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Despejado
Gustavo Madrid, vocero de los Laicos de Talca, tras la renuncia de Horacio Valenzuela

“La crisis de la iglesia no se supera solo con el cambio del obispo”

El pasado jueves asumió como administrador apostólico en la Diócesis de Talca, monseñor Galo Fernández Villaseca, de 57 años.

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 01 de Julio 2018

TALCA.- A las seis de la mañana del jueves pasado, se hizo público el comunicado de la Santa Sede donde el Papa Francisco aceptaba la renuncia del ahora obispo emérito de Talca, Horacio Valenzuela Abarca.
De igual manera, se informó que el obispo auxiliar de Santiago, Galo Hernández, asumía como administrador apostólico de la Diócesis de Talca.
Amplias y diversas reacciones provocó la renovación de la autoridad eclesiástica de las provincias de Curicó y Talca.
Pero, existe un grupo que solicitaba a gritos la salida de Horacio Valenzuela, esto es, el movimiento “Laicos de Talca”. Y lo pedían debido a la supuesta vinculación que existe entre dicha figura con Fernando Karadima, ex sacerdote, condenado por el Vaticano por abuso sexual y de poder contra menores.
El vocero del grupo de laicos, Gustavo Madrid, manifestó que “la crisis de la iglesia no se supera solo con el cambio de los obispos”, sino que es necesaria una renovación completa sobre cómo se presenta el evangelio a la comunidad.
Pero fuera de ello, Madrid indicó que el cuestionamiento a la figura del ex obispo “nació desde cuándo todos nos dimos cuenta que nuestra iglesia tiene que mejorar. Obviamente que la comunidad osornina fue primera que se puso firme en no aceptar la participación del obispo Barros”.

ABUSOS
No obstante, el vocero de los laicos realizó una autocrítica, aduciendo que “entre nosotros también hace falta transparencia para tener certeza de la situación de los abusos. Yo, personalmente, hago un mea culpa porque visitaba a un sacerdote en un hogar y él me confesó -hace unos meses- que él sabía del abuso del padre Ramón, en Linares, y yo le insté, le dije hable. No lo hizo él y yo tampoco lo hice”.
Se justificó Madrid en el sentido de que es complejo acusar a un “hermano cristiano”, porque la negación a un hecho de esa naturaleza siempre está presente.
“Uno escucha de repente cosas, pero también como cristiano dice que tal vez estamos pensando mal. Pero ahora todo esto se ha destapado y hay que hacer una limpieza como corresponde”, indicó. Añadió que “queremos que la comunidad sepa que esto es doloroso para nosotros, porque lo que nos pasa a los laicos es algo que se llama negación”.
Señaló que en las comunidades “cuando uno se entera de algo, se niega a creerlo. Hasta es mal visto que uno delate a otra persona. Pero es así, uno dice que no pueden ocurrir esas cosas. Pero por otro lado, uno dice no, somos todos de carne y hueso, nos equivocamos y, a veces, cometemos incluso delito”.

CRISIS
Gustavo Madrid dice que ha llorado junto a su esposa por esta situación.
“Para que entiendan nuestros hermanos laicos: nosotros no estamos contentos con esto que está pasando, es muy doloroso. La crisis de la Iglesia es muy grande en Chile, por algo el Papa le pidió la renuncia a todos los obispos, no a 5 ó a 10”, manifestó.
“GALO TAMBIÉN
ES OBISPO”
Sobre la figura de monseñor, Galo Fernández, y su nueva misión en la Diócesis de Talca, si bien la ven con esperanza, también reconocen que se trata de un “obispo más”.
“No lo conocemos mayormente. Solamente hemos escuchado las declaraciones que ha hecho en los medios de comunicación. Esperamos que nos podamos encontrar y trabajar juntos. Yo esa esperanza la sostengo. Esperamos que nos escuche, nos reciba, ya solicitamos un encuentro con él, pero entendemos que es obispo también”, enfatizó Madrid.
A su juicio, existe una cultura entre los obispos de ocultar las cosas.
“Tal vez con la idea de no provocar escándalo, como dice en parte la Biblia, pero pasa que nosotros muchas veces nos remitimos a la Biblia. Sin embargo, hoy estamos mucho más expuestos que antes por los medios de comunicación”, dijo.
Volvió a repetir que la “crisis de la iglesia no se supera con el cambio del obispo. Es un tema que viene desde antes. Tal vez todos estamos focalizados en cambiar al obispo y poner otro, pero nosotros calculamos que en 10 años se ha ido el 50% de la feligresía en esta zona. Lo mismo ha ocurrido en otras zonas del país y eso no lo queremos aceptar”.

CAMBIO PROFUNDO
Según el vocero de los laicos, la iglesia y su evangelio está transmitiéndose tal cual era antiguamente.
Por ello, apuesta por una renovación donde la mujer juegue un rol clave.
“Hace falta que la mujer asuma un rol más protagónico, haciendo liturgias o religiosas haciendo liturgias, cosa que ya se hace en Santiago. Pienso que si la mayoría de los servidores son mujeres, por qué las mujeres no tienen mayor protagonismo”, reflexionó.
Su opinión fue más allá y cuestionó el hecho de que se le siga obligando al clero a ir contra la naturaleza.
“¿Por qué no hay sacerdotes casados? Yo pienso que esto de los abusos también tiene que ver -de alguna manera- con la presión que tienen, porque no siempre los varones han podido controlar su tema sexual. Por qué ir contra la naturaleza, si los primeros amigos de Jesús, los apóstoles, eran casados. Pedro era casado. Entonces por qué forzar esa parte”, manifestó.
Emplazó a la comunidad a ser más transparentes, a que se conozcan los hechos que son constitutivos de delito y a que las autoridades eclesiásticas no continúen con la cultura de ocultar la verdad, por muy dolorosa y vergonzoza que sea, ya que hay víctimas atrás de todo esto, personas que sufren.
“No es que queramos desnudar todo lo que está pasando en la iglesia. No es que queramos que se conozca nuestra miseria. Nosotros somos humanos y nos duele también, pero hay que trabajar en cómo vivimos nuestra fe hoy día, en este siglo, y yo creo que hay cosas que hay que recuperar y mejorar”, sentenció el vocero de los laicos.

UNA CULTURA
QUE CAMBIAR
Por su parte, el ministro de la Parroquia “Los Doce Apóstoles” de Talca, Raimundo González, reflexionó también en torno al cruento periodo que está viviendo la Iglesia a causa de sacerdotes y religiosas que han cometido delito.
“Cuando vivimos en una cultura de esas características, los que participamos en este medio normalmente no nos damos cuenta de las cosas que están mal. A no ser que seamos bastante más críticos en lo que estamos haciendo o si viene una persona externa que nos advierte sobre cosas que le parecen que no están correctas”, señaló.
“El dolor de las comunidades tiene que ver con denunciar, con hacer público los errores y los delitos que se cometen. Al interior, se ve como que se está dañando a la iglesia, pero hay que entender que es al contrario, lo que daña a la iglesia es que ocurran esos delitos y que existen víctimas sufriendo”, explicó.

EX OBISPO
En cuanto a la forma y fondo de cómo se retiró el ex obispo, Horacio Valenzuela, de la Diócesis de Talca, González sostuvo que “yo creo que él empezó a entender la responsabilidad que tenía, lo que estaba pasando a su alrededor”.
Ahora que asume otra autoridad, aunque sea de forma interina, el ministro espera que se inicie una “etapa de diálogo, donde podamos ser escuchados por el obispo y podamos expresar lo que pensamos y sentimos respecto a distintas cosas. Esencialmente, lo que el Papa mencionó en su carta es que podamos hablar con toda confianza, sin sentirnos presionados ni cuestionados por lo que decimos. Eso es conversar con sinceridad, sin sentirnos amenzados por lo que estamos diciendo”, aclaró.
Por último, concordó con Gustavo Madrid en cuanto a la imperiosa necesidad de renovar la fe, pero a partir del mensaje de la Biblia, adaptado a los tiempos actuales.
“Yo creo que tenemos que aprender a leer la Biblia desde nuestro tiempo, entendiendo que la Biblia fue un mensaje escrito hace más de dos mil años, para gente de esa época. Entonces, hoy día tenemos que leerla tratando de rescatar el mesaje de fe que existe”, sentenció.
Karin Lillo

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