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Gerenta de complejo Villa Baviera afirma que no pueden cerrar actividades turísticas

“Lo que sí estamos aceptando es su solicitud de no hacer fiestas dentro de este terreno donde hubo tanta tortura. Esto lo aceptamos y este año no habrá Oktoberfest aquí”, afirmó Anna Schnellenkamp

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 02 de Julio 2016

PARRAL.- El lunes recién pasado, un grupo de personas ligadas a agrupaciones de derechos humanos peregrinó hasta la puerta de acceso a Villa Baviera, al igual que lo han hecho en ocasiones anteriores, en el marco de las acciones para el cierre del predio germano y su transformación en un espacio para la memoria de los detenidos desaparecidos que hubo en el lugar en la época de la dictadura de Augusto Pinochet.

En esa oportunidad, se señaló que existiría la voluntad de terminar con las actividades turísticas, accediendo de esa manera a la petición de las agrupaciones de derechos humanos. Sin embargo, Anna Schnellenkamp, gerenta del complejo turístico de Villa Baviera, dijo que no está en los planes cerrar el turismo en el recinto.

“La solicitud de las agrupaciones de derechos humanos ha sido muy fuerte de que yo diga que hacemos el cierre de nuestro restaurant. Yo dije que no puedo hacerlo porque tengo a 40 personas contratadas. El turismo es como la ventana de Villa Baviera y la gente que aquí vive ya no quiere que se vuelva a cerrar o cese el turismo, porque con esto se sienten encerrados en sí mismos tal como los 40 años anteriores que ha vivido con el régimen de Paul Schafer”, explicó.

Schnellenkamp agregó que “en ningún caso vamos a cerrar el turismo”, argumentando que por el momento “no hay ninguna señal, ni del Estado alemán ni del chileno -que ya lo hemos hablado-, para que haya algún tipo de subsidio, indemnización o renta. Entonces, somos nosotros mismos los que estamos obligados de sacar adelante las vidas”.

La gerenta del complejo explicó que tiene contratadas a 12 personas alemanas más 28 chilenos de las cercanías.

Por ello, afirmó que “no es solamente un ingreso y una parte financiera que necesitamos para que vivan esas familias y los grupos anexos a ellos, sino que es el turismo una ventana abierta. Dijimos que nunca más íbamos a cerrar el portón, es más, probablemente lo vamos a sacar porque queremos que constantemente haya un flujo de gente. No queremos más tener esa sensación de que nos cierren el portón”.

 

SIN OKTOBERFEST

“Lo único que dije es que este año no habrá Oktoberfest. Nosotros escuchamos las noticias y las solicitudes de ellos de que no hay un espacio declarado de monumento de memoria para todos sus familiares muertos o desaparecidos. Como todos queremos una tumba, ellos también se merecen una tumba y eso también lo entendemos”, explicó Anna Schnellenkamp.

La mujer indica que se trata de una “señal de que los jóvenes estamos rechazando rotundamente los hechos del pasado y estamos aquí apoyando a un paso ordenado y respetado, pero que nos respeten también porque nosotros también somos las víctimas y creo que más que alguno de ellos que está reclamando hoy en día”.

Continuó diciendo que espera que los “respeten como víctimas también después de tanto tiempo y que no nos quiten ahora nuestros ingresos laborales y nuestra libertad. Lo que sí estamos aceptando es su solicitud de no hacer fiestas dentro de este terreno donde hubo tanta tortura. Esto lo aceptamos y este año no habrá Oktoberfest aquí. Esta es la señal”.

 

VISITA DE EMBAJADOR

El lunes pasado también coincidió la visita de un representante del Ministerio del Exterior, Dieter Lamlé, embajador para Latinoamérica, o que fue considerado al interior de la administración de Villa Baviera como el primer paso de lo que esperan sea una ayuda del Estado alemán.

“Vino para conocer la Villa y las diferentes situaciones de la gente que vivió y vive todavía. Entonces, se encontró con todas las diferentes etapas y facetas. Vio a los más viejos que están postrados en el hospital. Nosotros estábamos preparados y le entregamos una carpeta con una solicitud de apoyo para que nos hagan un hogar de ancianos con financiamiento del Estado alemán pero con una capacidad de camas que permita, una parte ser arrendada cierta cantidad de camas como un hogar de ancianos normal; y otra parte, sea subsidiada por ellos a unos 30 años más para todos aquellos que fueron jóvenes y que hoy en día se acercan a los 60 años y que han sufrido toda su vida, dañados corporalmente y psíquicamente, y que tienen miedo de salir y empezar su vida en otro lugar optando por quedarse”, explicó Schnellenkamp.

Agregó que se entregó un paquete de peticiones “muy claro”, incluso con el terreno que le sugirieron, que es una hectárea.

Dijo que también vio a las personas que están trabajando todavía, pero que corporalmente no pueden hacerlo, así como también a las familias jóvenes que están creciendo con sus niños y a quienes viven en otras partes de Chile, según dijo, algunos de ellos bajo condiciones precarias.

“No puedo decir que hay una señal de ayuda porque no hay nada concreto aún, pero sí nos dijo que a fines del mes de julio viene otra delegación del Ministerio del Exterior. Así siguen sumando visitas y se arman los programas de ayuda, pero lo que sí se necesita, efectivamente y siendo francos, es plata y ellos tienen la obligación de pagar algo porque han reconocido que han mirado para el lado. Aunque Schafer ya se fue, no han tomado el esfuerzo suficiente para ayudarnos”, sentenció Anna Schnellenkamp.

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