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Se entregó un total de 34 viviendas

Familias afectadas por los incendios en Carrizal y Cañete recibieron casas de emergencia

La labor social desarrollada por Empresa Colbún, Techo-Chile y Hogar de Cristo permitió ayudar a un grupo de personas afectadas por los incendios

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 21 de Febrero 2017

CONSTITUCIÓN.- Las tragedias suelen despertar el espíritu más noble y solidario de los ciudadanos y así se ha vivido en la región tras registrarse la peor ola de incendios forestales en la historia reciente del país. Gracias al trabajo conjunto de la Empresa Colbún y de las fundaciones Hogar de Cristo y Techo-Chile, 34 familias de los sectores Carrizal y Cañete recibieron sus viviendas de emergencia.

La inversión supera los 300 millones de pesos y también se pudo lograr gracias a la generosidad de todos los chilenos que aportaron su granito de arena. “Durante el fin de semana Techo y Colbún han estado construyendo las viviendas de emergencia en este sector. Así es que nosotros traemos los equipos de implementación que constan de dos camarotes, cocina y comedor (…) Es algo sencillo, pero permite reiniciar la construcción de vida y de la dinámica familiar”, precisó Gabriela Muñoz, directora ejecutiva la Fundación Hogar de Cristo. 

Destacó que Techo y Hogar de Cristo venían emprendiendo una campaña denominada “Juntos por Chile” en la que se incitaba a todas las personas del país a donar dinero para comprar enseres y así amoblar las viviendas de emergencia. “Gracias a la colaboración de todos podemos ofrecer una respuesta oportuna a los afectados”, expresó Muñoz.

Victor Torres, de 46 años de edad, es uno de los beneficiados. Él se encontraba con su esposa el día de la tragedia y, frente a sus ojos, todo se fue calcinando. “Nos vimos atrapados por el fuego, no sabíamos qué hacer o adónde ir (…) De pronto quedamos atrapados por el fuego y vimos cómo las llamas consumían nuestras pertenencias”.

Torres se sintió impotente ante la trágica escena. Hoy recuerda que solo tuvo tiempo de rociar su casa, pero el esfuerzo no sirvió de nada. Así es que, por mero instinto, resolvió alejarse del sitio lo más que pudo y cubrir su rostro y el de su esposa con toallas empapadas de agua.

“Es terrible tener que vivir esa situación, no se lo deseo a nadie. Al otro día sientes la angustia de no saber qué vendrá después, pero debo confesar que no me he sentido solo, he tenido la ayuda de muchos (…) Vinieron con ropa, alimentos, enseres y hoy (ayer) me están entregando esta casa de emergencia”, enfatizó Torres.

 

ESFUERZO CONJUNTO

Ignacio Cruz, director ejecutivo de Techo, indicó que los trabajadores de dicha fundación se trasladaron a la zona afectada para conocer cuál era la situación de las familias e iniciar un catastro en cada uno de los lugares. “Primero debíamos identificar las situaciones que requerían una pronta solución. Por tal razón, empezamos un trabajo con la Municipalidad de Constitución y también con la Onemi para ir levantando la información necesaria”.

Cruz reiteró la disposición de los distintos sectores para ofrecer la ayuda inmediata. “Colbún financió las viviendas, Hogar de Cristo ofreció el equipamiento, nosotros ayudamos con voluntarios (…) Han sido 4 días de arduo trabajo, pero el resultado final nos llena de alegría”.

En tanto, Juan Pablo Schaeffer, gerente de División Desarrollo Sustentable de Colbún, tildó de “interesante” el trabajo que han venido realizando en pro de las familias damnificadas. “El cansancio que podamos tener no se compara con la alegría que prima en dar esperanza (…) Hemos dejado todo el esfuerzo posible para poder entregarles un techo a estas familias”.

 

LOS VOLUNTARIOS

No importa raza, credo ni ideologías políticas cuando se quiere prestar una mano amiga. Todo el dinero invertido no hubiese servido de nada sin la ayuda de aquellos que se degastaron por el prójimo. Más de 200 voluntarios permitieron que las ganas de entregar estas 34 casas de emergencias se concretara.

Una de las voluntarias es Perrine Mardine, de 24 años de edad, no se pudo quedar de manos cruzadas ante la situación. Ella llegó de Francia hace seis meses y, desde entonces, trabaja para Techo.

“Esta es la primera vez que colaboro en una emergencia (…) Carrizal es una zona muy afectada por los incendios porque donde construimos está todo quemado, no queda nada, así es que esta ayuda es necesaria (…) Cuando llegué al sitio quedé muy conmovida, pero poco a poco hemos sabido convertir esa tristeza en alegría para ayudar”, manifestó Mardine.

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