordar en este tiempo a “lo mejor de la memoria de esta Iglesia, a esos grandes rostros con que Dios la ha enriquecido a lo largo de su historia”.
Entre aplausos procedió a mencionar los nombres de monseñor Manuel Larraín, monseñor Carlos González, la madre Irene García de Prado de Molina, el padre José Cappel de Curepto, el padre Guido Lebret, el padre Enrique Correa, el primer diácono permanente de América Latina: Samuel Rebolledo, y los diáconos Agustín Vial y Germán Oyanedel.


Daniela Bueno

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