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La última vez que la vieron fue el 1 de enero, y el último llamado fue el lunes 5 de febrero

Familiares de mujer condenada por parricidio piden que se agilice búsqueda

En medio de lágrimas, la madre de la mujer añora le sea entregado el cuerpo de su hija para darle cristiana sepultura. Para ella, Claudia no se fugó. Pide a las autoridades, pongan de lado el antecedente penal que presenta y sea rastreada como una persona más.

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 18 de Febrero 2018

MOLINA.- “Por tratarse de persona encarcelada por homicidio, las autoridades no le han dado la importancia que deben darle. No es un animalito que se perdió, es un ser humano, independientemente de la causa por la que permanecía encarcelada. Ella desapareció desde dentro del recinto, no quebrantó el beneficio que tenía”, asegura Manuel Pedrero, cuñado de Claudia Soto, la mujer desaparecida desde el lunes 5 de febrero del Centro de Educación y Trabajo (CET) semiabierto de Molina.
A 30 minutos de Molina, en Pichingal, la madre de 70 años y el padre de 77, con los ojos rojos e hinchados de tanto llorar, esperan noticias de Claudia, acusada hace 10 años de parricidio. La familia considera que el delito que está pagando la fémina ha pesado para que se diera parte a las autoridades de su desaparición y se comenzara su búsqueda.


“Ella no se iba a escapar. Ella estaba esperando con ansias su permiso de tres días trimestrales. El lunes 5 de febrero temprano, nos llamó para decir que llegaba el jueves 8 de febrero a las 21.00 horas, que le guardáramos pastel de choclo. Ella estaba estudiando y tenía planes de solicitar libertad vigilada o definitiva”, asegura Gladys Venegas, madre, quien no para de pedir que le devuelvan el cuerpo de su hija para darle cristiana sepultura, porque para ella su hija fue víctima de una desgracia.
La angustia invade a la humilde familia. La hermana de Claudia, Nancy Soto, contó que el viernes 9 de febrero al observar que la dama no llegaba, llamaron al CET a ver si ella se había equivocado de fecha de salida. Su sorpresa fue cuando les anunciaron que la mujer estaba desaparecida desde lunes y les pidieron que fueran por todas sus pertenencias, entre las que se encontraba prendas de vestir, ropa interior y documentos como la cédula de identidad.
“Usted cree que si alguien se va a escapar, prepara todo. En una maleta mete una muda, ropa interior y sus documentos. Pero ella no se llevó nada, ella no se escapó, ella desapareció desde dentro del CET. Queremos encontrarla, queremos justicia para Claudia, que se investigue y caiga quien debe caer por negligencia, encubrimiento y ocultamiento de información. No es justo que recién la busquen, casi una semana después”, declaró el cuñado de la desaparecida.

 

RAREZAS
La desaparición de la mujer de 36 años, además de desesperación en el núcleo familiar ha causado desconcierto, pues según ellos, pone en evidencia que dentro del CET no se cumplen con las medidas de vigilancia necesarias.
“Gendarmería debe hacerse responsable, porque en el lugar ocurrían una serie de irregularidades. No hay cámaras de vigilancias y entre los internos, hombres y mujeres, había agresiones. A Claudia, su pololo la agredió física y verbalmente”, asegura Nancy Soto, hermana, quien además añadió que una de las internas les contó que la última vez que la vieron fue el lunes a las 21.40. “No entendemos que tipo de vigilancia había si permitían que se agredieran”.
La familia teme una presunta desgracia, por lo que el viernes dieron parte a Carabineros, Policía de Investigaciones y hasta la Fiscalía de Talca. “El capitán Manuel Silva de Gendarmería, nos dijo que ya le habían notificado a Carabineros, nosotros fuimos y no tenían idea. Los padres y la hermana de Claudia, debieron viajar a Talca a pedir que un fiscal se encargara del caso, porque pasaban las horas y no nos tomaban en cuenta. Si esto fue el lunes, ¿por qué es el viernes cuando comienzan a buscar? Aunque nosotros no tengamos dinero para pagar abogados, las leyes deben funcionar igual para todos los chilenos, incluso así ella tiene un antecedente penal”, critica el cuñado de la desaparecida.

 

ÚLTIMA VISITA
Esta sería la primera salida del año de Claudia del CET. En 2017, cuando obtenía el beneficio, siempre acudía a casa de sus padres en Pichingal, por lo que la familia desestima esté en otro lado. “Ya llamamos a los hermanos en Rancagua y Santiago, y nada que damos con su paradero”, comentó una amiga de la familia. La hermana asegura que diariamente le pincha entre cinco y siete veces al número celular que posee y la manda buzón.
La última vez que la familia vio y compartió con Claudia, fue durante las festividades de fin de año. “Estuvo el 1ero aquí con su pololo, estaba muy alegre. Era mucha la emoción, después de tantos años estábamos reunidos todos juntos como familia. Él (pololo) se comportó bien frente a nosotros”, contó la hermana de Claudia. Además, refirió que ella tenía ganas de surgir, al punto que ganó el financiamiento de un proyecto para montar un puesto de comida. “Ella estaba contenta de estar estudiando, sabía que tenía que luchar. Tuvo mil oportunidades de escaparse y nunca lo hizo”.
“Para su proyecto ya le habían dado un fogón, un cilindro de gas, azúcar y harina. Todo bajo la factura de Claudia, pero todo eso se sacó del CET y no hay un registro de Gendarmería de quien lo hizo, ni cuándo. Después fue que nos enteramos que está en casa del pololo, que sabemos se llama Cristian y es de por ahí por San Rafael”, añadió Pedrero.
Un grupo de 10 familiares viajará desde Pichingal a la sede del CET este martes, para buscar a Claudia. “La PDI nos dijo que buscaríamos por el canal que está cerca de allí. Queremos que aparezca sea como sea. Sus padres, que son mayores, están sufriendo mucho”, insistió el cuñado de la mujer desaparecida.

Fraymar Pagua

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