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Algunos universitarios prefieren seguir la tradición clásica

“Mechoneo alternativo”, una respuesta a lo tradicional

Juzgar de positivo esta controversial práctica constituye una tarea personal. Los universitarios eligen la opción apegada a sus gustos y personalidad

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 23 de Marzo 2017

TALCA.- La libertad de elegir entre una u otra postura, es un reflejo del desarrollo de las comunidades. Esto abre la oportunidad de conservar tradiciones o reinventarlas, según sea el caso.

Un claro ejemplo es la tradición universitaria de “el mechoneo”, que ha adquirido transformaciones en los últimos años, dado la necesidad de los estudiantes que ingresan a la universidad de recibir una bienvenida distinta a la acostumbrada.

Desde hace décadas es costumbre que las universidades den un particular recibimiento a sus alumnos de primer año: “bañarlos” con huevos, tomates o salsas, romper sus ropas, raparlos y quitar sus zapatos.

“Empapados” y con sus prendas de valor “decomisadas”, a los jóvenes se les fija un monto en pesos, que deben ir a pedir a las calles.

Al cumplir la meta, podrán regresar a buscar sus prendas. El dinero juntado se utiliza para hacer un asado y compartir entre risas la experiencia vivida.

En casos pasados, “el mechoneo” subió de tono, dejando estudiantes heridos y padres disgustados. Esto generó en su momento fuertes críticas a la tradición y sirvió como punto de partida para pensar en otros tipos de bienvenida universitaria.

Entonces, surge el “Mechoneo Alternativo”, enfocado en hacer actividades culturales, sociales y artísticas. 

 

LO ALTERNATIVO

La idea de esta bienvenida es tener un día de actividades o juegos recreativos, con niños desprotegidos, adultos mayores, pintar un muro significativo o hacer una obra de teatro.

Felipe Valdés, presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica del Maule, plantea el “mechoneo alternativo” como un aporte a la buena convivencia, que permite generar identidad.

Aunque lo clásico permanece, muchas carreras se han sumado a esta idea. “La reacción ha sido bastante buena, porque muchos alumnos ya venían cuestionando este tipo de bienvenida que no tienen ningún fondo claro”, detalla Valdés.

Para la federación, el respaldo de la casa de estudio también ha sido importante. “La universidad invita a participar en concursos, los alumnos hacen propuestas para intervenciones sociales o culturales y se les asigna un monto para los gastos”, explica. 

Por su parte, Sergio Matus, vicerrector de Desarrollo Estudiantil de la Universidad de Talca, hizo un llamado este año a unas bienvenidas respetuosas e innovadoras.

“La Universidad propicia e invita a que existan recibimientos meritorios y entretenidos, dignos y con respeto. Si queremos liderar, debemos innovar y esta es una buena oportunidad para demostrarlo”, asegura el portal web de la casa de estudio.

 

UN MECHONEO

“PIOLA”

Hace un año, el Instituto Nacional de la Juventud (Injuv) lanzó la campaña #MechoneoPiola, para respaldar el enfoque alternativo a las actividades de bienvenida.

Al respecto, el director nacional del Injuv, Nicolás Farfán, sostuvo que “el ingreso o inicio de los jóvenes a la educación superior es un momento importante en el que el estudiante adquiere los conocimientos teóricos y prácticos para el ejercicio de la profesión que lo acompañará, a lo mejor, por el resto de su vida. Es por eso que proponemos que esta sea una experiencia con un carácter distinto y creativo, y no una vivencia traumática o vejatoria”, detalla el portal web del instituto.

 

SIGUEN LO CLÁSICO

La opción de decidir si participar o no en el “mechoneo” clásico, es fundamental, aseguran los jóvenes mechones consultados en el centro de Talca.

Para ellos, la práctica es una oportunidad de divertirse e integrarse con sus compañeros. En las calles, se les puede observar sonrientes y enérgicos mientras caminan en busca de unos pesos.

Gaspar Parraguez, estudiante de educación física, explica que de su salón participaron 80 jóvenes de 95. “En su mayoría chicas y estudiantes que viajan a otras ciudades, fueron quienes no participaron”, puntualizó.

Para este joven y su compañero Cristian Carrillo, la actividad no los tomó por sorpresa en su totalidad. “Ellos avisan que semana será, entonces uno trata de irse con ropa vieja”, cuenta Carrillo.

Marcela Díaz, otra estudiante de la misma especialidad, aseguró disfrutarse la actividad. “Nos dan la opción de ‘mechoniarnos\' o no, nadie nos obliga”, dice la joven, mientras su compañero se encarga de pedir unos pesos a un transeúnte.

 

¿HUMILLACIÓN?

Un punto coincidente entre los consultados del “mechoneo” tradicional, es la humillación recibida. Pero contrario a lo que podría creerse, este trato no lo siente al ser “mechoneados”, sino al acercarse a las personas a pedir dinero.

Según explican, muchas veces han recibido malas respuestas o han sido ignorados por los transeúntes.

“Te miran de pie a cabeza o te contestan mal. De no querer ayudar simplemente digan que no tienen plata”, reclama una de las estudiantes consultadas.

A su voz, se suma otro alumno. “Sus hijos también van a pasar lo mismo, no deberían hacer eso, uno se siente mal”, detalla.

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