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Jesús Obrero de Curicó

Parroquia sufre su tercer robo en lo que va del año

Junto a elementos ligados al sistema de amplificación del templo, durante la madrugada de ayer desconocidos se llevaron toda la mercadería que iba a ser destinada para ir en ayuda de personas de escasos recursos

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 20 de Mayo 2016

CURICÓ.- El tercer robo en lo que va del presente año sufrió la parroquia Jesús Obrero de Curicó, recinto ubicado en el sector sur de la ciudad. El último de ellos fue perpetrado durante la madrugada de ayer, cuando un grupo de desconocidos ingresó al lugar llevándose especies como aparatos de amplificación, micrófonos, un proyector, además de toda la mercadería que desde días antes se había reunido, la cual estaba destinada para ir en ayuda de personas “de escasos recursos”, tanto del barrio Guaiquillo como de los sectores Santa Inés y Diego Portales, vía las denominadas “canastas familiares”. El párroco a cargo de dicho recinto, padre Osvaldo Navarrete, no ocultó su congoja ante el nuevo ataque que sufrió el citado templo católico, haciendo hincapié que en cada oportunidad ha realizado las respectivas denuncias, sin lograr mayores resultados. Se trata de robos donde sus responsables han actuado “con inusitada violencia”, sospechando de paso, por la cantidad de especies que se llevaron, que se está ante personas que arribaron en un vehículo. “Hemos hecho el esfuerzo por adquirir algunas cosas mínimas para funcionar y ahora no las tenemos. Nos destrozaron ventanales, puertas, muebles, nos robaron la amplificación, micrófonos. En ocasiones anteriores desvalijaron las salas y todos los muebles”, dijo. En ese contexto, el párroco hizo un llamado a los vecinos del sector para “cuidarse entre todos”, ya que aquel es el único camino para impedir que tales episodios se vuelvan a repetir. “Durante todo el año hacemos campañas para juntar mercadería, porque hay mucha gente que no le alcanza, y se la robaron toda. Nosotros que queremos trabajar la solidaridad, nos cortan las manos con esto. Yo tengo una pena enorme, he visto personas de mi parroquia llorando de tristeza, impotencia. Nosotros como parroquia no queremos llenarnos de rejas, no queremos estar enclaustrados. Queremos ser un espacio donde todos lleguen”, acotó. Respecto a los costos que ha implicado el poder reparar los daños generados por desconocidos, el sacerdote indicó que al menos han debido desembolsar una cifra que supera ampliamente el millón de pesos. Enero, abril y ahora durante el presente mes de mayo, han sido las ocasiones donde la parroquia se ha visto afectada por hechos de similar naturaleza. Cabe recordar que dicho templo, ubicado en la esquina de las calles doctor Osorio con Membrillar, debió ser reconstruido tras el terremoto acaecido a fines de febrero del 2010.

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