Miércoles, 16 de Enero de 2019

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Vecinos se unieron con organizaciones católicas para auxiliar a los inmigrantes

Haitianos damnificados permanecen sostenidos por el hilo de la solidaridad

A las familias extranjeras que lo perdieron todo en el incendio, ofrecieron estadía temporal y alimentación.

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 08 de Diciembre 2018

TALCA.- Sentada en el suelo con su hija de 10 meses en el regazo dentro de una habitación compartida con otras siete personas pasó la noche Ulysse Lourdine, una de los 11 haitianos que perdieron casi todas sus pertenencias en el incendio que consumió este jueves la casa donde vivían, en calle 10 Oriente, entre 5 y 6 Norte.


Aunque a Lourdine le cedieron el espacio para que durmiera, descansó poco o casi nada por la incomodidad de estar en una casa ajena a donde había residido el último año arrendada en una pieza, como el resto de sus compatriotas.


Ella, junto a todos los residentes de la pensión, pudieron salir a tiempo sin que sufrir ningún daño físico, porque apenas sintieron el olor a humo salieron de sus habitaciones.
Lourdine y Wilfridith Sanon-Joseph son dos de las tres madres haitianas que por vivir en la parte baja de la casa tuvieron menos problemas para escapar del fuego y, por la misma razón, pudieron salvar unas pocas pertenencias. No así otros cuatro haitianos, quienes perdieron todo, desde los documentos de identificación hasta la ropa donada con la que se vestían desde que llegaron al país.
Ayer, después del siniestro, los hombres partieron a trabajar y las madres no hicieron otra cosa que deambular por los alrededores del domicilio quemado. Se alimentaron por la generosidad de vecinos del sector que aportaron dinero y por el servicio de la unidad comunitaria de la Cuarta Comisaría de Carabineros.


“Nos sentimos incómodos, porque no podemos bañarnos como corresponde y es difícil para cambiar los pañales de las guaguas. Nos sentimos muy incómodos, porque no estamos en nuestra casa”, contó en un bien dominado español -aprendido en un curso gratuito para inmigrantes impartido en la parroquia Santa Ana- Sanon Joseph, madre de una bebé nacida en Chile.
La tercera madre damnificada no habla español, pero desbordaba preocupación cada vez que miraba a su hijo nacido hace 22 días. Su esposo trabaja en construcción, sin contrato de empleo.

 

RED DE SOLIDARIDAD
Aunque este jueves vieron cómo las llamas consumían las pocas pertenencias que tenían, pronto aparecieron las manos para ayudarlos a reconstruir un nuevo hogar. Hasta casi la medianoche, voluntarios de la parroquia Santa Ana como Norma Espinoza se ocuparon de darles de comer y habilitar un lugar para que durmieran.
Mientras los hombres trabajaban, ayer por la mañana, personal de Carabineros se hizo acompañar de un haitiano que les ayudara a comunicarse con sus compatriotas afectados y ubicar a la totalidad de los damnificados.


Paralelamente, desde la Pastoral Social y la Pastoral de Movilidad Humana de la Diócesis de Talca comenzaron una campaña de recolección de ropa, alimentos y demás enseres.
Para recibir las contribuciones habilitaron como punto de recepción la sede de la Pastoral Social, en la 4 Oriente, entre 1 y 2 Sur, número 1019, y también las oficinas administrativas de la parroquia Santa Ana.
La municipalidad, a través de la Organización Internacional para la Migraciones (OIM), pondera la posibilidad de cancelar un mes de arriendo de una casa; mientras que la Pastoral Social y la Pastoral de Movilidad Humana también estudia la posibilidad de colaborar con el alquiler de otro mes. Hasta ayer, la única dotación concreta de la municipalidad fue la entrega de siete colchonetas e igual número de frazadas para los hombres que durmieron en la sede de la Junta Vecinal del sector, gracias a la gestión de la comunidad.


La organización vecinal solicitó ayuda a la Gobernación, pero desde esa institución se excusaron por no tener recursos para atender estos casos hasta marzo.
Mientras concretan la gestión para alquilar una casa, seis de los 11 extranjeros podrán pernoctar el fin de semana en un espacio habilitado en la Junta Vecinal y el resto lo hará en casa de amigos.

 

EL HUMO Y LA HUIDA
“Yo estaba en el fondo y no sabía nada de lo que pasaba. Vinieron a tocar la puerta muy fuerte y me dijeron que saliera, porque se estaba quemando la casa. Después, una vecina fue a buscarme adentro y me dijo que sacara a la guagua. Y cuando salí de la pieza vi que el fuego estaba quemando arriba”, narró Sanon Josep cómo fueron los primeros minutos del incendio.
Las llamas empezaron en una habitación del segundo piso y la inquilina que estaba allí alertó al resto de los habitantes.


Un voluntario del Cuerpo de Bomberos de Talca que pasaba frente a la casa, justo en cuando comenzaba a arder en llamas, entró para ayudar a sacar algunos enseres y a la madres con sus bebés.
Para atender la emergencia, acudieron al sitio voluntarios de la Segunda Compañía. La magnitud del incendio, sin embargo, ameritó la activación de la alarma general, por lo que actuaron en conjunto las ocho compañías de Talca, encabezados por el primer comandante Cristian Rojas.

Marlyn Silva

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