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Intervalos Nubosos
Allí se concentraron los que repitieron o la quisieron dar en su madurez

La PSU de los mayores se vivió en el Amelia Courbis

En la jornada de ayer conocimos tres de estos casos, cada cual con una historia a cuestas, que explica su decisión.

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 29 de Noviembre 2017

TALCA.- De las 17.194 personas que rindieron la PSU este año en la región, 5.666 son egresados de Cuarto Medio de años anteriores. En este grupo caben desde jóvenes que la dan por segunda vez porque el año pasado no obtuvieron el puntaje que necesitabnan para entrar a la carrera de su gusto; hasta personas mayores, con familia e hijos, con otra profesión en algunos casos, que esperan cumplir un sueño a veces largamente anhelado.
Ayer, tras la rendición de la prueba de Matemáticas en el liceo Amelia Courbis que concentró estos casos, Diario El Centro conversó con tres de ellos.

 

MOTIVACIÓN SOCIAL
Mercedes Almeyda, 41 años, es de aquellas personas que cuando quisieron, no pudieron. Y que ahora que pueden, sienten que no hay obstáculos para lograrlo, más aún cuando toda su familia -marido e hijos- la apoya en esto.
Cuenta que siempre quiso estudiar Derecho. Al salir de Cuarto Medio “no estaban los recursos”, así que su vida discurrió entre su familia y un trabajo de inspectora de patio en un colegio municipal.
Precisamente es lo que le ha tocado ver en su lugar de trabajo lo que la motiva a estudiar.
“Me motiva el ámbito social, el ayudar a mis pares; más que por el dinero”, cuenta, con mucha esperanza de que todo resulte como espera.

 

POR SU HIJA Y
POR “TESTEAR”
Iván Vuskovic, 46 años, se presenta como ingeniero en Prevención de Riesgos de profesión, pero también ha ocupado importantes cargos en la PDI. Afirma haber dado la PSU por dos razones. La primera, motivar a su hija a que también rindiera la prueba. “Yo aprendí mucho de ella, porque me actualizó en conocimientos de esta prueba que yo no tenía; y ella se sintió capaz de poder enseñarme a mí un montón de cosas”, cuenta en relación a la experiencia.
Y por otro lado, también lo tomó como un “testeo” que le permitirá saber cómo está, de cara a la instancia final que espera afrontar el próximo año, cuando espera volver a dar la prueba, pero esta vez, con la expectativa de obtener un puntaje que le permita estudiar alguna ingeniería.

 

VOLVER A CASA
Con 26 años, Diego Oliva relata que estaba estudiando en la Pontificia Universidad Católica de Chile, en Santiago, pero por motivos “económicos, de rendimiento, y por temas personales”, tomó la decisión de intentar volver a su región de origen.
Cuenta que la forma más fácil de hacer el cambio era rindiendo la PSU nuevamente y postulando a alguna universidad maulina, todo con la esperanza de poder retomar Ingeniería Comercial, esta vez, en su tierra, con su gente cerca.

 

REENFOCAR A
MEDIO CAMINO
Hoy en día la expectativa de vida de los chilenos es de 80,5 años, la mayor entre los países de América Latina. ¿Puede ser que muchos adultos se planteen hoy más que antes la posibilidad de reenfocar su trayectoria profesional, laboral e incluso vital a mitad de camino?
“Las etapas de desarrollo social que tiene cada una de las personas pueden ir cambiando a través del tiempo y, eventualmente, lo que antes era algo estático como que entre los 18 y los 25 años era la etapa para estudiar, ahora resulta que se manifiesta de otra forma, probablemente dado este sistema educativo donde hay una cantidad importante de plazas que son gratis”, explica el profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad de Talca, Ismael Gallardo.
En efecto, los requisitos para acceder a la gratuidad son iguales para todos: la acreditación de una situación socioeconómica que signifique estar en los primeros seis deciles, y el puntaje requerido para la carrera a la que se postula.
En cuanto a las recomendaciones a las personas que retoman sus estudios tarde, Gallardo indicó que habitualmente ellos son más ordenados y saben muy bien qué quieren conseguir con sus estudios, lo que es un buen punto de partida; pero además buscar un grupo de colaboradores, apoyos, que entiendan la realidad “doble” -de casa y estudios- que vive.


Daniela Bueno

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