Martes, 25 de Junio de 2019
En Talca

Las emotivas historias que hay tras la visita al cementerio

A pesar de que es habitual que vayan a ver a sus deudos, por la fecha, es un poco más sensible el recuerdo de quienes ya partieron.

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 02 de Noviembre 2018

TALCA.- La pérdida de un familiar es fuerte. Más si se trata de los padres.
En el Día de Todos los Santos, conmemorado ayer en los camposantos, fue posible rescatar historias conmovedoras que dejan indirectamente una enseñanza, esa que invita a las familias a aprovechar cada instante en vida.

 

“MIS SUEGROS ERAN COMO MIS PADRES”
Cecilia Castillo junto a su esposo Linio Quinteros y su hija Katherine, mientras limpiaban y cambiaban las flores de la tumba de los abuelos, se sumían a ratos en la pena de haberlos perdido.
Pensativa, Cecilia indicó que “mis suegros eran como mis padres. Mi suegra era muy buena y yo la cuidé hasta el final, igual que a mi mi suegro. Ellos me amaban y aún me da pena su muerte”, indicó sollozante.
Añadió que “ellos eran muy queridos para mí porque yo quedé sin mamá a los 12 años, entonces por eso todo esto me trae recuerdos. Yo vengo a verlos como si fueran mis papás. Esta fecha me encanta y siempre venimos antes a limpiarles, recalcar las letritas que se le van borrando”.
Agustín Quinteros falleció en 1984 y Sonia Cáceres cinco años después. Ha pasado mucho tiempo, pero la familia Quinteros Castillo lamenta su partida como si hubiera sido ayer.

 

EL ESPOSO NO
SE OLVIDA
En uno de los pasillos del cementerio municipal se encontraba una anciana en silla de ruedas llamada Emilina Muñoz, que sostenía una fotografía de su esposo ya fallecido.
“Mi papá era un hombre de campo muy trabajador y muy sacrificado por sus hijos. Lo dieron todo por sus 12 hijos, éramos 13 pero una falleció. El 5 de enero del 2014 murió mi papá, producto de una leucemia. Tenía 78 años mi padre”, señaló Juana Soto.
“Después de que falleció mi papá, la mamá ya se nos vino abajo. Ya venía con problemas, pero se le aumentó el Alzheimer. Le preguntamos si conoce al de la foto y dice que sí, ‘es tu papá\', dice”, sostuvo la mujer.
Lo que más recuerda del papá, es que con las nueve hijas era muy amoroso.
“Nosotros nunca nos olvidamos de mi papá y todas las semanas venimos. Ahí nos turnamos, nunca se ha abandonado. Ahora estamos enfocados a cuidar cien por ciento a la mamá”, comentó Juana, quien limpió el sepulcro junto a su hermana Carolina.

 

“SE FUE DETRACITO
DE MI MAMÁ”
Tres hermanas conversaban cosas de la vida mientras “amononaban” la tumba de los papás. Llamó la atención los 35 días de diferencia entre ambos decesos.
“Mi papá fue una muy buena persona y mi mamá también. Fue muy visionario siempre porque nos mandó a estudiar en esos tiempos y somos las cuatro hijas profesionales de la Universidad de Chile. Mi mamá era dueña de casa, acogedora y medio mañosa de repente (ríe). Ellos vivieron 55 años juntos, se quisieron mucho y se fueron juntos”, indicó María Montenegro.
El 3 de octubre del 2007 falleció María Eliana Cerpa y 35 días después se fue su esposo René Montenegro.
“Mi papá se fue detracito de mi mamá. Se querían mucho y a pesar del Alzheimer, se dio cuenta que ya no estaba”, dijo María.

 

Karin Lillo

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