Martes, 25 de Septiembre de 2018
Indicadores económicos UF: Dólar: Euro:

Calidad del aire

Intervalos Nubosos
Comerciantes y locatarios conmocionados

Los rostros de la tragedia

Cada uno con su historia y a su modo, hablan las víctimas de un megaincendio que convirtió en cenizas locales comerciales levantados con el esfuerzo de generaciones

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 24 de Agosto 2017

“Cuando abrimos la  bodega, vimos que había mucho humo. Los bomberos llegaron y desplegaron sus banderas, pero tenían muy poca agua. Era como tirar con balde y no pudieron hacer mucho”, dijo Patricio Sierra, dueño de la tradicional Importadora Belén

 

“Anoche cerramos temprano, como a las 20.00 horas. Cuando salimos cortamos la luz y quedó todo cerrado. No sabemos cómo pasó esto. Pero tenemos la fortaleza de estar vivos y sanos”, dijo Johany González, administradora de la Mueblería González e hija del dueño

 

“Todos mis ahorros estaban invertidos”

Patricio Sierra, dueño Importadora Belén: “Yo llevo 30 años aquí arrendando, pero el local tiene 38 años de antigüedad. El dueño de la propiedad es mi vecino, de la mueblería. Todos mis ahorros estaban invertidos en este negocio, por tener una fuente de trabajo sólida. Por eso nos hemos mantenido vigentes por tanto tiempo, pero ahora todo quedó reducido a escombros. Cuando llegamos, como a las nueve un cuarto de la noche, no había ni siquiera humo. El incendio estaba confinado en el local de al lado, al fondo. Pero cuando abrimos la  bodega, vimos que había mucho humo. Los bomberos llegaron y desplegaron sus banderas, pero tenían muy poca agua. Era como tirar con balde y no pudieron hacer mucho. Entonces no pudieron hacer mucho y el fuego alcanzó a la bodega, para luego propagarse a la sala de ventas. Tengo seguros”.

 

“Quedamos en cenizas”

Marianela Mondaca, de la Importadora Belén: “Yo tenía la perfumería más antigua de Talca y lo único que alcancé a salvar fue una tapa de un envase. No entiendo por qué anoche no había agua. Han pasado muchos dueños, pero es seguramente donde todas las damas de Talca han comprado algo. Nos caímos para el terremoto y nos volvimos a parar, con nuestros clientes y el esfuerzo de nuestras familias, durante años. Pero ahora quedamos en cenizas. Las autoridades tienen postergada esta cuadra, a pesar que es una de las calles principales de Talca. Pasan todas las micros de la ciudad por aquí y tenemos un gran tránsito y paso de personas. Pero no nos ponen ni un farol y las calles son las mismas desde años. Había un montón de bomberos, pero qué sacaban, si no había agua. Tiene que haber habido cortafuegos, porque esto fue reconstruido después del 27/F”.

 

“Quiero dar las gracias a los bomberos”

Alejandra González, nieta de los dueños de la Mueblería González: “Dicen que se inició en el local de mi abuelo, en el medio, aunque no tenemos clara la causa exacta. En el lugar donde dicen que partió no hay ningún material explosivo, a menos que sean las maderas. Ahora estamos esperando que termine el peritaje de Labocar, de los bomberos y del fiscal que está a cargo de la investigación. Yo quiero dar las gracias a los bomberos por la ayuda que nos han prestado, porque trabajaron toda la noche. El local es el esfuerzo de una familia que salió de abajo. Mis abuelos son personas de trabajo y este es el negocio de toda una familia. Aquí no hay seguros comprometidos, así que solo queda salir adelante. Había seis trabajadores, más la familia. Aún no sabemos cuánto son las pérdidas. Como familia no hemos dormido en toda la noche. Nosotros cerramos a las ocho de la noche y mi abuelo corta la luz de todo el local. Unos 50 minutos más tarde nos avisaron que había comenzado el incendio. Pero no sabe más, porque donde se inició no había nadie. Tampoco tenemos tambores con químicos y la luz estaba cortada”.

 

“Nos vamos a parar de nuevo”

 

Johanny Ibarra, una de las dueñas de la Mueblería González: “No tenemos seguro y la pérdida fue total. El local tenía 55 años y para el terremoto pasado nos vimos un poquito afectados pero nos paramos igual. Esa vez fue más que nada los techos los que se estropearon, pero nos paramos. Dicen que comenzó el incendio en nuestra mueblería, pero nosotros no tenemos nada que fuera a encenderse, estaban las luces cortadas del medidor. Dicen que partió en una pieza y me preguntaron lo que había ahí y había puras sillas, entonces es imposible que haya empezado ahí. Tenemos seis trabajadores, pero siguen con nosotros. Ahora vamos a limpiar y nos vamos a parar de nuevo. Nosotros vivimos a la vuelta de acá y alcanzamos a llegar hasta la tercera bodega, todavía no se quemaba acá. Como llovía, si sacábamos los muebles se iban a mojar, al final era lo mismo, o el fuego o la lluvia. Nuestra mueblería empieza en la 11 Oriente y termina en la 10 Oriente porque la fábrica de muebles está en el centro”.

 

“Tuvimos muchos robos”

 

Francisco Salgado, dueño de Galería Florencia: “El llamado es tanto a las autoridades de gobierno como de la municipalidad de Talca -me consta que están acá- para que nos vengan a ayudar. Que las promesas se concreten. Anoche tuvimos muchos robos, de manera despiadada. Las peluquerías se tienen que volver a levantar, porque es el sustento de ellos. Nosotros como Galería Florencia también estamos expectantes de lo que podamos hacer. Ahora hay una variable no menor, que nos afecta a toda la 11 Oriente, que se nos viene otra lluvia. Entonces si hubo daño parcial estructural, no menor, la lluvia ya causó destrozos y ahora puede volver a ocurrir. Eso nos tiene angustiados. Afortunadamente hay seguros, pero ese proceso demora un tiempo. Hay que esperar las gestiones”.

 

“Hay que ser fuertes”

Cecilia Castro, dueña de Tostaduría Oriente : “Yo cerré a las ocho y esto debe haber empezado como a las ocho y media, porque yo estaba en mi casa tomando once, cuando empezaron a sonar todos mis celulares y quedó la ‘tendalá’. Mi hermano que vive acá en Talca llegó primero y autorizó a los bomberos para que rompieran los candados y entraron. Cuando yo llego los bomberos ya estaban con mangueras a la mitad de mi local, yo dije me salvé, pero venía el fuego por el entretecho. Perdí todo, solo salvé una freidora grande, una juguera y un microondas. Yo arriendo ese local y tenía la tostaduría y daba colaciones. No tengo seguro, porque nos cuesta que a las tostadurías nos den seguro. Aquí trabajábamos mi esposo, yo y cuatro personas más. Pero con esto, una a cierta edad, ya tiene que tomarse un tiempo para pensar en seguir o no, si puedo levantar el local en otra parte. Íbamos a cumplir cinco años acá. Ahora hay que ser fuertes no más porque son cosas inmanejables que pasan, y lo otro me hubiera afectado mucho que el incendio hubiera empezado en mi local. Estoy tranquila por ese lado, porque comenzó en otro lado”.

 

“No quedó nada encendido”

 

Johany González, administradora de la Mueblería González e hija del dueño: “Anoche cerramos temprano, como a las 20.00 horas. Cuando salimos cortamos la luz y quedó todo cerrado. No sabemos cómo pasó esto. Pero tenemos la fortaleza de estar vivos y sanos, y tenemos que seguir trabajando para volver a surgir. La mueblería cruza hasta el otro lado. Yo dejo toda desconectada la electricidad. No quedó nada encendido. Incluso hace años dejé de comprar tambores de químicos. Jamás habíamos tenido principios de incendio. Siempre hemos sido muy precavidos. No sabemos de dónde vino el calor. Tenemos 60 años de trabajo y los daños son incalculables. Pero sé que nos vamos a levantar. Yo tengo las manos y brazos buenos, igual que mi familia”.

 

“Lloré toda la noche”

 

Kisbel Parra, venezolana que trabajaba en la Tostaduría Oriente: “Tengo un mes y medio aquí en Talca, trabajé anteriormente en una tienda, pero ahí no me hacían contrato indefinido. Llegué acá donde la señora (Cecilia Castro, de Tostaduría Oriente) y ella me dijo que sí me podía ayudar. Me encantó el trabajo, las compañeras muy buenas, salí muy contenta anoche y cuando llegué a la casa, vi en las noticias que se estaba quemando todo. Lloré toda la noche, tanto por el local que se quemó, como por la oportunidad que me había dado la señora Cecilia, para mí es muy fuerte. Me queda un mes solamente para poder tener la visa de trabajo y, si no la tengo, me tengo que ir del país. Mi novio, que es venezolano también, ya tiene su visa, y yo no, es muy difícil esto. A pesar de haber trabajado un día, aquí estamos apoyando, porque ellos me abrieron las puertas de su local, y bueno... eso se agradece. No me gustaría irme de Talca, nos encanta vivir acá porque estuvimos viviendo dos meses en Ecuador, y allá nos fue muy mal, tuvimos que trabajar en la calle”.

 

“Que el banco me apoye”

 

Cristián González Sánchez, dueño de Pastelería Las Dalias: “Estructuralmente tengo más menos un 75% de daños, el equipamiento también con bastante daño y ahora necesito un par de meses para poder echar a andar el cuento. Sí tengo seguros y en este momento me dirijo a la compañía, y de ahí voy a acercarme al banco, para que me apoye, mientras espero que la compañía se ponga. Mi local tenía 41 años y para el terremoto se vio afectado, ahí me paré y estuve tres meses sin trabajar, pero partimos, seguimos bien y ahora ocurrió este desastre, que nos afecta a varios que somos todos familiares aquí. Un chico que hace aseo en la galería de mi hermana me llamó como diez para las nueve cuando ya se había iniciado el incendio. Cuando llegamos ya no había nada que hacer.  Tomamos los extintores, pero como el fuego venía por detrás, en segundos agarró todo adelante. En este momento, mis siete trabajadores me han mandado su apoyo, y yo espero echar a andar el negocio lo más pronto posible y reintegrarlos a todos”.

 

Volver

Comentarios