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Intervalos Nubosos
En suelos afectados por incendios forestales 2017

Se reducen riesgos de aluviones, pero surge preocupación por “invasión de especies ajenas”

Para este invierno, contrario al pasado, los suelos afectados están más firmes.

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 24 de Marzo 2018

TALCA.- Cientos de hectáreas vegetales destruidas fue una de las significantes consecuencias de los incendios forestales de 2017. Ad porta de enfrentar un segundo invierno, estos suelos se encuentran más firmes y menos propensos a sufrir impactos por las lluvias, según coinciden observaciones de la academia y la Onemi. Sin embargo, desde la academia surge la preocupación por “invasión de especies ajenas” a la estructura original de la vegetación natural.

CONDICIONES
DEL SUELO
Sobre las condiciones del suelo, el director regional de la Onemi, Carlos Bernales, aseguró que durante el invierno pasado, en un trabajo en conjunto con Sernageomin y el MOP, se determinaron puntos críticos y se aplicaron medidas de mitigación. “Afortunadamente no pasó absolutamente nada, teníamos mucho temor que el primer invierno post incendios forestales eran más vulnerables los suelos porque estaban expuestos”, dijo.
Ahora, para este segundo invierno, Bernales explica que los suelos se encuentran más firmes con vegetación que ha dado sustento necesario. Sin embargo, no descarta los riesgos en su totalidad. “En emergencia nunca se descarta nada, siempre existen las probabilidades, el riesgo cero no existe, pero si están en mejores condiciones que lo que esperábamos el año pasado”, sostuvo.
Para esta ocasión, las medidas a tomar responderán al Plan de Invierno anual que coordina la Onemi que identifica los puntos críticos de cada comuna de la región del Maule. “Una vez identificados los puntos críticos se manda este informe a cada uno de los municipios para que tomen medidas de mitigación y puedan enfrentar de mejor manera el invierno que se aproxima”, indicó.
Desde la acera de la academia, el doctor José San Martín académico del Instituto de Ciencias Biológicas de la Universidad de Talca, explicó que según sus observaciones en general los suelos se encuentran compactados y con una cobertura vegetal que supera el 50% de superficie a causa de la regeneración de las especies nativas y de los mismos árboles quemados, pero que conservaron su cepa con actividad vegetativa.
“Por otro lado, en el bosque nativo se ha desarrollado una cobertura herbácea y en pendientes pronunciadas fueron protegidas por siembra de especies de crecimiento anual en alta densidad que si bien mueren dejan bajo el suelo un sistema radical que retiene suelo. Por otro lado, en las plantaciones forestales quemadas y que no fueron cosechadas se gatilló la germinación de semillas de pinus (pinos) con una fuerte regeneración cuyo aspecto es de una pradera, lo cual contribuirá a amortiguar el impacto de la lluvia. En síntesis, podemos esperar un impacto menor por efecto de la lluvia y viento dada la cobertura del piso de las plantaciones y bosques nativos quemados”, explicó.

“INVASIÓN DE
ESPECIES AJENAS”
Más allá del panorama de la situación de los suelos, para San Martín, la vulnerabilidad de estos sitios se centra en la “invasión de especies ajenas” a la estructura original de la vegetación natural. “El gran punto crítico es la situación de abandono que muestran los sitios y ello no debiera ocurrir ¿Cómo corregir esta situación? Con trabajo que demanda tiempo, personal y costos, planificación, priorización. Los pequeños y medianos propietarios plantean preguntas como ¿quién nos puede ayudar?, ¿cómo recibir beneficios en el corto plazo?. Un tercer punto es el estado de las especies endémicas cuyas poblaciones se quemaron y las que quedaron tienen ahora un hábitat transformado con mucha insolación. Aquí necesitamos repoblar con las mismas especies y para ello se requieren o de semillas o clonación de modo de conservar el acervo genético y nuevamente volvimos a los costos”, detalló.
Desde la academia, el experto explica el aporte dado en cuanto a monitoreo de la capacidad de reacción y recuperación del bosque nativo. “Nuestro producto son conocimientos sobre la capacidad de resiliencia del bosque. Hasta el momento el bosque nos ha dado gratas sorpresas: las especies inician la regeneración ya a los 60 días posteriores al incendio, contrario a todas las predicciones divulgadas por la prensa. También mantenemos un proyecto en el área de incendio, concretamente de Empedrado, con involucramiento del entorno social y nivel educativo y de organizaciones sociales”, dijo.
En tanto, sobre el actuar del Estado en cuanto a recuperación de los suelos, San Martín aseguró que “todos sabemos que dentro de los organismos hay prioridades, nuevas canalizaciones de inversión de los recursos, lentitud y una compleja maquinaria de trámite. Los hechos y las consecuencias van más rápido que las medidas de reacción, ni pensar en las medidas de prevención. Las acciones se han orientado en reconstrucción de viviendas, mejorar la urbanización y vías de comunicación y en ayudar a la población afectada. Frente a esta situación no es esperable atender a la biodiversidad o recursos naturales”.

Wendy Lucena

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