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La historia de Eduardo Cancino, docente de Linares

El profesor que sacó la pizarra y los números a la calle

A través de un canal de Youtube, explica en términos sencillos los siempre complejos conceptos matemáticos. Cumpliendo una promesa, saltó a la calle a enseñar de forma gratuita y su ejemplo se viralizó en redes sociales.

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 24 de Junio 2018

TALCA.- A llevar una pizarra hasta la plaza Cienfuegos de Talca apeló el profesor Eduardo Cancino para aclarar las dudas de estudiantes con problemas para avanzar en matemáticas, sin cobrar ni un peso. Comenzó el viernes y la singularidad de su acción no solo atrajo un significativo número de alumnos sino también elogios entre usuarios de las redes sociales que vieron con asombro y admiración las imágenes de un profesor dando clases sin pudor en la calle.
Cancino, de 28 años y egresado de la Universidad Autónoma de Talca como profesor de Matemáticas, se plantó en la mencionada plaza al mediodía del viernes con pizarra, plumón y una invitación resumida en la concisión de tres palabras: “Clases gratis matemáticas”. El anuncio lo había hecho semanas antes a través de su Facebook e Instagram personal. La condición era llegar a los 1.000 suscriptores en su canal de YouTube para trasladar sus clases virtuales a un lugar público del centro de la ciudad. Una vez superado el tope, cumplió la promesa.
En principio, recordó en entrevista con este rotativo, nadie se interesó. Pero después de un rato llegó desde Curicó su primer alumno, un estudiante de Ingeniería Civil Industrial que viajó hasta Talca únicamente para pedir orientación a Cancino para sus dudas sobre Cálculo. Enseguida, se sumaron más jóvenes, sobre todo, cursantes de cuarto medio. Cancino iba preparado para ayudarlos. Les entregó guías y uno a uno se dedicó a despejar sus dudas.

NÚMEROS EN LAS REDES
El atrevimiento del docente quedó registrado en videos y fotografías que pronto circularon masivamente por las redes sociales, respaldados por la aprobación de los usuarios, pero la de esta semana no fue una ocasión fortuita. Este profesional oriundo de Linares ha ido abultando de a poco la cuenta de seguidores tanto en sus cuentas personales de Facebook e Instagram como el del Centro de Matemáticas Laplace, sitio donde dicta clases particulares de matemáticas, en Linares.
Con un desenfado poco habitual en profesionales dedicados a la docencia, Cancino se dirige a sus estudiantes a través de videos grabados con ayuda de su pareja y creados para fines bien definidos, tal como lo explicó el especialista.
Una parte de la producción, especificó, está basada en situaciones cotidianas o ficticias con toques graciosos para que se hagan virales en internet y estimular el estudio de las matemáticas. De allí que, en la brevedad de un minuto, pueda vérsele simulando una situación de secuestro bajo amenaza de una guía de lenguaje, entregándole la tarea a una alumna volando como Súperman o disfrazado de Darth Vader.
El resto de los videos tienen una duración promedio de 15 a 30 minutos. Son publicados con menos trabajo de postproducción. Es Cancino frente a la cámara llenando la pizarra de fórmulas y signos mientras explica con el lenguaje cercano de los jóvenes temas como las potencias con triángulo de Pascal, el teorema de Pitágoras, trigonometría básica o división de polinomios. Nunca acaba una reproducción sin que el profesor indique una tarea relacionada con el tema tratado. Eso se traduce luego a que un aproximado de 300 personas diariamente envíen sus respuestas o consultas a través de WhatsApp o mensajes en Instagram.

ADIÓS ESTIGMA
Cancino comienza a hacerse visible no solo como el docente que busca reforzar el contenido de las clases tradicionales de sus alumnos sino como uno capaz de agitar de manera positiva la manera de enseñar. Obedeció a lo que creyó una necesidad de “hacer algo radical”. Apeló a una metodología didáctica con el objetivo claro de “sacar el estigma de que la matemática es difícil”.
El dinero o una nominación al Global Teacher Prize, el “Nobel de la enseñanza”, declaró Cancino, no es la retribución que espera de sus clases al aire libre que recién empieza a dar en el centro de Talca. En cambio, dijo, lo satisface “poder ayudar a las personas, que la pasen bien viendo mis videos y que al mismo tiempo entiendan, que es lo más importante. Pero aspirar a ser el mejor profe no. Eso para mí es subjetivo”.

Marlyn Silva

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