Sábado, 20 de Julio de 2019
Más de un centenar de personas viven en indigencia en Talca

Entre desechos se improvisan vidas

Según el último informe del Registro Social de Hogares, en la capital maulina hay contabilizadas 136 personas en situación de calle. Las historias de precariedad se reparten por la ciudad a la vista de todos.

Periodista: Marlyn Silva - Fecha de Edición: 16 de Abril 2019

Donde antes hubo una casa destruida por el terremoto de 2010 improvisa la vida Rafael Castillo. Un amigo le ofreció hospedaje a él y a su pareja en el terreno ubicado de la 11 Oriente, entre 3 y 4 Sur, desde el año pasado cuando volvió a Talca después de haber quedado cesante en Rancagua, donde vivió 34 años.

 

Han pasado nueve años desde aquel desastre ocasionado por la naturaleza, pero el terreno parece una escena permanente del caos.

 

“¿Ve la ropa que está allá?”, pregunta Castillo señalando con la mano izquierda hacia un costado de la pieza donde habita. “Es la ropa que hemos tenido que botar porque no tenemos donde lavar”.

 

Hasta ayer, Castillo desconocía que recientemente fue inaugurado un Centro de Día en la calle 14 Oriente con 5 Sur, con disponibilidad de servicios básicos para personas en situación de calle.

 

Apenas se alcanza a ver una una frazada apiñada en una silla. Más que prendas de vestir, el suelo de tierra está minado de envases plásticos vacíos y trozos de madera desperdigados con el desorden de un edificio en faena de construcción; y sobre una pila de tablas, una tetera quemada.

 

Donde termina el desorden a la intemperie, empieza la casa o “ruquita”, como la llaman. Desde la puerta, la vista encuentra un caos donde lo único que parece estable es un frasco de sal arrinconado entre las láminas de madera que componen la minúscula pieza compartida por Castillo, su pareja inmovilizada por una pierna inflamada y el amigo del hombre.

 

Sin cañerías que distribuyan agua ni instalaciones eléctricas, por las noches, la única luz que les alumbra los cuerpos es la de un televisor que enciende con una batería que le facilita el trabajador de un taller ubicado al otro lado de la vereda.

 

Después de haber quedado sin empleo como ayudante de maestro de albañilería en Rancagua, Castillo vino a Talca con la idea de encontrar vacante en el mismo oficio, pero no lo logró. Así que vive de lo que gana como cuidador de vehículos en el mismo tramo donde reside.

 

“Por lo menos quisiera tener una media agua (vivienda prefabricada)”, pronuncia sin demasiado entusiasmo.

 

Hoy, Rafael Castillo cumple 51 años de edad y desde los 14 improvisa la vida lejos de su casa familiar en Linares, lejos de un padre “muy violento”. Se enteró de la muerte de su madre, la única sobre quien guarda un buen recuerdo, tres años después del fallecimiento. Ese día, dice sin aspavientos, se terminó para él la familia.

 

El COMIENZO DE SAMUEL

Como quien cose una manta con restos de la tela que sobró, al borde de la Circunvalación con calle 19 Norte, de a poco fue erigiéndose una estructura hecha con trozos de materiales que otros desechan. En meses pasó de ser una especie de carpa a una construcción con forma de casa, en cuyo techo ondean dos banderas nacionales.

 

Dentro de la vivienda improvisada habita un hombre junto con su pareja. Este lunes no estaba, así que los vecinos del barrio hablaron por él. Se llama Samuel y está enfermo de cáncer. Viajó a Los Ángeles a hacer un trabajo liviano que un conocido le consiguió. En la zona norte lo conocen, porque hasta hace poco vivió en Las Américas en casa de un conocido que lo echó por razones que no saben precisar.

 

Inventos de hogar como el de Samuel y Rafael Castillo se replican en varias zonas de la ciudad, como el paso bajo nivel de la calle 1 Norte entre 11 y 12 Oriente. Entre las estructuras de concreto que separan la vía, está el “departamento”, como le llaman algunos comerciantes del sector, de un hombre adulto.

 

De acuerdo con los datos recogidos en marzo por el Registro Social de Hogares, hay 136 personas en situación de calle que hay la capital maulina.

 

En Talca, fue inaugurado recientemente el primer Centro de Día de la ciudad. Está a cargo del Hogar de Cristo y tiene capacidad para atender a 50 hombres y mujeres diariamente. Las instalaciones están equipadas con espacios de cocina, baños, comedor, sala de estar, lavandería y un salón de computación para los usuarios, que pueden permanecer en el lugar desde las 9.00 y hasta las 21.00 horas, incluso los sábados.

 

Volver