Domingo, 23 de Septiembre de 2018
Indicadores económicos UF: Dólar: Euro:

Calidad del aire

Cielos Nubosos
Hace dos semanas que recibieron las llaves de su vivienda

Familia que esperaba solución habitacional tras el 27/F por fin logró su casa propia

La familia Aravena, emblemático caso en Talca, pasó por muchas dificultades que fueron postergando la posibilidad de contar con este beneficio para los damnificados del megasismo del 2010. Tras años de penurias, recibieron con lágrimas su nuevo hogar

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 13 de Marzo 2017

TALCA.- Es difícil saber si son los últimos damnificados en recibir su solución habitacional posterremoto del 27 de febrero del 2010, pero seguro que son de los pocos rezagados que llegaron al 2017 sin poder habitar las nuevas casas que entregó el Gobierno.

Se trata de la familia Aravena, encabezada por Samuel Aravena, quien vive junto a su hija Lorena, su marido y dos nietos. El grupo ocupaba una vieja casa de adobe del barrio Santa Ana de Talca, que resultó destruida tras el evento sísmico.

Fue el punto de partida de muchos eventos desafortunados que vinieron después. El año pasado, en el sexto aniversario del 27/F, Diario El Centro daba cuenta de su historia como uno de los pocos casos de damnificados que aún vivían en mediaguas.

 

LAS DIFICULTADES

Tras el terremoto y, por falta de información, ellos no realizaron correctamente el trámite de inscripción en el registro de damnificados. Pasaba el tiempo y se mantenían en una mediagua entregada por la municipalidad que, además, el 2014 se incendió.

En esta nueva experiencia traumática tuvieron ayuda de la municipalidad, vecinos y fieles de la parroquia Santa Ana. Cuando por fin una dirigente vecinal se dio cuenta del caso de Samuel y su familia, ya estaba cerrado el proceso normal y sólo quedaba como opción gestionar una asignación directa que opera para casos especiales, la cual tuvo que ser tramitada a nivel central, con toda la burocracia que ello conlleva.

El 2016, cuando Diario El Centro habló con ellos, daban cuenta de seis años muy duros, viviendo en una nueva mediagua. El vecino les prestaba el baño y les convidaba agua. Sin embargo, en esa época, el primer destello de esperanza ya los iluminaba. Les habían ordenado evacuar el lugar para comenzar las obras de construcción de la nueva casa. De allí se fueron con su mediagua al patio de un familiar.

EL MOMENTO MÁS

 ESPERADO

Para el invierno del año pasado, en su terreno ya estaba lista una flamante casa de dos pisos. Sin embargo, aún no podían habitarla, ya que no tenía conexión eléctrica.

Recién hace dos semanas la compañía eléctrica fue a instalar la conexión. Lorena Aravena señala que la acción se realizó sólo después que su padre fuera a reclamar, ya que no recibieron explicaciones por el significativo atraso.

“Me cayeron mis lágrimas cuando por fin llegamos a la casa”, dice Lorena. Lo que más destaca de esta nueva experiencia es por fin contar con baño propio. “Es que antes para bañarnos tenía que ser con manguera, con short y polera”, cuenta.

El proceso aún no termina, ya que esperan la visita de un inspector del Servicio de Vivienda y Urbanismo (Serviu) que revisará algunos detalles, como por ejemplo, la instalación del cilindro de gas.

La casa es también pequeña y los muebles recién comprados se amontonan en el living, a la espera de organizar los últimos cambios. Pero la sensación en esta familia es de haber terminado siete años de mala suerte y comenzar una nueva vida.

 

Daniela Bueno

 

Volver

Comentarios