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Ayer se celebró la tradicional festividad

En Cuasimodo los estilos cambian, la fe se mantiene

En el sector de La Florida de Talca se enviaron ministros de fe acompañados por fieles para entregar la comunión en las casas de los enfermos. Sin caballos y con pocos adornos, pero siempre con la alegría de servir.

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 09 de Abril 2018

TALCA.- A días de la Semana Santa en muchos lugares del país se celebra la Fiesta de Cuasimodo. En la parroquia Los Doce Apóstoles de La Florida, en Talca, decidieron revivir esta antigua tradición el día de ayer.
A las 10 de la mañana comenzaron con una misa en la cual el párroco envió a diez ministros de fe, acompañados de grupos de fieles, a igual número de territorios dentro de la parroquia.
La misión, como se sabe, es impartir la comunión a los enfermos que no pueden acudir a la Iglesia a recibir el sacramento.
En grupos de entre 5 y 10 personas se repartieron por las calles para realizar esta acción. Y aunque faltaron los caballos y no había mucho de las tradicionales vestimentas blancas y amarillas -como mucho algunas camionetas y bicicletas adornadas con globos- al menos la fe y la alegría de entregar este servicio estaban intactas.


ACOGER Y AYUDAR
AL PRÓJIMO
“Hoy día estamos celebrando la Divina Misericordia. En el segundo domingo de Pascua celebramos la resurrección del Señor”, explicó el ministro de fe Manuel Gutiérrez, quien dirigió a un grupo de fieles de la comunidad Apóstol Andrés.
Es en este contexto en que, como expresión de esa misericordia, nace esta tradición de Cuasimodo.
“Para llevarles (a los enfermos) el cuerpo del Señor, para que les de esperanza de vida, esperanza de amor”, explica el ministro de fe.
“Es un deber, una obligación de que ellos se sientan acompañados por Cristo. Y qué mejor que los vecinos acompañen para estar con ellos un rato de oración”, dijo por su parte la señora María Muñoz, laica presernte en el grupo.
Pero también Cuasimodo es una instancia en que a los mismos participantes de las caravanas se les recuerda uno de los mandamientos principales de la fe cristiana. “Que estemos siempre atentos al hermano que está enfermo, al hermano que sufre, que no tiene trabajo, que no tiene alimento. Acoger al hermano extranjero que ha llegado a nuestras comunidades”, dijo Manuel Gutiérrez.
Respecto a estos últimos en particular, remarcó la necesidad de invitarlos a la iglesia y a las comunidades cristianas, “para ayudarlos a integrarse, y para que la llegada a este país que desconocen les sea más fácil, les sea más amorosa”.

 

LA COMUNIÓN DOMINGO A DOMINGO
No es que sólo en esta fecha se entregue la comunión a los enfermos. Durante todo el año, y en un servicio silencioso, hay personas de las comunidades religiosas, laicos comunes y corrientes, que visitan todos los domingos a los enfermos para llevarles la comunión. Estos son los ministros de comunión.
Margarita Martínez es una de ellas. Cuenta que comenzó a ejercer este apostolado hace cuatro años, después que falleció su madre a quien cuidaba.
“Me gustan mucho los adultos mayores. Y hay muchas personas mayores, especialmente en este sector, que son tan solas, que están enfermas, entonces una forma de aliviarlas y que se sientan acompañadas es venir a darles la comunión”, explica.
Cuenta que visita a seis personas cada domingo, lo que le ocupa toda la mañana, y hasta aproximadamente las dos de la tarde.
Evidentemente es más que la entrega de la comunión, ya que también implica rezar con ellos, y por cierto, compartir.


“Les traigo noticias de la comunidad, les voy contando lo que va pasando, las campañas que hay. Entonces se sienten integrantes de la comunidad, aunque ya no puedan ir al templo”, explica.
Y en este compartir cada semana es inevitable que surjan también lazos que han impulsado a Margarita a ir más allá.
De esta forma, cuenta que también los acompaña durante la semana a ir a buscar los remedios al consultorio, y otros trámites principalmente de salud. “Como soy jubilada, tengo todo el tiempo del mundo”, dice riendo, aunque ciertamente es más que la mera disponibilidad de tiempo, y es un ejemplo vivo de esa misericordia que se celebró ayer.


Daniela Bueno

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