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Exclusivo: Habla Christian Hurtado, destituido secretario relator del TER

“Se me recomendó no declarar en el juicio creyendo ingenuamente que este tribunal iba a ser justo”

Mientras espera conocer el martes 29 de mayo cuál será su sentencia y si la cumplirá privado de libertad o con algún beneficio, Christian Hurtado decidió romper su silencio y hablar extensamente con Diario El Centro sobre los detalles del bullado Caso TER. En esta edición presentamos la primera parte de los descargos del abogado.

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 20 de Mayo 2018

TALCA.- Fueron tres semanas y un día de audiencias las que debió encarar Christian Hurtado Preisler, abogado de profesión, en calidad de principal imputado en el denominado Caso TER, esto es, una investigación de la fiscalía de Talca por hechos ocurridos en el Tribunal Electoral Regional del Maule y que derivó en una acusación de malversación de fondos públicos contra cinco personas, tres de las cuales era funcionarios de esa institución pública.


Entre ellos, destaca la figura de Hurtado, un joven abogado de una personalidad fuerte que se le nota al hablar y acentuar sus convicciones. En contra de él se dirigió el grueso de las pruebas que la fiscalía y el Consejo de Defensa del Estado (CDE) presentaron ante la primera sala del Tribunal de Juicio Oral en lo Penal del Talca. Todo ello terminó en un veredicto condenatorio contra el propio Hurtado como autor, además de los coimputados, Rodrigo Díaz (ingeniero informático) y Héctor Carrasco (contratista), pero respecto a estos últimos como cómplices.


Respecto a los otros dos hubo veredicto de absolución: Patricio Navarro, oficial primero del mismo tribunal; y José Díaz, oficial de sala. Otro hecho llamativo es que ambos continúan trabajando en el TER, aunque Hurtado fue destituido. Según el veredicto, los condenados Díaz y Carrasco realizaban trabajos para el tribunal, abultaban los cobros y le daban el dinero extra a Hurtado.
Pero las aristas del caso no terminan allí, porque además Hurtado ha impulsado una verdadera guerra judicial: primero presentó una demanda laboral contra el propio TER que ganó parcialmente; luego un recurso de protección; y una denuncia ante la Corte Suprema que se tradujo en una investigación administrativa que se lleva adelante en la Corte de Apelaciones de Talca.


¿Qué buscas demostrar con esta entrevista?
“Que los jueces no me comparen con el caso de la ex administradora y que me están pidiendo una condena de cárcel por malos entendidos y supuestos. Si la contabilidad y los cheques están impecables. Quiero que también el CDE reconozca que respecto a otros tres tribunales electorales del país ellos ejercieron acciones de nulidad contra estos bonos. Es decir, accionaron civilmente, no en materia penal. Y aquí en Talca eso es un crimen, no un simple delito, porque así está prescrito.
Por eso rompo mi silencio, porque se me recomendó no declarar en el juicio, creyendo ingenuamente que este tribunal iba a ser justo. Pero me condenaron por un supuesto y un mal entendido. Yo busco que los jueces adviertan que están fuera del tiesto. Que se me está comparando y me pueden dar la misma condena que una ex administradora judicial que se gastó 150 millones de pesos en cosas personales. Yo insisto que, además, con suerte habría destinación pública diferente y eso ni siquiera es delito. El ex contralor dijo que esto gastos ellos lo consideran como rechazados, luego obligan a devolver la plata y se acabó. Entonces no veo por donde hay delito”.

 

¿Crees que ha habido presiones en esta investigación y de podría venir?
“La ministra Morales ha ejercido un lobby y una presión tremendamente grandes, porque ella enfrentó un despido y no pensó que la iban a demandar. Y por mantener esto infló las cosas, con argumentos equivocados y falsos. Yo no me pude defender en el juicio laboral. El fallo que allí se dictó fue injusto”.
¿Cómo estás como persona?
“Ya lo dije. Estoy devastado. Y esta entrevista la hago porque incluso en el juicio se dijo que el tribunal no notificaba sus fallos, pero muchas veces yo viajé a notificar alcaldes y el diario le dio cobertura. Y ahora están criminalizados esos gastos de combustible”.

 

¿Qué sentiste cuando partió el juicio y el primer testimonio fue de Patricio Navarro, oficial primero del tribunal?
“Yo siempre ha sido una persona de reconocido temple, de buena nobleza. Pero me dolió mucho cuando Patricio Navarro se puso a llorar, diciendo que yo lo humillé por años y que le traté mal a la señora…”.

 

Él dijo que lo tratabas de viejo hueón… ¿Es cierto?
“Es que le decía así todos los días, de manera coloquial. En ese sentido es cierto. Yo le decía: ¡Oye viejo! ¡Tatita! o ¡Ya se puso hueón este viejo!”.

 

Pero Navarro lo declaró llorando ante los jueces…
“Claro, porque él parece que lo interpretaba como un acto de humillación. Y eso me duele mucho, porque Patricio Navarro y José Díaz también dijeron que eso ocurrió durante años y que los había discriminado. Si yo hubiera sabido que se me iba a acusar de eso, les habría dicho que no pueden ser más infames esas expresiones. Porque siempre tuvimos la mejor relación con Patricio Navarro y José Díaz que podría existir entre funcionarios de un tribunal. Y entonces me dolió el alma cuando los escuché declarando.


Yo quise decir –cuando me dejaron hablar al final del juicio- que si hay que venir a probar cómo era el ambiente laboral, las afinidades y lealtades, yo no presento a dos hijos –como lo hizo Navarro- y a una hermana –como lo hizo Díaz- para desprestigiarlos. Yo habría presentado a todos los trabajadores del tribunal y a los amigos de ellos, para que declaren cómo yo ayudé a Navarro y Díaz desde que llegué al tribunal.


En su testimonio, el hijo de José Navarro relato un supuesto episodio de humillación, diciendo que una tía le tuvo que sacar un trajecito a su papá en una tienda porque él estaba en Dicom. Y que yo supuestamente le dije que ese traje era rasca y que tenía que comprarse ropa como la mía. Primero, eso es falso, pero también hay que ser más inteligente cuando uno declara”.

 

¿Qué significa eso?
“Ocurre que se discutió penalmente que en el TER existe un bono que se paga mensualmente desde el año 2006 y que es para vestuario. Él (Navarro) recibía 300 mil pesos para comprarse trajes, subsidiar traslado y comprarse alguna colación que no corresponda a trabajo extraordinario. Entonces es ilógico que vengan a decirme que él era humillado porque se compró un trajecito, cuando él debía comprarse dos o tres trajes al año de hasta 300 mil pesos. Y si se compró uno más barato, es cosa de él.
Luego declaró la hija de Navarro, que yo la conocí y apoyé, igual que a su padre, que lo respaldé económicamente muchas veces. Navarro ganó un juicio de herencia con la ayuda mía y de mi hermano, sin costo para él. Su hija contó otro supuesto episodio de humillación. Ocurre que ella es licenciada en derecho y no tuvo ni un tapujo de sentarse en estrado y acusarme de discriminación y racismo, porque a un sobrino de Patricio Navarro le dije que había salido negrito.
¡Eso es una difamación! Y yo perfectamente puedo acusarla y ella no juraría como abogada. El hermano cometió el mismo pecado, pero que una futura abogada me imputara un delito con nombre y apellido, es inaceptable. La hermana de Díaz relató otro supuesto episodio, señalando que al jefe de su hermano no le gustaba que lo fueran a ver a su lugar de trabajo. Eso es algo que no tiene valor. Es como ridículo”.

 

Cuando declaró el ministro, Hernán González, se le preguntó si como presidente del TER sabía de este ambiente laboral y dijo que no. ¿En eso coincides con él?
“Eso es absolutamente cierto. Esa es la verdad. También hay otro antecedente muy importante, porque en el juicio todos se lavaron la boca con mi padre, y eso me dolió mucho. Yo lo tuve que escuchar todos los días. Mi padre murió el 2002 y Patricio Navarro tuvo la osadía de decir que era un oprimido, pero ocurre que el primo-hermano de su señora es uno de los jueces del mismo Tribunal Oral donde se me juzgó. Estoy hablando de Cristian Barrientos”.

 

Él se inhabilitó…
“Claro, pero lo hizo una semana antes de que empezara el juicio, aunque hay providencias que están firmadas por él”.

 

Pero no son cosas decisivas. Pudo haber despachado exhortos o notificaciones, pero nada relevante…
“Por supuesto, fueron resoluciones de mero trámite. Lo que quiero decir es que cómo alguien puede decir que estaba sometido, cuando en realidad el que tiene más parientes en el Poder Judicial y cercanía con los mismos que lo juzgaron era Patricio Navarro”.

 

CONDENA
¿Y cómo interpretas el veredicto del tribunal oral?
“Allí se absolvió a Navarro y Díaz, y a mí se me condenó por malversación. Primero por no tener yo jornada de trabajo; luego se criminalizó un bono de colación, vestuario y transporte que está vigente desde el año 2006; después otro bono de compensación laboral vigente desde el año 2001; y finalmente gasto en hoteles, porque viáticos no existen. También me condenan por la versión del informático que inflaba las boletas y ellos concluyen que me habría entregado 82 millones de pesos; y la versión de un contratista que dice que inicialmente me había entregado 20 millones de pesos, después los redujo a 15 millones y, al final, quedó en una factura de dos millones”.

 

¿Cómo es el asunto de los horarios? ¿Tenías o no jornada laboral?
“Quedó claro en el proceso, de acuerdo a la declaración de los testigos, que el año 1999 se dictó un acuerdo por los integrantes del TER donde se modificó el horario original, a una jornada de 9 horas diarias. Como yo ingresé el 99, primero no tenía jornada de trabajo; pero luego -con la nueva resolución- se me impuso un horario, el cual yo cumplía a cabalidad. Esa resolución del horario estuvo publicada en el fichero del TER durante 15 años.
Yo siempre la he cumplido, pero había una flexibilidad, porque en la mañana era trabajo interno y, en la tarde, se atendía al público. Mi defensa lo tuvo siempre como antecedente, pero desconozco por qué no lo incorporaron como prueba. A lo mejor puede ser que con la declaración de los testigos pensaron que estaba suficientemente acreditado. Yo siempre cumplí con el horario de atención de público y nadie puede decir lo contrario. Absolutamente nadie.
En la mañana era más flexible, porque como tenía permiso para llevar causas particulares, podía acudir a otros tribunales. Y desde el año 2009 hasta el 2014, se me autorizó a ausentarme dos veces a la semana durante las tardes, porque era profesor universitario. Los funcionarios dicen que yo iba algunas tardes en la semana. Dicen la verdad, pero no agregan que yo estaba autorizado para ausentarme. Y eso lo sabían los ministros”.

 

¿Ese era el propósito de que tu defensa pidiera citar a declarar a casi todo el pleno de la Corte de Apelaciones de Talca?
“Ocurre que yo pedí una licencia médica el 1 de diciembre del 2015 que se prolongó hasta finales de marzo de 2016 y, luego, me formalizaron. Y junto con dejarme en prisión preventiva, se me prohibió acercarme al TER, hasta el día de hoy. Pero es allí donde está toda la documentación. Por eso yo digo que esto es un tema de autodefensa, pero no mía, sino que de la ministra, Olga Morales.
Ella enfrentó un juicio laboral, donde ocupó la documentación que para mí era relevante. Eso sigue en poder del TER y no lo puedo recuperar. Y ocurre que existe un acta del año 2006 respecto al famoso bono de alimentación, transporte y vestuario. Patricio Navarro dijo que ese bono había surgido como un acuerdo en una reunión entre los secretarios relatores de los tribunales electorales de todo el país. Y ocurre que efectivamente hubo una asamblea de funcionarios y esto fue un acuerdo nacional, respetando la autonomía de cada tribunal.


Yo dije en la fiscalía que quien participó en esa reunión fue justamente Patricio Navarro en representación del TER del Maule. Consta que fue él quien viajó a esa reunión. Ese bono se implantó al mes siguiente y esa acta está agregada en los libros del tribunal, pero no fueron parte de este juicio y yo no tuve acceso. Pero ocurre que me condenaron porque supuestamente yo me impuse ese bono si permiso ni autorización. Y los ministros lo saben, como Rodrigo Biel. Esa acta está incorporada en la documentación del tribunal. Si yo hubiera tenido acceso, habría cambiado el curso del juicio penal y también del juicio laboral”.

 

¿Por qué decidiste no declarar al inicio del juicio cuando el tribunal te dio la oportunidad y contar todo esto?
“Yo no declaré a petición de mi defensa, porque tenía que ser el primero, y el primero siempre paga el pato. Ello se sumó a que la falta de congruencia entre la formalización, acusación y prueba, por parte de la fiscalía, hizo creer a mis defensores que la mejor estrategia era guardar distancia, para no llevar el peso de la prueba. Los estándares de prueba que fija la ley son tan altos que yo siempre dije que no había nada en mi contra. Y eso lo sigo manteniendo”.

 

¿Y por qué tu defensa tampoco llamó a estrado a los ministros de la Corte de Apelaciones de Talca, aunque los incluyó como testigos y lo defendió en la audiencia de preparación del juicio? ¿Tú participaste de esa decisión?
“Absolutamente no. Yo lo único que quería era que declararan los ministros. Y es más. Hasta el día de hoy no sé por qué no declararon. No sé por qué mi defensa los liberó, al igual que muchos de mis testigos. Yo se lo reproché a mis defensores, pero ellos tienen un argumento. Ellos dicen que era tan incongruente la acusación con la prueba que estiman que para qué vamos a presentar prueba propia, cuando nos puede salir el tiro por la culata. Eso es entendible.


Pero igual no sé cómo liberaron declaraciones donde se deja como mentiroso al ministro González y al informático, Rodrigo Díaz. Hasta el día de hoy pido que declaren. El año 2006, los ministros de ese tiempo tomaron razón de ello y dijeron que el bono era un tema administrativo y que tampoco era parte de la remuneración. Pero tomaron conocimiento, es decir, que esto del bono no era algo clandestino.
Ocurre que el año 2009 se hizo otra reunión nacional de tribunales electorales, con ministros y abogados integrantes, donde se debatió como mejorar las remuneraciones de los secretarios relatores. Se levantó un acta donde firmó el entonces presidente del TER del Maule, Eduardo Meins, en la cual queda claro que él tomó conocimiento que se pagaban estos bonos para el secretario relator y el oficial de sala. En ese acuerdo se decidió incorporar un bono compensatorio de equivalencia al Poder Judicial”.

 

¿Y esa decisión cómo se explica?
“Ocurre que el secretario relator de un TER gana menos que su par del Poder Judicial, pero los oficiales primeros y oficiales de sala de los TER ganan más que sus similares de una Corte de Apelaciones. El ministro, Rodrigo Biel, tenía que declarar que había tomado conocimiento –como presidente del TER- que el bono del 2006 existió y se resolvió a nivel nacional, con la participación de Patricio Navarro. Aunque Navarro lo negó. El 2009 se tomó otra decisión a nivel nacional de respetar ese primer bono y agregar otro compensatorio, suscrito por el ministro, Eduardo Meins, pero él no declaró. No sé por qué mi defensa no lo hizo declarar.
Y mientras se declaraba todo esto en el juicio, yo me contacté con otros secretarios relatores y ellos me hicieron llegar de inmediato las actas del año 2006 y 2009. Hubo un momento tenso en que con mi defensor estuvimos conversando, porque yo le mostraba que tenía los documentos y le pedía que los incorporara. Y él entró en la duda jurídica de si era factible o no hacerlo. Le dije que lo intentara, pero no lo hizo. Yo respeto sus decisiones, pero a la luz de lo decidido, su defensa fue ingenua y peligrosa en mi perjuicio”.

 

Diario El Centro expondrá mañana lunes la segunda parte de esta extensa entrevista, en atención a la implicancia que este caso ha tenido al interior del Poder Judicial talquino.

Hernán Espinoza/
Claudio Rojas

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