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Análisis de investigador del Centro de Estudios y Gestión Social de la U. Autónoma de Chile

Diez años demoraría la región en superar pobreza multidimensional

Resultados de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica (Casen) 2017 revelaron que más de 225 mil maulinos aún viven en la pobreza, cifras que podrían ser revertidas según expertos sólo a largo plazo.

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 24 de Agosto 2018

TALCA.- Poco visible, pero existente. Así es la pobreza multidimensional, que si bien, a grandes rasgos no es causa del gobierno actual, pero si fueran ellos quienes intenten revertirla, no verían sus resultados sino hasta diez años o hasta una generación.


La pobreza multifactorial es más que la carencia de ingresos para cubrir las necesidades, sino más bien se enfoca en aquellas personas que sufren deficiencias en dimensiones como educación, salud, trabajo, seguridad social, vivienda y nivel de vida en general.


Tal y como se publicó en la edición del día jueves de Diario El Centro, en la Región del Maule la cifra de pobreza multidimensional llega a 22,5%, transformándose en la novena región menos pobre del país, aunque con un estancamiento en comparación al año 2015 (22,4%) como la mayoría del país (20,9%), con excepción de O\'Higgins, según la última encuesta Casen.
Ante estos datos, autoridades regionales aseguraron accionar de manera inmediata para lograr superar el estancamiento de la pobreza, generando más empleo y capacitación entre otros factores. No obstante, el sociólogo Felipe Tello, investigador del Centro de Estudios y Gestión Social (Ceges), advirtió que la solución de este atasco se vería años más adelante, pues las políticas públicas que se implementen ahora no serán suficientes.


“Hay varias lecturas, es decir, la pobreza multidimensional es una medida súper compleja, por lo tanto, que evolucione rápidamente, si es que hay una baja rápida, es poco probable. Es decir, las políticas públicas apuntan a medidas de largo plazo, entonces, pensar que por ejemplo políticas que se implementaron en el gobierno anterior van a tener un impacto rápido en la baja de la pobreza multidimensional es un poco ilógico”, dijo Tello.
Sobre los plazos, explicó desde el área de educación que “la política de reforma educacional, tendría impacto en la trayectoria de vida de las personas, es decir, la persona que ingresó a la educación superior, tuvo la posibilidad de acceder porque esta es gratuita o va a salir de la educación superior sin deuda, obviamente eso tendrá impacto en su vida, cuando consiga trabajo, cuando forme familia, en los ingresos de su jubilación. Son procesos de largo plazo que van de diez años hasta una generación completa.

 

RURALIDAD
Puntualizó que también la cultura y las formas de producción en la Región del Maule, están relacionadas. “Aquí hay una cultura que es más campesina, asociada con formas de producción más tradicionales, que tienen menos tecnologías y si bien hay más gente que accede a la educación superior, la región tampoco puede absorber a toda la gente que recibe educación superior, entonces hay un flujo de personas que son de la región, se educan en la región, pero como no encuentran trabajo acá se tienen que ir, lo que provoca que la gente que se queda siga siendo gente con baja escolaridad”.

 

LOS ROSTROS
DE LA POBREZA
Diario El Centro realizó un recorrido hacia los sectores más vulnerables de la ciudad para conocer sus realidades y si aún después de años viviendo así, aspiran tener un lugar digno donde vivir y tener acceso condiciones que garanticen cubrir sus necesidades básicas dentro del hogar.
Desde su humilde campamento, Juan Carlos Sepúlveda, quien tiene 51 años y estudió hasta Séptimo básico, contó que tiene ocho años viviendo junto a otros siete miembros de su familia, entre ellos niños de seis años y pequeños de ocho meses, en los alrededores de la Circunvalación Norte, muy cerca de un vertedero.


“Ya estamos acostumbrados a esta vida, estamos aclimatados ya, porque uno vive de lo que trabaja y uno requiere de una casita digna para vivir”, dijo con voz quebrantada.
Ningún miembro de su familia cuenta tampoco con un trabajo estable, pues viven de lo que recolectan como por ejemplo, el reciclaje de lata y con ello obtiene en lo que denomina “un buen mes”, entre 150 mil y 200 mil pesos para mantener a quienes de él dependen.
El llamado hacia las autoridades, aunque corto fue conciso. “Que nos ayuden, porque no tenemos el acceso para tener el dinero que piden para tener una casa, yo he ido a Serviu, pero realmente nada. Dios quiera pueda tener una casita”.

 

Anaís Duque

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