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El pequeño fue asesinado por su madrastra en 2015

Molinenses visitan y piden favores a animita de “Angelito”

Tras tres años del asesinato del menor, los pobladores de Molina adjudican favores concedidos y milagros a la intercepción de Ángel, por quien rezan todos los días.

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 19 de Febrero 2018

MOLINA.- A un costado del estadio ANFA, en Molina, fue edificada la gruta en memoria de Ángel Márquez Zapata, quien fue asesinado por su madrastra en agosto de 2015. El cadáver del pequeño fue llevado envuelto en toallas y dentro de bolsas plásticas hasta el final del estadio y allí fue abandonado. Justo en ese lugar, hoy se reúnen los molinenses a orar por el descanso eterno de “Angelito”, a quien con fe le piden que les conceda favores.


Una placa en madera da cuenta de que la fe que le tienen puesta es grande, al punto que ya varias personas agradecen por los favores concedidos. Tal es el caso de Raúl y María, del sector El Manzano, en la comuna Las Cabras, quienes visitaron la animita en enero y dejaron huella de que habían sido beneficiados con un milagro que les concedió “Angelito”.
Lucia Matos, quien reside cerca de la animita, comenta que diariamente ve pasar personas con velas en la mano. “La gente va, se sienta un rato a rezarle, otros tantos hablan con él y le piden que los ayuden con favores, aquí le tenemos mucha fe y sabemos que es un alma milagrosa”, comenta la dama.
Los sábados es cuando más personas se dan cita a final del canal. La gruta de “Angelito” es comparada a un pequeño santuario de oración llena de flores. El árbol que da sombra también alberga parte de los más de 100 juguetes que de manera desinteresada ha llevado la gente hasta el lugar.

 

JUGUETES
Las hijas de Rodrigo Rojas, habitante de una villa vecina, lo acompañan a encender velas en la animita de “Angelito”. “Por lo menos dos veces a la semana venimos a prenderle su velita. Ellas vienen, agarran los juguetes y empiezan a jugar. Eso sí he notado que respetan mucho esos juguetes, no es como en la casa. Los agarran, los cuidan y los dejan acomodaditos, como si esperaran que él los usara, saben que son solo prestados”, comentó el padre.
Ellas no son las únicas que se hacen presentes, varios niños de las comunidades aledañas también lo hacen y además de usar los juguetes ya dispuestos, añaden más. Es así como se observan desde carros montables, hasta peluches y muñecas. “Uno como padre sintió el caso de cerca. Fue muy doloroso que esa mujer asesinara a un niño tan pequeño y peor aun saber que antes le hacía mucho daño y nadie, ni su padre, pudo protegerlo. Por eso venimos acá a pedir por él, para que descanse”, cuenta Rojas.
La desaparición de la menor de 11 años en Licantén tocó la fibra de los molinenses, quienes dan gracias a Dios de que no haya tenido el mismo final que el de “Angelito”. “Cuando hablan de que los niños se desaparecen por días uno piensa en él y revive lo que pasó, piensa lo que pudo sufrir. Pero ahora él es una alma protectora de los niños de Molina”, aseguró Samuel Astadillo, vecino de la zona.

 

DAÑOS
Desde hace más de dos meses, la gruta de “Angelito” resultó afectada por un pequeño incendio. Algunos peluches, la foto del menor y juguetes resultaron afectados. Rafaela Córdoba, habitante de la zona, contó que existen dos versiones de lo ocurrido. La primera apunta a que algunos de los visitantes dejaron varias velas encendidas, el viento elevó la llama que terminó por consumir y afectar parte de la animita.
La otra versión que comenta la mujer, se refiere a que por la zona se observa recurrentemente la presencia de consumidores de drogas, que afectados por los estupefacientes habría atentado contra las cosas presentes en el lugar. “Este, sin duda, es un lugar de paz y espiritualidad, solo esperamos que esas personas no quieran venir a hacer daño acá. Todos tenemos fe y confiamos en Angelito, mejor nombre no le pudieron dar en vida, porque en eso se ha convertido para nosotros”, recalcó.

 

ANTECEDENTE
Con dolor, los molinenses recuerdan el 2015. En agosto, quien era alcaldesa en ese entonces Priscilla Castillo, decretó duelo comunal por la muerte de Ángel, un caso que conmovió a los chilenos. Vanessa Trigari Torrejón, quien era madrastra del pequeño, confesó ocho días después de su desaparición, a la policía haber llevado el cadáver del niño hasta el final del canal. Tras la autopsia se develó que el cuerpo presentaba evidencia de estrangulamiento.
El 15 de agosto, Ángel habría desaparecido de la casa de su abuelo Luis Trigari. Las investigaciones también develaron que el pequeño presentaba niveles de desnutrición y descuido, así como dificultades para expresarse de forma verbal, y usaba pañales, lo que no era normal para su edad. A presidio perpetuo simple fue condenada la mujer que asesinó al pequeño Ángel.

Fraymar Pagua

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