Lunes, 27 de Mayo de 2019
Dato que refuerza el estado de desnutrición que presentaba

En sus últimas 72 horas de vida Ángel no consumió ningún alimento

Aquel punto fue dado a conocer durante el testimonio que entregó la perito del SML, Vivian Bustos, a quien le correspondió cerrar la quinta jornada del juicio que se está llevando a cabo en contra de Vanessa Trigari, madrastra de la víctima

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 03 de Septiembre 2016

CURICÓ.- Al menos en sus últimas 72 horas de vida, el pequeño Ángel Márquez Zapata, no ingirió ningún tipo de alimento de carácter sólido, dato que viene a complementar el evidente estado de desnutrición en el que se encontraba antes de fallecer. Aquel punto fue dado a conocer durante el testimonio que entregó la perito del Servicio Médico Legal (SML), Vivian Bustos, a quien le correspondió cerrar la quinta jornada del juicio que se está llevando a cabo en contra de Vanessa Trigari, el cual busca establecer la inocencia o culpabilidad de dicha mujer en la muerte de quien fue su hijastro, Ángel Márquez, de tan solo cuatro años.

Cabe recordar que Bustos fue la profesional encargada de encabezar la autopsia al cuerpo del menor, cuya principal conclusión indica que la muerte del pequeño se debió a una “asfixia mecánica por sofocación”, que se explica debido a la obstrucción que sufrió, por parte de un tercero, de los orificios respiratorios, factor que explica el tipo de lesiones que precisamente fueron detectadas en dicha zona. Cabe recordar que el cadáver del pequeño fue abandonado dentro de una bolsa en un sitio eriazo contiguo al estadio ANFA de Molina, siendo envuelto con papel Alusa de plástico, factor que alteró el respectivo proceso de descomposición. A juicio de Bustos, según los datos que maneja, los restos de Ángel debieron “estar en ese contenedor, más de siete días y no más de tres semanas”, recalcando que dicha condición, “impidió que el cuerpo perdiera humedad”, por lo que a su juicio, al momento de ser encontrado y de practicarse la autopsia, respecto de su peso, estaba “muy próximo” a la cifra que tenía al momento de fallecer (pesó 11 kilos, cuando lo normal para un niño de su edad y talla es 16 kilos).

 

FRACTURAS

Otro de los puntos relacionados que la profesional recalcó, da cuenta de la evidente “perdida de grasa y de masa muscular”, la cual quedaba en evidencia sobre todo en sus extremidades. De hecho, Bustos dio cuenta que el pequeño carecía de las denominadas “Bolas de Bichat”, que son los últimos resguardos de grasa que va consumiendo el propio cuerpo ante carencias de tipo alimentarias. Junto a ello, Bustos profundizó respecto a las distintas evidencias de traumas que detectó en el cuerpo de Ángel, de diferente data una de otra. Entre ellas se cuenta la fractura de su clavícula derecha, de una costilla y del tobillo de la pierna derecha. Se trata de un deterioro que a su parecer se fue intensificando sobre todo en lo que fue la última etapa de la vida de Ángel, cuando dejó de ser controlado por los profesionales del hospital de Molina y fue retirado del jardín infantil al cual asistía en la propia ciudad.   

 

CONTROL

La jornada de ayer se complementó además con el testimonio de dos funcionarios del Hospital de Molina, quienes en enero de 2015 realizaron un control al pequeño Ángel, examen que fue solicitado por su propia madrastra. En dicha instancia, los enfermeros que practicaron la diligencia, concordaron, tras examinar el cuerpo del niño, que presentaba “evidentes signos de maltratos”, entre ellos, vestigios de lesiones antiguas ya cicatrizadas, como quemaduras de cigarrillos. Al consultarle respecto al origen de tales lesiones, los profesionales indicaron que Vanessa Trigari habría responsabilizado a la “mamá biológica” del niño, el cual a sus cuatro años, junto con todavía usar pañales, mostraba evidentes problemas para comunicarse (lo hacía solo con diminutivos). Junto a ello, también se dio cuenta de una notoria “baja de peso” en el menor, de signos de alopecia y de mordeduras en uno de sus brazos, las cuales, según su madrastra, el propio Ángel se las habría propinado.

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