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Maulinos no estaban preparados para recibir gran ola migratoria

Entre septiembre y diciembre se registran más de seis mil inmigrantes en la séptima región del Maule, según datos que maneja el Centro de Estudios Migratorios e Interculturales (Cemin). Haitianos, venezolanos y colombianos llegan a aportar mano de obra y buscar una mejor calidad de vida .

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 10 de Diciembre 2017

TALCA.- La oleada migratoria ha sacudido a toda una región que no estaba preparada en el marco legal y social para este fenómeno. El vertiginoso incremento de la tasa de inmigrantes ha dejado ver las dos caras de la moneda. Por un lado, la conformación de redes de apoyo social para atender a quienes arriban en precarias condiciones; pero por otro ha aparecido la xenofobia y el rechazo de un sector de la sociedad que se siente amenazada a perder espacios laborales y culturales.
Datos que maneja el Centro de Estudios Migratorios e Interculturales (Cemin) indican que, entre septiembre y diciembre, se contabilizan la llegada de más de seis mil inmigrantes en la séptima región. La cifra manejada por el centro de investigación de la Universidad Católica del Maule es elevada si se toma en cuenta que, en el 2016, el promedio de inmigrantes era del 1.2% en la región.
El verano trae consigo la temporada de cosechas de frutas y hortalizas. Es por ello, que una gran cantidad de haitianos llegan a la séptima región para aportar como mano de obra. Mientras que la agudización de los problemas políticos en Venezuela mantiene la llegada constante de venezolanos a Talca y Linares, seducidos por los bajos costos en arriendo, comida en comparación a otras regiones.
El arribo de inmigrantes le ha dado la percepción a los talquinos de sentirse “invadidos”. Una muestra de ese miedo está plasmada en las paredes de la ciudad, donde un grupo xenófobo manifestó su descontento por la comunidad haitiana que reside en Talca.
“La sociedad no está preparada para los cambios que conllevan los procesos migratorios”, dispara Miriam Díaz, directora del Cemin, haciendo referencia a los estudios de investigación que ha emprendido el centro desde el 2015.
Díaz señala que una parte de la sociedad manifiesta “sentirse invadida por extranjeros”, pero tal señalamiento es errado si se toma en cuenta que, en el Maule, hasta el año pasado albergaba solo al 1.2% de los inmigrantes. Tal cantidad es muy inferior a la Región Metropolitana que concentra al 60% de la población inmigrante. Otras regiones como Antofagasta y Valparaíso superan el piso del 4% de la tasa, según los pocos estudios migratorios existentes.
La principal amenaza que sienten los chilenos radica en la disminución de las fuentes de empleo. “Hemos diagnosticado que la mayoría de los inmigrantes que son profesionales titulados en su país tienen más años de preparación académica que los nuestros, este factor genera una disparidad con los chilenos. Pero una buena cantidad de extranjeros están laborando en otros rubros diferentes a sus carreras, con empleos menores, bajo la condición de sobrecalificación”, detalla Díaz.
La integración entre chilenos y extranjeros es un proceso que no se dará de la noche a la mañana, según la especialista. Para que se genere un cambio armónico es imperante que ambas partes tengan la voluntad. Es necesario que los locales pongan su empeño en mejorar la interacción y generen mayor calidez; mientras que, por ejemplo, los haitianos se dediquen a aprender el idioma para derribar la barrera lingüística, una de las más grandes.

PREPARACIÓN
Desde el Cemin están convencidos que el sector público es el primero que debe prepararse para brindar un mejor sentido de inclusión a los inmigrantes. Es por ello, que están dando cursos de creol a funcionarios que trabajan en dependencias gubernamentales.
El primer curso de creol en Talca fue para 36 funcionarios de la Policía de Investigaciones (PDI), mientras que, ya están participando empleados del sistema de salud municipal en la segunda edición. El curso se realiza a través de mediadores lingüísticos, que son haitianos con perfecto dominio del español, y que ha servido para disminuir las barreras comunicativas entre ambas partes.
A esta iniciativa también se están uniendo varias empresas privadas que manejan una buena cantidad de haitianos en sus nóminas. Generar una mayor inserción laboral en puestos de trabajos bien calificados es una alternativa que incidirá en su calidad de vida y les permitirá el desarrollo personal, tomando en cuenta que con un empleo legal comienzan a generar aportes al sistema tributario del país.

CAPACITACIÓN
Ayer, inmigrantes de diversos países suramericanos se dieron cita en la feria que llevó por nombre “un lugar para todos”. La actividad promovida por el área de vinculación social del (Cemin) contó con una expoventa de artículos de muñequería, elaborado durante el curso de manualidades que desarrollaron durante tres meses.
“Trabajo como manicurista, pero hacer este curso de manualidades me permitió conocer otro oficio en el cual pudiera obtener beneficios económicos”, expresa María Fernanda Ramírez, una colombiana, que tiene casi cuatro años residenciada en Talca.
En la actividad había stands con representantes de Bolivia, Colombia, Venezuela, Ecuador y Chile. “El curso de manualidades nos dejó herramientas importantes, pero lo más valioso fue poder compartir con personas de otros países que son inmigrantes como yo y hemos contado con la oportunidad de salir adelante”, detalla Ramírez, quien ha echado raíces en Talca y ve muy poco probable volver a Cali,.
William Croes

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