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Habla presidente de la Corte de Apelaciones de Talca

“La corrupción es un mal endémico y la tenemos que erradicar con medidas claras y contundentes”

Ministro Moisés Muñoz explicó cuáles serán sus desafíos al frente del Poder Judicial maulino durante el presente año. Adelantó que sus metas serán “realistas” y que buscará destrabar proyectos de infraestructura que siguen pendientes en el Maule “Lo importante es que hay que limpiar aquellos elementos que son dañinos y tóxicos para las instituciones públicas. Hay que eliminarlos, lo que significa someterlos a procesos administrativos o penales, con todos los derechos constitucionales que permite nuestro ordenamiento jurídico. Pero hay que tomar las decisiones que procedan”

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 02 de Abril 2017

TALCA.- Con una amplia trayectoria en el Poder Judicial, en especial, primero como juez de letras y, luego, como fiscal judicial de la Corte de Apelaciones de Talca, el ministro, Moisés Muñoz, tiene la experiencia y sabiduría que muchos quisieran para enfrentar los desafíos que significan estar al frente del Poder Judicial maulino.

A principios de marzo, el ministro Muñoz asumió la presidencia de la Corte de manos del también ministro, Carlos Carrillo. De allí en adelante, confiesa que han sido días difíciles, con una apretada agenda de temas que hay que sacar adelante, en especial, relativos a la tramitación de causas en el tribunal de alzada.

Pero igualmente el ministro Muñoz se dio el tiempo para salir de la capital regional, visitando todos los tribunales que están distribuidos en las provincias de Curicó, Linares y Cauquenes. Dice que allí conoció realidades que requieren una pronta solución y que serán sus primeras metas de gestión en la presidencia.

 

¿Cómo ha sido su primer mes al frente de la Corte de Apelaciones de Talca y con qué escenario se ha encontrado en su recorrido por los tribunales de la región?

“Para uno, este primer mes como presidente indudable que ha sido un desafío. Es un cambio bastante radical, porque se realizan muchas labores de carácter administrativo, a lo cual no estaba acostumbrado, porque mi trabajo ha sido fundamentalmente jurisdiccional. Lo primero que creo que tomé como decisión fue hacerme una imagen global y conocer los juzgados, uno por uno.

En términos generales, la infraestructura que tenemos es lo mejor que existe, aunque no es lo ideal. Subsisten algunas situaciones que pueden provocar más de un dolor de cabeza, no obstante, ser edificios relativamente nuevos.

Creo que, a veces, los que diseñan edificios para tribunales no toman al pie de la letra los requerimientos de los funcionarios  y de quienes acuden a audiencias. Ya llevamos 16 años de la reforma procesal penal y todavía no tenemos un diseño estándar que nos deje contentos. Allí hay algo en contra”.

 

¿Qué pasa respecto a la dotación de funcionarios y jueces?

“Es una realidad que no hay ningún tribunal de la jurisdicción que funcione con su planta completa. Usted si tiene cinco empleados, la idea es que estén los cinco, para llevar a cabo el plan de trabajo sin dificultades. Pero nos encontramos con que hay empleados con licencia, con permisos o con feriados, además de destinaciones y cursos de la academia.

Se suman jueces que están subrogando en tribunales distintos o secretarios que están haciendo el trabajo de juez. Hay que batallar con eso, porque el ideal no lo vamos a encontrar ni en la Corte de Apelaciones. Además no se pueden coartar los permisos ni los feriados, porque son un derecho, ni tampoco puedo cuestionar las licencias médicas, a menos que existan situaciones sospechosas”.

 

¿Y no sería necesario, entonces, aumentar la dotación de empleados o jueces para tener el reemplazo inmediato y no aumentar la carga laboral de quienes se quedan trabajando?

“Indudablemente que las dotaciones están demasiado justas y, además, no han variado en los últimos años. Pero la administración de justicia sí ha visto aumentar sus ingresos. Y, por lo tanto, la dotación de personal va quedando rezagada. Donde antes había un juez que tenía competencia mixta, hoy se requieren dos o tres jueces que tengan competencia dividida, de manera de satisfacer de mejor manera las necesidades de los usuarios”.

 

Se lo pregunto porque si bien uno entiende que los jueces están capacitados, de igual forma parece difícil que alguien falle causas civiles a primera hora, luego de familia y, pasado el mediodía, le toquen causas penales…

“Es complicado, pero tenemos gente muy capacitada. Ahora, igualmente alguien no puede resolver todos los temas al mismo tiempo. Hemos tenido un aumento importante de causas en los últimos años, especialmente, en materias como familia y penal”.

 

¿Cómo enfrentar situaciones como lo que ocurre en el Juzgado de Garantía y Tribunal Oral de Talca, donde existe un déficit histórico de dotación de jueces?

“A veces uno tiene que vestir un santo y desvestir otro Tenemos jueces destinados en Garantía para resolver problemas puntuales, pero dejamos a otros afectados por la disminución de jueces. Es un problema orgánico y legislativo, porque todos los tribunales debieran tener una dotación adecuada a lo que ocurre hoy, no hace 15 ó 20 años atrás”.

 

¿Pasa lo mismo con la Corte de Apelaciones de Talca?

“En términos generales, las Cortes de Apelaciones han sido el pariente pobre del sistema, porque han quedado a trasmano de las reformas, que han sido para los tribunales, no para las Cortes. Entonces, las Cortes han recibido recursos de nulidad, por ejemplo, que llevan de los tribunales reformados, pero la planta de personal y la estructura orgánica no es la adecuada. A través de actas se ha creado nuevos cargos, pero no es la solución. Hemos tenido que luchar contra el déficit de personal, relatores y ministros”.

 

En ese contexto. ¿Cuáles son sus metas al frente de la Corte de Talca?

“Las metas son realistas. Uno quisiera hacer milagros, pero lamentablemente hay muchas instituciones que toman decisiones en estos aspectos. Yo voy a ser un intermediario, de traspasar todos los requerimientos, para que los organismos correspondientes den la solución, lo antes posible. En eso voy a ser insistente, porque tenemos que tomar decisiones, ya que el ciudadano es el favorecido”.

 

¿Y cuál sería su primer requerimiento?

“Por lo pronto, ocurre que el Juzgado de Letras de Cauquenes tiene una infraestructura antigua, pero al lado, tiene un edificio nuevo hace tres años, sin uso. Hay que trasladarlos a ese lugar. La primera idea es trasladar ese tribunal lo antes posible. Ya tuve contactos con autoridades de la Corte Suprema y de la Corporación Administrativa, para que se tome una decisión favorable. He tenido buena recepción y esperamos que prontamente se de curso a la petición”.

 

CRISIS DE CONFIANZA

¿Cómo enfrenta el país y, especialmente, el Poder Judicial, la crisis de confianza y credibilidad que afecta a las instituciones públicas ante la ciudadanía?

“Eso es un problema grave. Creo que estamos viviendo un periodo de oscurantismo. La labor que tenemos que hacer, no sólo como autoridades, sino también como ciudadanos, es cumplir nuestro rol. La corrupción es un mal endémico, no solamente en Chile, y la tenemos que erradicar con medidas claras y contundentes, que no sean ambiguas. Y todos tenemos que poner nuestro grano de arena. Las autoridades tenemos que dar el ejemplo, mejorando nuestra calidad moral, en cuanto a hacer las cosas bien, con honestidad y sin buscar intereses mezquinos”.

 

¿Y qué rol le cabe a la justicia en ese proceso de limpieza de la corrupción?

“Si nosotros perdemos el norte, no tenemos nada que hacer como sociedad. El Poder Judicial tiene la misión más importante, que es resolver con imparcialidad, con ecuanimidad y apegándose a la Constitución y a las leyes, de manera de no favorecer a ninguna parte, independiente de los poderes fácticos. Creo que el Poder Judicial tiene un rol importantísimo y que debe dar una señal ejemplarizadora. Creo que a mí me incumbe ese papel”

 

¿Los tribunales están cumpliendo hoy con ese papel, cuando se juzgan los casos de corrupción que mezclan la política y los negocios?

“Lo importante es que hay que limpiar aquellos elementos que son dañinos y tóxicos para las instituciones públicas. Hay que eliminarlos, lo que significa someterlos a procesos administrativos o penales, con todos los derechos constitucionales que permite nuestro ordenamiento jurídico. Pero hay que tomar las decisiones que procedan. No podemos mantenernos al margen y ser cómplices de conductas que, de verdad, dañan a las instituciones, al país y a toda la sociedad”.

 

Más allá de ese espíritu de hacer justicia, lo concreto es que solo se puede aplicar la ley. Y la ley actualmente iguala las condenas para el cohecho con los hurtos de supermercado…

“Ahí todos tenemos que hacer una reflexión respecto a cómo estamos enfrentando esta situación, por un relajamiento moral de nuestro comportamiento en la sociedad, como individuo, institución y autoridad. Esto es algo que es transversal y a todos nos interesa. Ojalá que no exista corrupción o la que existiera debe ser sancionada de manera enérgica, dando un mensaje claro de que no se aceptan conductas inapropiadas, que van dañando lo más preciado, como es la confianza”.

 

¿Se mejora esa confianza haciendo más transparencia en temas como los conflictos de interés?

“La forma de transparentar es dando a conocer los conflictos de interés. Ese es el mensaje que uno puede decir. Si yo tengo un conflicto de interés por amistad, enemistad o asunto económico, tengo que ser el primer en exponerlo, antes de que otra persona lo haga. Uno tiene que ser bastante responsable de lo que hace y abstraerse de aquellas situaciones donde exista un conflicto de interés. Creo que la mayoría de los jueces somos gente muy imparcial y sin compromisos”.

 

¿Y cuál es su mensaje para la ciudadanía de la región, considerando que la gente siempre piensa que hay justicia para unos que es distinta a la justicia para otros?

“Hay que tener fe en la justicia. Nosotros, como jueces, tenemos siempre a alguien en contra, porque al dictar sentencia, alguien pierde y alguien gana. Y es legítimo que quien pierde, pueda pensar que su tratamiento es injusto. Pero fuera de eso, a la gente hay que pedirle que tenga confianza en la justicia. Hay una generación nueva muy entusiasta y yo tengo confianza que la institucionalidad en Chile debe cambiar para bien, pero hay que tomar las medidas ahora y no cuando sea demasiado tarde”.

Hernán Espinoza

 

 

Abogados integrantes

 

El contralor general de la República opinó recientemente que los abogados integrantes de las Cortes de Apelaciones debieran tener exclusividad en dichas labores. ¿Comparte ese punto de vista?

“La institución de los abogados integrantes está diseñada para ser un aporte en el trabajo de los ministros de Cortes de Apelaciones y yo creo que ha cumplido con esa misión. Pero tampoco es positivo que venga un abogado integrante que no litigue. Porque si es así, el aporte que puede hacer no es tan significativo. Un abogado que venga del mundo académico y litigioso es bienvenido”.

 

¿Y no podrían litigar en la misma Corte, pensando justamente en los conflictos de interés?

“Ahí tengo mis aprensiones. De lo que puedo dar fe y del contacto que he tenido con nuestros actuales abogados integrantes, es que han sido un gran aporte y que se trata de gente que actúa con total transparencia, independiente de sus asuntos particulares. Obviamente que ellos no ven sus asuntos particulares, porque los recusan o se inhabilitan. Yo he visto imparcialidad, competencia y profesionalismo en esta Corte de

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