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Christian Hurtado, en sus descargos tras el veredicto condenatorio:

“Cuando llega la ministra Morales al TER dice que tiene antipatía conmigo y que me quiere acusar de cualquier cosa”

El abogado afirma que la ministra Olga Morales tenía una “antipatía” hacia él porque fue el único abogado “de toda la historia” que presentó un recurso de protección en contra de un ministro de la Corte de Apelaciones de Talca.

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 21 de Mayo 2018

TALCA.- En la edición de ayer domingo, Diario El Centro expuso la primera parte de la entrevista que en exclusiva accedió a dar el ex secretario relator del Tribunal Electoral Regional (TER), quien está a la espera de su condena judicial, luego de haber tenido un veredicto condenatorio en su contra por malversación de fondos públicos.


En la pasada edición, Hurtado defendió su postura sobre las acusaciones que pesaron en su contra en el juicio, cuyas aristas continúan siendo abordadas en esta segunda parte de la entrevista.

 

¿Qué ocurre con el episodio de las horas extra?
“…Todas las horas extra se trabajaron…”.

 

Pero en el juicio declaró un ex contralor regional que explicó que ni siquiera ellos, con muchos funcionarios más que el TER, pagaba menos horas extras. ¿Cómo se entiende esa situación?
“Yo nunca pagué ni a mí ni a otros funcionarios horas extras no realizadas. El propio ministro González dijo que la labor en épocas eleccionarias es extraordinaria”.

 

¿Y se justifican esas horas extras?
“El trabajo en años eleccionarios empieza en julio y termina en diciembre. Nunca se pagaron millones. Hay un momento en que el ministro González me citó a su casa, tres días antes de la formalización, donde me pidió que aclarara el tema de los gastos. Y le dije que eso se lo había respondido y que me había puesto a disposición del fiscal, pidiendo que se aclarara quien había cobrado los cheques.
El 98% de las compras lo hacían los funcionarios, porque para eso están. Las compras que se hicieron fueron las necesarias. Yo diría que no se hizo nada incorrecto en el tribunal electoral. Antojadizamente dijo el fiscal -y lo utilizó malamente el abogado defensor de Navarro y Díaz, como para ejemplificar el despilfarro que yo habría tenido en el tribunal- que el año 2015 y 2016 hubo un superávit de casi 50 millones, como diciendo que allí quedaba probada la sinvergüenzura de los periodos anteriores.
Pero ocurre que entre enero y abril, mis cuatro sueldos ascienden a 20 millones de pesos bruto, que por estar con licencia médica, no se me pagaron. Y eso sumado al ítem del informático, se completa el superávit. Es decir, al final se gastó la misma plata”.

 

DEMANDA LABORAL Y CONTRALORÍA
¿En tu opinión existe conexión entre el juicio penal y el juicio laboral?
“Lo que ocurre es que la ministra, Olga Morales, fundó como causal de despido un antecedente que ella no investigó. Y eso es sumamente importante. La ministra Morales dijo que cuando yo estuve con licencia médica ella hizo una investigación administrativa desformalizada, pero como abogado, desconozco qué es eso. Es un invento, porque es o no investigación administrativa. Pero ella reconoció que allí sólo declararon Patricio Navarro y José Díaz. Y hace una declaración falsa de que a mí se me citó y no quise concurrir. ¡Nunca tuve conocimiento de ninguna citación! ¡Absolutamente ninguna!”.

 

¿Aunque un ex contralor regional declaró que te había convocado a una reunión de capacitación sobre cómo ordenar los gastos en el TER?
“Eso no es así. El ministro González -cuando salió de presidente- me pide que consiga unos certificados de la Contraloría de que todas las cuentas estaban bien. Él mismo declaró que Patricio Navarro y yo le dijimos que estaba todo bien. Si hubiera sido cierto que había cosas ocultas, con gastos indebidos y que estaban todos oprimidos, Patricio Navarro tuvo la oportunidad de haberlo denunciado. Y el ministro González lo dejó de mentiroso, porque dijo que todos tenían las puertas abiertas para denunciar algún maltrato”.

 

¿Y tú pediste esos certificados?
“Claro que lo hice. Y el ex contralor lo reconoció en el juicio”

 

¿Pero te reitero que él también declaró que te había invitado a esa capacitación y no fuiste, porque no tiene facultades para citar abiertamente y fiscalizar al TER?
“Fue así, pero cuidado. Yo fui a hablar con él y le dije que mi presidente saliente en el tribunal quería un certificado de que todas las cuentas estaban ok. Y su respuesta fue que esos certificados no existen, porque eso equivale a dar un certificado de buena conducta. Me dijo que todo lo contrario, que ellos sólo mandan notificaciones respecto a lo que está objetado. Y aquí nunca se objetó nada.
Yo le insistí y me dijo que lo iba a intentar. Tengo respaldo de los correos electrónicos, pero nada de esto se incorporó en la causa. Esa es la parte donde yo tengo una crítica con mi defensa. Yo creo que mi defensa le tenía más miedo a los ministros y les importaba un bledo mi cuello. A ellos les importaba más quedar bien con el Poder Judicial.
En esa misma ocasión, volviendo a mi reunión con el ex contralor, él me planteó una inquietud. Me dijo que él llevaba un año en el cargo y que el analista del TER tenía un año y medio en el suyo, es decir, eran todos nuevitos. Pero igual sostuvo que le había saltado la duda por un excesivo gasto en alimentación el año 2013. Yo le dije que era un año de elecciones. Me dijo que no. Pero le observé que ese año fue la primera vez en que hubo calificación, escrutinio y proclamación de consejeros regionales, y que se le había pagado al personal igual como el 2012 de elecciones tradicionales. Y se quedó mudo.
Pero luego, por mail, me dijo que me quería invitar a una mesa de trabajo, porque lo que querían era cambiar el sistema de contabilidad. Le respondí que me citara, pero que yo iba a enviar al contador del TER. Yo firmo todos los documentos, pero quien los hace es el contador. Para mí eso es chino, porque soy abogado. El ex Contralor dijo en el juicio que me citó a una primera fecha, pero no pude ir porque el contador del TER estaba de vacaciones. Entonces se programó una segunda fecha, pero ahí yo estaba con licencia médica, porque era el 1 de diciembre de 2016”.

 

Pero la ministra Morales sí fue, aunque tampoco es contadora o analista. Así lo declaró ella en el juicio y lo confirmó el ex contralor…
“Pero ella fue con Patricio Navarro y con el contador. Y ocurre que, en paralelo, fuera de toda norma, la ministra Morales nombró como secretario relator subrogante a Patricio Navarro que apenas tiene cuarto medio, aunque la ley obliga a que un abogado sirva ese cargo. Lo concreto es que jamás el ex Contralor me citó a una mesa de trabajo por objeción o malos gastos. Nunca. Me citó solamente para capacitar y cambiar a un nuevo sistema de contabilidad”.

 

La ministra Morales indicó que ella fue buscando la opinión profesional del ex contralor y que allí habría confirmado sus sospechas de irregularidades…
“Todo esto es un mal entendido. El ministro Hernán González sabía que yo estaba desde el año 2014 buscando presupuesto para finiquitar a Patricio Navarro porque no es abogado. Y Navarro se defendió como gasto de espaldas. Me injurió, me acusó y se desesperó.
Y con la ministra Morales tuvimos un encontrón personal. Yo le dije que si ella no quería trabajar conmigo, entonces yo tampoco quería trabajar con ella. Pero le dije que me tenía que pagar los años de servicio y ella me respondió que no, que yo era un funcionario de confianza, pero mi réplica fue que no era así, porque ahora estamos todos protegidos por el Código del Trabajo, que es más garantista que el Código Procesal Penal.


Después impide que yo despida a Patricio Navarro sin tener facultades para ello. Lo que ocurrió es que Patricio Navarro les fue con cuentos a los ministros. Pero ahí está la génesis de este caso. La ministra Morales debe reconocer que no quería trabajar conmigo por el recurso de protección que un año y medio antes yo presenté en contra del también ministro, Eduardo Meins, por lo que me hizo en la Universidad Santo Tomás, donde él tiene un cargo directivo en la Escuela de Derecho”.

 

¿De qué forma crees tú que estos hechos están relacionados?
“Ocurre que ellos son muy amigos. Y obviamente que la ministra Morales tenía una antipatía conmigo, porque yo fui el único abogado de toda la historia que presentó un recurso de protección en contra de un ministro de la Corte de Apelaciones de Talca. Ahí empieza todo. Y cuando llega la ministra Morales al TER dice que tiene antipatía conmigo y que me quiere acusar de cualquier cosa, para que yo renuncie.
Incluso más. El motivo de la acusación era un estacionamiento arrendado por un millón de pesos y a cuyo respecto la Corte Suprema estableció que fue a petición y beneficio del ministro, Hernán González. La ministra Morales, el día 23 de noviembre de 2015, de la nada dicta un decreto económico para una auditoría a la cuenta corriente luego de advertir inconsistencias. Y dice que va a nombrar un perito auditor del listado del Poder Judicial. Pero nombra a un contador.
Y a la semana después, señala que va a hacer una investigación administrativa, atendidos los resultados del peritaje, siendo que no había nada. El 1 de diciembre yo presenté licencia médica, porque ya había pedido ayuda a un abogado para que me ayudara con un recurso de tutela laboral contra la ministra Morales, por hostigamiento y vulneración de derechos laborales.
Y le pido a mi abogado que tenga la gentileza de comunicarle esto a la ministra Morales. Él lo hace al día siguiente. Y lo que ocurre es que luego se presentó la denuncia en mi contra en la fiscalía, por parte del ministro González y la ministra Morales. La denuncia fue por irregularidades en la contabilidad, pero la ministra Morales declaró en el juicio que lo hizo luego de informarse del resultado del peritaje. Pero el contador que había contratado dice que estaba avanzando recién en enero del 2016. Y yo no supe más. Y ahora en el juicio, el ex Contralor dice que la ministra Morales le dijo en noviembre del 2015 que ya existía una denuncia”.

 

“FALTA DE AUSTERIDAD”
¿Y qué reconoces tú Christian de todo esto?
“En el juicio yo hice una reflexión de que asumía la falta de austeridad. Pero eso yo lo dije porque si bien yo no tomo café, en el TER se podían gastar hasta 100 mil pesos mensuales en café. Pero eso era porque no se compraba cualquier café, si no café Juan Valdés. Y los que compraban eran Patricio Navarro y José Díaz. Yo permitía que se comprara, pero no lo hacía directamente. Yo no me tomaba el café y si se lo robaban los funcionarios, no me consta y no lo creo, pero yo no meto las manos al fuego por nadie. Los ministros e integrantes tomaban café, bebida, pastelitos y galletas”.

 

¿Qué supiste tú de la investigación administrativa en el TER?
“Nunca se me citó a declarar, aunque era el más interesado en entregar mi testimonio. Pero a mí nadie me llamó. Y existe algo peor, porque de mis licencias médicas, la Isapre depositó esos fondos en la cuenta corriente del TER, pero nunca me las pagaron. Tampoco las cotizaciones de Isapre y AFP. Y me bloquearon en el sistema de salud.
Yo presenté un recurso de protección que lo falló el ministro, Moisés Muñoz, con la fiscal judicial, Jeannette Valdés, y el abogado integrante, Hugo Escobar. Allí establecieron que yo no soy funcionario público y que la Isapre tenía que entenderse conmigo. Pero el tribunal tiene retenidos los fondos. ¡Ellos se quedaron con mi plata!
Y ocurre que las certificaciones con las cuales se respaldó mi despido fueron hechas por Patricio Navarro. Pero él, junto con José Díaz, son los primeros imputados en esta causa. La denuncia fue el 7 de diciembre y antes de los diez días ya habían declarado los otros cuatro imputados, sin abogados defensores. ¿Y yo no tenía idea! Y 20 días después, el Fiscal Regional, Mauricio Richards, estaba pidiendo una orden judicial de detención en mi contra por el delito de malversación, la cual fue rechazada. Y recién el año nuevo tomé conocimiento que había una denuncia”.

 

¿De verdad no tenías conocimiento de esa investigación penal?
“Algo sabía, porque Héctor Carrasco dijo que yo lo había llamado para que reparara unas puertas en mi oficina. Y allí él me dijo que estaba mal, porque había tenido que ir a declarar a la PDI. Le pregunté por qué y me dijo que era por unas facturas en el TER. Y me dice que están inflados los gastos. Después me preguntó si podía ir a mi casa y allí me dijo que me pasaba plata. Yo le pregunté por qué dijo eso y que eso no se lo aguanto. Cuando declaró en el juicio, lo único que quería decirle era que él tenía una crisis en su familia, porque su cuñado y amigo, Rodolfo Sarria, estaba condenado por la falsificación de las sentencias. Yo le exigí al fiscal que le investigara sus cuentas”.

 

¿Y con el informático? Porque él declaró que te entregaba el dinero extra del cobro de sus trabajos, porque tú se lo pedías para comprar equipamiento para el TER…
“Esa es su versión. Yo tengo un testigo que me adelantó que Roberto Díaz iba también a decir que me pasaba plata. Primero no lo creí. Pero el testigo me dijo que el fiscal había apretado a Díaz de que igual tenía que devolver parte del sueldo. Y ocurre que en el juicio, los cuatro acusados siempre andaban juntos y yo andaba solo. Y coincide que los cuatro no reconocieron culpas y me responsabilizaron a mí.
Yo le dije al fiscal que tenía un testigo para desmentir la versión de Roberto Díaz, quien dijo que yo le pedía dinero para invertirlo en el tribunal. Quedé devastado con esa declaración. Pero detalló varios montos que no llegan ni al 50% de la acusación fiscal. No obstante, el tribunal me condenó por 82 millones, pero esa es una cifra mágica, porque ni Roberto Díaz la reconoció.
Él dijo que quería contar toda esta verdad y que no se lo contó a la ministra porque yo estaba allí, y eso le dio temor. Pero es un gallo de un metro ochenta y karateka. ¿Cómo me voy a defender de eso? Ellos lo tienen que comprobar. Su defensa dijo que había aportado sus claves bancarias, lo cual no me consta. Pero lo que nadie sacó y el fiscal omitió es que antes que saliera la información de mi formalización, yo con mi abogado había entregado todas mis cuentas corrientes al fiscal. Eso es así y consta en la investigación.


Allí no hay depósitos de Carrasco o Díaz. Díaz dice que siempre quería cooperar, pero declaró cosas vagas. Lo grave aquí es que en su declaración Díaz señala que me entregó la plata en efectivo y el fiscal le reconoció la colaboración, aunque no reconoció ningún delito. Sus cifras no cuadran y su declaración de ahora no coincide con lo que dijo antes. Allí había dicho que me entregaba la plata a través de un tercero.
Esa persona fue citada por el fiscal a declarar a la PDI y allí dejó como mentiroso a Díaz. Es tan importante esa declaración que el fiscal pidió dos veces ampliación de la investigación para volver a interrogar a esa persona, pero ocurre que nunca lo citó. Y esa persona era testigo de mi parte y no entiendo por qué mis defensores lo liberaron. Ese día, el testigo me dijo que había mandado su declaración a mi abogado. Y esa declaración era fenomenal, porque dejaba de mentirosos a los otros imputados”.

 

Pero los jueces no conocieron ese testimonio que tú señalas que sí existe…
“Absolutamente. Pero igual no sabemos cómo el fiscal y los jueces llegaron a las cifras finales, porque el informático declaró por montos menores. Son sus palabras, pero ellos están felices. ¿Y qué colaboración es esa que ahora la reconoce la fiscalía como atenuante?
Además, cuando me formalizaron, el fiscal lo hizo con antecedentes falsos. Que el fraude era por 200 millones porque el ítem del tribunal en servicios era de 42 millones mensuales. Pero eso es falso, porque el ítem era anual. Luego dijo que tenía listo unos peritajes, lo cual no era cierto. En mayo se pidió la revisión de la medida cautelar de prisión preventiva, donde mi defensa dijo que se había reintegrado cerca del 10% del monto defraudado y que tengo irreprochable conducta.
Pero el fiscal y el CDE replicaron que tenían un nuevo antecedente donde su perito informó que la malversación ascendía a 480 millones. Y la jueza dice que se deniega la modificación de la medida cautelar por esa nueva cantidad. Y ocurre que se demostró que nunca existió semejante informe, por lo cual, el fiscal mintió. Y mi abogado anunció un amparo. Yo esperé la apelación o el amparo, pero estuve cinco meses botado por mis abogados”.

 

¿En paralelo se estaba tramitando tu demanda laboral contra el TER?
“Todo nace por la causa laboral. Allí Patricio Navarro dijo que no trabajaban las horas extras y que las cobraban igual. Después certificó que yo no tenía jornada de trabajo, pero él es el imputado. La ministra Morales me despidió con la ayuda de Patricio Navarro. Así de irregular es este tema.
En la causa laboral, el juez me tenía que haber llamado a comparecer. Yo estaba detenido en el hogar del Padre Manolo, que es un anexo del hospital. Gendarmería esperó para trasladarme a mi juicio, pero no lo hicieron porque no me citó el juez. Y para fallar, se basó en las declaraciones de Patricio Navarro. Después que me formalizaron, el fiscal no hizo ninguna otra diligencia. Y se acabó. Nueve meses donde no hizo nada”.
En la edición de mañana martes, Diario El Centro expondrá la tercera y última parte de esta entrevista que ha sido bullado al interior del Poder Judicial talquino.


Hernán Espinoza/
Claudio Rojas

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