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75 docentes en Talca optaron por este sistema

Las emotivas historias de dos profesores que se acogen a retiro voluntario

Desde los distintos lugares donde les correspondió desempeñarse en general se manifestaron agradecidos por la posibilidad de haber ejercido por tanto tiempo esta linda profesión

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 01 de Septiembre 2016

TALCA.- La frase “toda una vida dedicado a…” se aplica perfectamente a los 75 profesores que ayer, en un acto administrativo en el Liceo Amelia Courbis de Talca, oficializaron su retiro voluntario de las aulas. Muchos de ellos comenzaron su vida docente a poco de entrar en los veintitantos años y hoy, pasados los 60 en el caso de las mujeres y 65 en el caso de los hombres –edad mínima para optar a esta posibilidad que entregó el Ministerio de Educación- están terminando su extensa trayectoria laboral.

Ante el particular cometido de formar niños y jóvenes, en general todos manifestaron alegría y conformidad por haber tenido este rol, como lo ejemplifican los siguientes dos casos.

 

EL “COMPONEDOR” DE CASOS PERDIDOS

El profesor Héctor Guerrero cuenta que comenzó a ejercer la docencia en la cátedra de Música cuando tenía 22 años, porque “desde chico tenía ciertas aptitudes para tocar instrumentos” y siempre le gustó trabajar con niños y jóvenes. Ayer finalizó 42 años de trayectoria.

Aunque estuvo por cortos periodos en otros establecimientos, sin duda generaciones de talquinos lo recordarán como su profesor de música en el Liceo Abate Molina.

Haciendo un balance de lo que fue su vida profesional señala que “me sentía bien, plenamente en una sala de clases; en realidad nunca postulé a ningún cargo ni tenía en mis expectativas ser administrativo, sino que siempre el contacto directo con alumnos. Y tuve experiencias con niños desde Kinder e incluso hice clases a adultos”.

Esta sensación, explica, la logró en gran parte gracias a que en su asignatura es posible una relación más relajada con los alumnos. Esos momentos de tocar juntos los instrumentos daban lugar a conversaciones más en confianza, espacios que –cuenta- aprovechó para aconsejar a más de alguno; e incluso “enrielar” a ciertos alumnos conflictivos, cuyos apoderados “después se acercaban a mí y me abrazaban por la labor que habíamos hecho”, recuerda.

Y aunque son muchos ex alumnos suyos que siguieron rumbos artísticos recuerda en especial a la soprano Beatriz Pacheco, hoy figura internacional del canto lírico; al barítono Ramiro Maturana; además de incontables directores de coros y conocidos guitarristas, entre otros.

 

DE LAS BARRACAS AL MUNDO GLOBALIZADO

Melania Moya comenzó a ejercer como Educadora de Párvulos en 1982. Para ella “definitivamente eran otros tiempos”, partiendo por el aspecto material. “Cuando estaba la escuela Esperanza al otro lado de la línea, detrás del Hospital. Eran unas barracas donde no había vidrios, entraban ratones, no, guarenes a la sala; las paredes eran de tablas separadas, y había mucha, mucha pobreza. Tengo el recuerdo muy vivo de cuando a un niño le regalaron unos zapatos nuevos, se los puso, y no quería salir a jugar a la pelota ni nada por no ensuciar sus zapatos”.

De esa forma, en ese tiempo, recuerda también “costaba un mundo conseguir lápices de colores u hojas para el trabajo. Y hoy todo eso llega, y de buena calidad”. A lo que agrega elementos como data show e Internet que también estaba en su sala en los últimos años, como parte “del mundo globalizado que hoy vivimos”.

Sin embargo, estos nuevos tiempos han traído otro tipo de cambios que para ella no son tan positivos, ya que si antes las madres y apoderados en general tenían “un gran respeto” por la labor docente, de un tiempo a esta parte ya no lo percibe así.

En particular en la última experiencia laboral que duró seis años cuenta que “ya no se consideran los deberes y responsabilidades familiares en la educación de éstos niños. Entonces ya se ve mucho que las familias cuestionan el actuar del profesor, están muy desconfiados. No todos, pero hay un cambio fuerte”.

A pesar de ello su balance personal es que “no se ve habiendo hecho otra cosa” que la docencia, y cuenta que en este momento lo que más quiere es “agradecer tanto cariños de muchas madres y alumnos” .

 

 

  La opción del Retiro Voluntario

El retiro voluntario es una posibilidad que se entregó a los docentes que cumplían ciertos requisitos -por ejemplo las edades antes indicadas, y más de 37 horas de contrato- mediante una Ley. El plazo para presentar la renuncia fue noviembre del año pasado, y tras la tramitación en diversas instancias se oficializó ayer.

Según indicó el jefe de Recursos Humanos del DAEM de Talca, Rafael Oyarzun, esta ley determinó también la entrega de 21 millones de pesos a los profesores mediante cheque nominativo.

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