Lunes, 24 de Junio de 2019
No son pocos los que salen a correr cuando hay preemergencia o alerta ambiental

¿Hacer o no hacer deporte cuando hay mala calidad del aire?

De acuerdo a un académico de la Escuela de Kinesiología de la Universidad Católica del Maule, es preferible realizar ejercicios con intensidad moderada, al interior del domicilio; pero siempre con la idea de mantener la continuidad, porque el sedentarismo es una amenaza mayor.

Periodista: Daniela Bueno - Fecha de Edición: 03 de Junio 2019

Actualmente las preemergencias y las alertas ambientales para quienes hacen deporte en los espacios al aire libre son más un dato que un impedimento. Aunque por supuesto hay quienes prefieren suspender la actividad física, tal como sugieren las autoridades; no es menor el número de los que salen igual a correr y trotar.


“En el trote yo me he dado cuenta que en la Alameda, los días de mayor contaminación, si bien la gente que lo hace disminuye, es muy marginal. Si habitualmente veo unas 20 personas, esos días veré unas 15”, observa Jorge Marto, quien se ha propuesto hacer actividad física al menos tres veces por semana, la que puede ser trote, ciclismo, tenis o pádel.


También están los que realizan deporte de manera más profesional, y eso mismo los lleva a decidir seguir con su entrenamiento en estos días de mayor contaminación. “Un día menos de entrenamiento es un día menos de preparación”, explica Camila Cáceres, quien es parte de la selección de atletismo en la especialidad de cross country que entrena en la Universidad Católica del Maule.
Son 14 los episodios críticos que han ocurrido en la Región del Maule hasta la fecha. Así, finalmente, ¿es mejor hacer deporte que dejar de hacerlo en las preemergencias y alertas ambientales? ¿Qué tan arriesgada es esta opción?

 

VISIÓN DE UN EXPERTO
Para Antonio Zamuner, académico de la Escuela de Kinesiología de la Universidad Católica del Maule (UCM), “este es un tema controversial porque hay estudios que demuestran que el beneficio del ejercicio no se contrarresta con los perjuicios de la polución, y que para que ello ocurra la persona debería tener una exposición a la contaminación de cinco horas”.
“Por otro lado, también hay un estudio realizado en laboratorio, en un ambiente más controlado, que no es exactamente a la vida real, que indica que sí puede ser perjudicial. Pero la recomendación es que en una situación de preemergencia se evite el ejercicio al aire libre; que se realice en casa y de manera no muy prolongada”, explicó.


Si se miran las cifras del Ministerio de Salud, hay mayor cantidad de muertes asociadas a la inactividad física que al ejercicio en un ambiente contaminado, por lo mismo “lo mejor sería no suspender la actividad física y aumentar la fiscalización, incluso, hacer estudios sobre cuál es el horario con mayor peak de contaminación y las zonas menos saturadas”, propone Zamuner.

 

RECOMENDACIONES
Según el académico, las personas sin ninguna disfunción o enfermedad asociada, podrían realizar no más de media hora de ejercicio con una intensidad moderada, “esto significa que la persona siente que la respiración comienza a aumentar, que las pulsaciones van en aumento pero que no es demasiado y que podría mantenerse así por más tiempo”.
Subir y bajar escalones, hacer sentadillas, abdominales, flexiones de brazo o usar durante 30 minutos una bicicleta estática de manera no muy vigorosa, pueden ser algunas opciones. Eso sí, el experto advierte que si un sedentario quiere comenzar a ejercitarse debe primero realizarse una evaluación con profesionales.


“Para las personas que utilizan el ejercicio como medio de transporte, por ejemplo, la bicicleta o caminan hacia sus trabajos, la recomendación sería que no lo suspendan sino que se transporten en los horarios con menos peak de contaminación, más temprano en la mañana o más tarde al final de la jornada”, agregó Zamuner.

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