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Equipo internacional prueba tecnología de punta en tranques de Pencahue

En lo que es el primer proyecto de robótica blanda que se aplica en Chile, un físico talquino postdoctorado en Harvard y una experta en robótica de la Universidad de Lausanne, Suiza, se unieron para explorar soluciones en zonas de secano.

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 08 de Agosto 2018

TALCA.- Poco se conoce en Chile, pero la robótica blanda ha venido a ser un área a la que cada vez se le presta mayor atención en los grandes centros científicos del mundo. Una de las mayores expertas en este tema, la directora del Laboratorio de Robótica Reconfigurable de la Universidad de Lausanne, Suiza, Jamie Paik, junto al físico y docente de la Universidad Adolfo Ibáñez, Andrés Concha, se unieron en torno a un proyecto que precisamente busca aplicar esta tecnología en zonas de secano.


Para ello el día de ayer llegaron a la comuna de Pencahue para explorar los tranques familiares sobre los cuales se espera aplicar el prototipo que un equipo de estudiantes de posgrado realizaron previamente, y que busca generar energía solar y optimizar el uso del agua de los tranques evitando que se evapore.
“No es el típico robot con brazos, cabeza, que uno está acostumbrado a ver”, dice de entrada Andrés Concha. En efecto, la tecnología opera en la forma de capas de materiales blandos, por lo tanto entre sus características están, por ejemplo, que se puede ensamblar, se puede adosar al cuerpo humano, y que puede adaptarse a distintos espacios.


Específicamente en el proyecto que desarrollan en el Maule, se ha buscado un área de aplicación que escapa un poco de las áreas en que se ha venido trabajado esta robótica en los países desarrollados, planteándose en este caso el desafío de, en palabras de la profesora Jamie Paik, “hacer un robot colaborativo” que apunta a ayudar en un problema concreto de la agricultura de secano.


DOS SOLUCIONES
EN UNA
Andrés Concha conoce bien el problema de base. Es maulino, estudió en el liceo Abate Molina, y luego siguió una trayectoria académica que lo llevó años más tarde a hacer un posdoctorado en Harvard. Allí fue que conoció a la docente con la cual hoy encabeza este proyecto.
“Siempre está ese problema de que a la gente se le seca el tranque, son tranques pequeños, de granjas familiares; y además el costo de la energía eléctrica es alto para ellos. Y nadie quiere perder terreno poniendo paneles solares, que es una inversión muy grande”, explica el científico. Actualmente para cubrir estas dos problemáticas se debe incurrir entonces en dos costos por separado, el de la energía (ya sea con paneles solares o de la forma convencional) y el de la instalación de una piscina cubierta para que no se evapore el agua, la que habitualmente se hace con hormigón más una membrana para evitar la pérdida de agua.


“En cambio con este proyecto con la misma herramienta resuelves dos problemas. Y casi no hay costos de instalación, se programa y se arma solo. Además, si tu granja es grande arriendas o compras veinte módulos para cubrir tu tranque; pero si tu granja es chica, arriendas o compras cinco. La idea es que sean como ladrillos para construir tu cubierta”, indica.

 

PENSAR EN LAS SOLUCIONES
La idea del equipo de científicos es patentar esta idea, para que luego sea comercializable.
“Acá hay un montón de problemas latentes que en realidad no hace falta mirar lejos para resolverlos. El problema de la escasez de recursos hídricos se puede resolver, los problemas educacionales de la región se pueden resolver. Pero hay que tratar de pensar en las soluciones, sentarse a trabajar y reclamar menos”, dice a modo de reflexión final, Andrés Concha.

 

Daniela Bueno

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