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Habla jefe de la Séptima Zona Maule de Carabineros

“La institución sabrá enmendar el camino respecto de quienes han mancillado nuestro honor, dignidad y decoro”

General Fernando Vera analizó el momento que vive la institución policial, luego de la abrupta renuncia de su general director, en medio de una crisis de legitimidad que comenzó luego que se destapara un millonario fraude y quedaran al descubierto las fallas de la llamada “Operación Huracán”.

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 18 de Marzo 2018

TALCA.- Tiempos de crisis se viven desde hace meses en Carabineros, luego que una aguda crisis de legitimidad terminara por ensombrecer a su alto mando, todo lo cual, tras el arribo del nuevo gobierno, culminara con la abrupta renuncia de su general director, Bruno Villalobos. Ahora con la llegada del nuevo general director, Hermes Soto, las cosas pueden recobrar un camino de recuperación de la credibilidad pública.
De todo ello y del fuerte impacto que estos hechos han provocado en la institución habló con Diario El Centro el jefe de la Séptima Zona Maule, general Fernando Vera. El alto oficial puso énfasis en que Carabineros seguirá en el camino de servir a la ciudadanía, por cuanto destacó que se trata de una senda que les hará recuperar el puesto de honor que tuvieron por años ante la opinión pública.

Han sido días difíciles para Carabineros con la salida del general director, el nombramiento de un nuevo jefe máximo y ahora la reorganización del alto mando. ¿Cómo se han vivido internamente estos hechos?
“Indudablemente que estos procesos complejos que Carabineros ha debido enfrentar, con desafíos tremendamente importantes ante la opinión pública, exigen para la institución la revisión profunda de muchos procedimientos, donde varios de ellos han sido judicializados. Desde esa perspectiva, para mí como jefe de zona, estamos a la espera que se establezca una verdad judicial y que se determinen las responsabilidades penales, conforme a la actuación independiente de cada uno de quienes han sido objetados por la justicia.
Pero en lo fundamental, buscamos reformular procesos administrativos y operativos para que Carabineros siga avanzando sostenidamente en la anhelada modernización. Y, por otra parte, dejar en claro que estos procesos se desarrollan con la institución, lo cual lleva asociado el compromiso y la participación de todos quienes formamos parte de ella.
La ciudadanía ha podido percibir que la señal más plausible del servicio institucional lo va a dar cada uno de los carabineros que está haciendo servicios en la calle, y a quienes personalmente y como jefe de zona les debo un público reconocimiento. Sin embargo, también hay que reconocer que la institución la conformamos todos, sin perjuicio de las responsabilidades que -por niveles decisionales o atribuibles al mando- nos corresponde cumplir.
Absolutamente todos, desde nuestro general director hasta el carabinero más joven, estamos sometidos al principio de legalidad y juridicidad, es decir, sujetos al control de la ley. Ese es nuestro principal mandato. Por ello, estamos convencidos que una vez que estos hechos sean debidamente investigados, se puedan dejar en claro cuáles son acotadamente las responsabilidades que les corresponde asumir a cada uno de los involucrados”.

En esa línea de acontecimientos, sin duda que todo esto ha afectado la imagen institucional. ¿Qué pasos se deben dar para superar esta situación?
“Nuestro general director subrogante y, ahora, el general director titular, Hermes Soto, han reforzado públicamente lo importante que significa fortalecer los ejes planteados en el plan de desarrollo estratégico institucional. En la práctica, sitúan a Carabineros interactuando de manera permanente con la comunidad. Ello requiere ser fortalecido de manera indudable y, en esa perspectiva, se han tomado distintos cursos de acción. Se trata de una de las razones esenciales del despliegue operativo que realiza Carabineros todos los días.
A nivel país, seguimos bordeando los 30 procedimientos por minuto, lo cual es una realidad ineludible. Carabineros sigue inmerso en la comunidad, con sus distintas responsabilidades, y a mí me asiste la misma obligación. Por ello, es necesario que la comunidad nos asista en esta labor. Carabineros pertenece al país y, por lo tanto, la ciudadanía tiene un deber de control a través de sus distintos representantes. Ante ello, la institución tiene la convicción de estar dando cuenta de sus actos y transparentando procesos ante la opinión pública. La institución ha sido pionera en difundir sus resultados e integrarse con la comunidad, porque la problemática de la seguridad pública es tarea de todos”.

¿Entonces se desprende de sus palabras que la forma de recuperar la credibilidad es trabajando en terreno y adoptar medidas severas cuando sea necesario?
“Cuando se tienen que adoptar esas medidas, que están debidamente reguladas en las normativas reglamentarias y disciplinarias, se actúa bajo un doble sentido. Lo primero es establecer el reproche administrativo que corresponde, por parte de quienes tienen la obligación de ejercer el principio de control jerárquico que, por lo demás, es un mandato legal. Pero, por otra parte, también tiene por finalidad cautelar el proceder abnegado, sacrificado y arriesgado que cumplen todos los oficiales y suboficiales de Carabineros que están desarrollando servicios en terreno. Se trata de un compromiso que estamos ejerciendo desde siempre. Por lo tanto, que no quepa duda que este accionar institucional se va a seguir cumpliendo en la medida que se pretenda defender y proteger la integridad moral de miles de carabineros”.

¿Esa es la forma de mantener la continuidad de los servicios a la comunidad con los estándares de calidad que exige actualmente la opinión pública?
“Cada vez que Carabineros desarrolla su actuar profesional, está sujeto al control de la ciudadanía y de legalidad, así como a un mandato constitucional que es su relación con las autoridades administrativas, judiciales y del Ministerio Público. Desde ese punto de vista, en esta oportunidad, cuando han asumido nuevas autoridades, Carabineros compromete este mismo sentido de subordinación y de colaboración permanente con los distintos órganos estatales, para que ellos puedan cumplir su labor.
Nosotros asumimos que la comunidad puede y nos va a colaborar, desarrollando su labor de control y haciendo oportunamente las denuncia que correspondan. Cuando alguien se aparta de la legalidad, la institución sabe qué procedimientos adoptar y cómo defender la honra de miles de carabineros que cumplen correctamente su labor. Así nosotros reafirmamos nuestro compromiso de servicio a la comunidad: vamos a seguir estando permanentemente en la población, además pretendemos modernizar procesos e incorporar tecnologías nuevas.
Para ello, vamos a tener que recurrir a la autoridad regional cuando corresponda y conforme a las necesidades de desarrollo estratégico, para brindar un mejor servicio a la comunidad. De manera que yo le pido a la ciudadanía revalidar su confianza y que nosotros la vamos a consolidar sirviendo. No tenemos otro sentido de existir, ya que somos garantes de la seguridad y el orden público, entendiendo que eso significa detener o denunciar a todo quien infringe la ley, sea una persona del mundo civil o del lugar que provenga”.

¿Qué pasa con los controles internos?
“Tenemos la responsabilidad de dar continuidad a todos nuestros procesos internos y, en esa línea, indudablemente de fortalecer nuestros sistemas de control. Nosotros hemos hecho esfuerzos importantes y lo vamos a seguir haciendo, precisamente para mejorar estos procedimientos, sin que ello signifique desproteger nuestra capacidad de control operativo en la calle. Porque patrullar es la esencia de la presencia preventiva y disuasiva de Carabineros en la población”.

Se comenta en redes sociales y en la calle que los carabineros que están en el día a día enfrentando la delincuencia y en interacción directa con la comunidad se sienten desanimados por estas crisis que apuntan más al alto mando institucional. ¿Usted percibe esta sensación?
“Con la experiencia de haber recorrido toda la región y visitar nuestros 114 cuarteles, con el privilegio de compartir con los carabineros que sirven a la comunidad, puedo señalar que una institución jerarquizada y de carácter militar se ve muy afectada por hechos de esta naturaleza. Pero también es importante dejar en claro que los principios personales y formativos que tiene cada carabinero nos permiten enfrentar estas adversidades.
Para mí, como jefe de esta zona, no puedo menos que depositar la más absoluta confianza en cada uno de los oficiales subalternos, suboficiales mayores, cabos y carabineros de esta región, incluyendo -por supuesto- a nuestro personal civil. No hay que dejarse influenciar por quienes quieren dañar nuestro pilar fundamental, como es la disciplina y el espíritu de cuerpo. Y respecto de lo que significa sentir algo de desazón, claro que es comprensible que ello ocurra.
El alto mando es una institución dentro de nuestra de nuestra institución. Nosotros tenemos que asumir las responsabilidades que corresponde y, prueba de ello, son las decisiones que se han tenido que tomar. Lo importante es que la institución tiene un norte y el mando opera en todo momento. Desde ese punto de vista, no me cabe más que reafirmar los valores que motivan a cualquier carabinero a tener la certeza que la institución sabrá enmendar el camino respecto de quienes han mancillado nuestro honor, dignidad y decoro. Las medidas que se establezcan por los tribunales de justicia para sancionar a quienes se han separado de la ley, en nada afecta la convicción más absoluta de hechos que han afectado a un grupo de personas y no una institución toda”.

¿Cuál es su mensaje para la comunidad de la Región del Maule?
“Nuestro personal sigue desarrollando su labor de manera normal, honesta y muy responsable. Así que desde esa perspectiva, yo señalo la confianza más absoluta en mi institución y en quien hoy tiene la responsabilidad de comandarla, manifestando toda nuestra lealtad con su gestión. Así como también dejar expresa constancia de que nuestra convicción, más allá de los valores, también tiene un mandato legal.
Por lo tanto, cada uno de los que ejercemos mando estamos sujetos a la responsabilidad penal, civil y administrativa. Y no vamos a escatimar esfuerzos en cumplir y hacer cumplir estas normas, lo cual corresponde a todos los mandos, a nivel superior, estratégico o intermedio.
Quiero reformar nuestro compromiso con la modernización y con la integración a las nuevas orientaciones y propuestas que establezca el Supremo Gobierno. Tenemos la capacidad para enfrentar estas situaciones complejas y estamos optimistas. Cada una de esta crisis debe ser una oportunidad para superarnos, acercarnos a la ciudadanía y dejar muestras plausibles de consistencia en las decisiones que la institución toma en el momento actual, pero también pensando en el futuro”.
Hernán Espinoza

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