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“Les, L@s y Lxs” el “lenguaje inclusivo” que encendió la chispa en los letrados

El debate se ha centrado en la conveniencia de modificar la lengua castellana, basado en demandas que tienen como base la representación de minorías sexuales.

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 20 de Junio 2018

TALCA.- La génesis de la última polémica en lenguaje no fue una palabra o frase mal dicha en un contexto futbolístico o farandulero. Surgió a raíz de una demanda incluida en un petitorio de alumnas en toma feminista en la Universidad Diego Portales (UDP) en Santiago.
Se trata de lo que se ha denominado “lenguaje inclusivo”, y su definición y objetivo son “la utilización de la “e”, “x”, “-” como reemplazo de la “a” y “o”, para poder abarcar a todas las personas que no se identifican dentro del lenguaje binario, además de incluir a las que sí lo hacen”.
De esta forma, entre los ejemplo que más se han citado en la prensa en estos días han sido “Lxs”, “L@s” y “Les”; además de “todes” y “compañeres”.
Y aunque la Universidad Diego Portales lo aceptó permitiendo su uso en pruebas y trabajos, no quedó simplemente ahí.

“DECISIÓN PRECIPITADA”
Siguiendo la línea de lo expresado de forma oficial por la Real Academia de la Lengua, el poeta local Hugo Metzdorff, quien es miembro de la Academia Chilena de la Lengua, es uno de los que no está de acuerdo con la aceptación de estas formas gramaticales.
“Creo que es una decisión precipitada. Detrás de todo esto del lenguaje inclusivo están las teorías y las posiciones de pensadores como Wittgenstein, como Humberto Maturana, que se refieren a que el lenguaje construye realidades, que determina un modo de ver la realidad del mundo, y del ser humano. Esto ha sido acogido legítimamente por la tercera ola del feminismo; pero hay una cosa que hay que tomar en consideración al respecto: el lenguaje no es un asunto que se pueda cambiar de la noche a la mañana, sino que más bien es un proceso histórico cultural que no depende cambiar necesariamente la morfología, la estructura idiomática, necesariamente por una demanda de una agrupación determinada. Los procesos de la estructura de la morfología linguística son parte de procesos históricos de usos y costumbres y no es al revés”, explica.
Respecto a la posibilidad de que esto siga siendo aceptado por otras entidades, señala que será algo “efímero”, porque de otro modo sería “como diría un cristiano, en la torre de Babel, todos vamos a hablar un idioma distinto, y nadie se va a entender. El lenguaje y el idioma es un consenso social, y el consenso social tiene un proceso y un tiempo, no es una cosa de la noche a la mañana, no podemos caer en la ignorancia de que por una ley la gente va a cambiar radicalmente su conducta. Es una creencia muy arraigada en el país de que por una ley el hombre no va a abusar de la mujer en ciertas situaciones, que por una ley no se va a asesinar a homosexuales, que por una ley no se va a maltratar a mascotas. Yo creo que pasa por una educación en la familia y en el colegio”.

“VALIDAR LO DEL DIARIO VIVIR”
Una postura distinta es la de la profesora de Lenguaje del Liceo Abate Molina, Lucía Muñoz, quien postula que “según lo que nosotros estamos viendo hoy día, el protagonismo de la mujer, tratar en lo posible que la sociedad sea justa para todos, es importante que en el Lenguaje también se note que la mentalidad está cambiando. Hoy día ya no hablamos de hombre, hablamos de raza humana, de personas”.
“La RAE estandariza pero en definitiva se valida lo que nosotros utizamos en el diario vivir”, agrega.
FInalmente, indica que si bien entre sus alumnos no ha surgido esa demanda, si en el futuro se requiriese admitir el lenguaje inclusivo en pruebas, no tendría problemas en aceptarlo.

Daniela Bueno

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