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Tragedia ocurrió el 22 de agosto

Locatarios afectados por el mega incendio de la 11 Oriente se levantan

Durante esos tensos días, peritos de Labocar recogieron evidencia que ratificó que el siniestro comenzó en la mueblería.

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 28 de Noviembre 2017

TALCA.- El martes 22 de agosto, minutos antes de las nueve de la noche, se desató una de las peores catástrofes de este año, cuando se comenzaron a quemar una quincena de locales comerciales ubicados en la calle 11 Oriente entre 1 Sur y 1 Norte, y el Hotel Capelli de la 10 Oriente. Mega incendio que terminó con el trabajo y el esfuerzo de generaciones, y que causó millonarias pérdidas para las víctimas.
De eso, ya han pasado tres meses, pero aún hay vestigios de la gravedad del siniestro, que habría comenzado, según los análisis en el sitio del suceso de parte de Labocar de Carabineros de Talca y Santiago, en Mueblería González, centro comercial emblemático de la capital maulina, y que atravesaba hasta esa fecha desde la 11 a la 10 Oriente.
Es justamente esta familia, la que ya levantó su mueblería, pues está funcionando nuevamente desde hace dos semanas, fecha en la que han ido afinando su oferta pero también sus sistemas de seguridad.
Johany González, administradora de la Mueblería González e hija del dueño, compartió su alegría de poder volver a contar con su negocio, que es el sustento de 10 personas, la mayoría familiares.
“Este ha sido un proceso, no de la noche a la mañana, pero dentro de todo, ha sido bien lindo porque hemos tenido apoyo de muchas personas, mucho apoyo también de otros microempresarios, porque me dieron muchas facilidades para poder construir y eso es porque todo el mundo nos quería ver levantados”, indicó emocionada la mujer.
Fuera de las muestras de apoyo, que se dan espontáneamente en tragedias como ésta, los González, se percataron, postincendio, que muchos talquinos, con y sin recursos, empatizaron con ellos porque el negocio lo consideran propio, es decir, es un punto tradicional de la ciudad.
“Nosotros vimos con esto, que el negocio es aparte de la familia, como que pertenece a la comunidad, a Talca. Yo vi el dolor de muchas personas y al final este proceso de levantarnos nuevamente no ha sido para nada terrible, ha sido muy lindo darnos cuenta que la gente quiere la mueblería. Hubo mucha energía positiva en esto, porque si estamos parados, es gracias a la gente y a los clientes”, recalcó Johany.
Con su local ya funcionando, a plena capacidad, la administradora añadió no tener palabras de agradecimiento para todas las personas e instituciones que ayudaron a concretar el nuevo proyecto.
Indicó que “todas las cosas se han dado rápido, a pasos agigantados por la ayuda de las mismas personas. Ahora contamos con una construcción más resistente, con una estructura más eficiente, que aguanta catástrofes y terremotos (ríe), porque también vivimos el terremoto el 2010. Ahí tuve esa experiencia de saber levantarme también”.
PASTELERÍA
Otro local que resultó gravemente dañado producto del incendio, fue la Pastelería Las Dalias, ubicada a un costado de la mueblería.
En esa oportunidad, el dueño del local, Cristián González, resignado, miraba cómo lo que construyó él y su esposa, estaba hecho cenizas. Sólo pedía al otro día del incendio, que el banco lo apoyara porque del negocio dependía el bienestar de siete personas.
El comerciante afirmó que tenía seguro comprometido y que con eso, tenía la esperanza de poder levantar su también emblemático local de pasteles y pan.
Resulta que el esfuerzo rindió frutos, ya que todo indica que mañana abre sus puertas nuevamente y atenderán, como siempre ha sido, a su abnegada clientela.
Isabel Quiroz, esposa de González, explicó que están muy motivados por abrir pronto.
“Nosotros tuvimos que arreglar todo y empezar casi de cero, porque en un incendio, las máquinas se dañan, son más delicadas.Se perdió, por ejemplo, la cámara de frío. Todo en realidad”, señaló la locataria.
Sostiene que por el rubro de alimentos que trabaja, no pueden llegar y construir un galpón y empezar a funcionar de nuevo.
Añadió: “Salud te exige varias cosas y tiene que estar todo en condiciones, así que aquí estamos de a poco rearmándonos, trabajando en tratar de volver a funcionar, porque no es fácil volver a abrir”.
La pastelería llevaba operando hace más de dos décadas y para el 27/F también se cayó, ya que esa cuadra se caracterizaba por ser antigua.
“Ahora el local luce diferente, ya que tratamos de ir haciendo mejoras también para que el público se sienta lo más grato posible y compre. El banco siempre te va a apoyar y eso se da en la medida que tú puedas responder, pero en el fondo depende de las fuerzas que le quedan a uno de trabajarlo. Estamos viendo que vamos a quedar súper encalillados y nosotros pensábamos que eso no iba a ser tan así porque teníamos seguro, pero resulta que el seguro cubrió el 40% de los daños y los puros arreglos y la construcción de todo esto, nos salió noventa y tantos millones de pesos”, indicó Isabel.
Pero es común que el shock de vivir una catástrofe o una pérdida importante, logre cambiar la forma de pensar y ver la vida. En este sentido, Isabel declaró que este incendio le provocó en ella un cambio tal que ya no se desvivirá por su negocio. Sí trabajará para cumplir con sus responsabilidades y obligaciones, pero también se dará espacio para disfrutar más.

Karin Lillo

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