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Cielos Nubosos
En el Día de Todos los Santos

Familiares visitan y recuerdan a sus “angelitos” fallecidos

Ayer se desarrolló con normalidad la festividad religiosa que congrega a cientos de personas en los camposantos. Detrás de cada nicho se teje una singular y emotiva historia digna de conocer

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 02 de Noviembre 2016

TALCA.-  En el Día de Todos los Santos no todo es colocar flores frescas o limpiar la sepultura de los deudos que por diversas circunstancias ya no están con los suyos, sino que es un espacio que deriva en la reflexión de cómo habría sido la historia, de estar hoy viva la persona.

Marta Ramos es oriunda de San Clemente, pero siempre va al Cementerio Municipal de Talca a visitar a sus parientes  que ya partieron. Especial detención hace en la tumba pequeñita de Analya Hernández González, hija de su cuñada. “María quedó embarazada y esperaba a su tercer hijo que era niñita y cuando Analya llegó a este mundo duró solamente tres días. Durante el tiempo de embarazo, María perdió a su padre y nosotros pensamos que debido al sufrimiento que tuvo fue que falleció Analya. María estuvo hospitalizada porque cuando supo que falleció su papá le dio parálisis facial, entonces nos demoramos en contarle que más encima había fallecido su guagüita”, contó Marta con cierta emotividad.

Ayer, junto a su esposo José y su hijo Giovanni, acomodaron las flores de colores claros en el sepulcro de Analya pero siempre con la inquietud y curiosidad por así decirlo, de qué sería de la vida de la pequeña si estuviera viva hoy. “La mamá le tenía ropa, la esperó durante los nueve meses y fue muy triste cuando falleció. Nosotros ayudamos al papá de la bebé a vestirla y María viene todos los fines de semana a ver a su hijita, que hoy tendría 19 años si estuviera viva. Pero ella es muy milagrosa también, uno le pide favores y la Analya cumple. (Pero) esto para nosotros como familia fue horrible, porque falleció mi suegro, después le da una parálisis facial a mi cuñada y a tres días que nace la bebé, muere”, enfatizó la mujer.

 

“HAY QUE ECHARLE PARA ADELANTE”

Cuesta perder a un familiar, pero el dolor se acrecienta más cuando los que fallecen son niños. Bien lo sabe Nicodemus González, más conocido como “El Chévere”, padre de Teresa de Jesús González Ayala. “Era nuestra segunda hija y después de un embarazo de nueve meses nació muerta. Nosotros venimos todos los años a verla, con nuestra hija mayor y ahora con nuestra nieta. Hoy ella tendría 23 años porque falleció el 93, habría estado en la universidad igual que mis otras dos hijas. Pero así es la vida y hay que echarle para adelante. Duele perder un hijo, pero sobre todo la que más ha sufrido es mi señora, ella es la que más la recuerda”, comentó el conocido fotógrafo junto a su señora Teresa, su hija mayor Nicole y su nieta Alma, quienes le colocaron flores y juguetes a la pequeña Teresa de Jesús.

Otra emotiva historia familiar es la que compartió Angélica Mena, quien visitó ayer la tumba de su hermano mayor José Mario Mena Avaca, que de estar vivo hoy tendría 53 años. “Mi mamá se mejoró en la casa y como eran antiguamente las casas, grandes y sin aislación como ahora, al bebé le dio bronconeumonía fulminante y se murió al otro día de haber nacido. Siempre lo venimos a ver porque él es nuestro hermano mayor. Nosotros no lo conocimos pero mi mamá nos contó la historia. Mis hijos también vienen y saben que tienen que pasar a ver al tío”, señaló Angélica, quien junto a su esposo Ricardo y su madre María Guillermina, le limpian la remozada sepultura a José Mario.

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