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Ceremonia ante el Congreso Pleno

Sebastián Piñera asume por segunda vez la Presidencia de Chile

El juramento de rigor lo tomó el senador socialista Carlos Montes, quien estuvo acompañado por la presidenta de la Cámara de Diputados, Maya Fernández Allende.

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 12 de Marzo 2018

VALPARAISO.- El político centroderechista y empresario Sebastián Piñera Echenique, de 68 años, fue investido AYER por segunda vez presidente de Chile, en una ceremonia celebrada en la sede del Congreso, ante cerca de 1.400 asistentes.
“Sí, juro”, dijo con voz firme Piñera, quien ya gobernó Chile entre 2010 y 2014, cuando el presidente del Senado, el socialista Carlos Montes, le dirigió la pregunta de rigor: “¿Juráis o prometéis desempeñar fielmente el cargo de presidente de la República, mantener la libertad de la nación, resguardar la Constitución y las Leyes?”.


Luego, la presidenta saliente, Michelle Bachelet, le entregó la banda presidencial a Montes, quien procedió a colocársela a Piñera, con algunos problemas que llevaron a Bachelet a preguntarle, “¿Te ayudo, Carlos?, entre risas de quienes estaban más cerca.
Bachelet procedió entonces a colocar en la banda la piocha de Bernardo O\'Higgins, el padre de la patria, uno de los símbolos del mando, completando el ritual, aunque también dio lugar a un intercambio entre la mandataria saliente y el nuevo presidente, que le preguntó si se trataba de la original.
“No es la original, pero es la que se usa hace muchos años, respondió ella. “¿Y dónde está la original?”, se interesó Piñera. “No sabemos, esa se perdió con Pinochet”, replicó la socialista. “La vamos a buscar”, afirmó Piñera para cerrar la conversación.
Tras la ejecución del himno nacional, Bachelet, sus ministros y colaboradores abandonaron la sala y se procedió a la toma de juramento de los ministros del nuevo presidente, encabezados por Andrés Chadwick en la cartera de Interior y Seguridad Pública, cargo que ya desempeñó en el anterior gobierno de Piñera.


Tras el juramento, algunos de ellos coincidieron en declaraciones a los periodistas en que trabajarán en pos del crecimiento económico del país y los derechos sociales, aunque definirán sus prioridades en la semana entrante.
“La meta es recuperar el crecimiento”, afirmó el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, quien precisó que la meta del nuevo gobierno es alcanzar un crecimiento promedio del Producto Interior Bruto (PIB) del 4,0 % en los próximos cuatro años.
Ello se puede alcanzar “a través de políticas económicas y gestión de recuperación de confianzas y disminución de la incertidumbre. Hay que aprovechar los buenos ciclos de la economía internacional”, dijo Larraín, que también dirigió las finanzas públicas en el primer gobierno de Sebastián Piñera.
Ya como presidente en ejercicio, Piñera abandonó el Congreso y se alejó en un automóvil descubierto, entre los honores presentados por formaciones militares, saludando a la gente apostada en las aceras que en rigor, era escasa.


La ceremonia, una de las más breves desde que Chile recuperó la democracia, en 1990, contó con la presencia de más de 1.380 invitados, incluidos los presidentes de Argentina, Brasil, México, Perú, Honduras, Ecuador y Bolivia, cancilleres y representantes de Uruguay, Colombia, Irán, Costa Rica, Serbia, Irlanda, Nueva Zelanda, Ucrania, Reino Unido, España, Polonia, Ghana y Japón, entre otros países.
Dos de los invitados, Juan Carlos de Borbón y el presidente de Ecuador Lenín Moreno, con problemas de movilidad, no pudieron ingresar a la ceremonia por la puerta principal del Congreso y debieron entrar por un acceso alternativo.
Antes de viajar a Santiago, Piñera regresó al Palacio de Cerro Castillo, en Viña del Mar, donde ofreció un almuerzo a los presidentes, representantes de gobiernos, al Rey emérito de España, Juan Carlos de Borbón, y a otros invitados a su investidura, al que no asistió el mandatario boliviano, Evo Morales.
“Tenemos una gran misión a cumplir, que compartimos todos los países latinoamericanos, que es dejar atrás el subdesarrollo y la pobreza, y lograr integrarnos a los países que han compatibilizado la democracia, justicia, desarrollo y la paz”, dijo Piñera a los presentes, antes de ofrecer un brindis “por Chile y el futuro de nuestros países y pueblos”.
Quien contestó el brindis fue el presidente argentino, Mauricio Macri, cercano a Piñera, quien celebró que en la región “reina la democracia y el respeto a los derechos humanos”, pese a “una excepción dolorosa que tenemos”, en alusión a la situación que se vive en Venezuela.

 

FIN DE UN CICLO
La investidura del nuevo mandatario supone el fin de un ciclo marcado por la alternancia en el poder entre el centroderechista Piñera y la socialista Michelle Bachelet, los dos principales referentes políticos del último tiempo.
La escena que se vivió este domingo en el salón de honor del Congreso chileno no es inédita. Bachelet se quitó la banda presidencial para que se la pusiera Piñera, como sucedió el 11 de marzo de 2010.
Y fue la ceremonia a la inversa de lo que ocurrió hace cuatro años, cuando el mandatario conservador finalizó su primer gobierno y cedió el mando a la socialista Bachelet, que había logrado la reelección.
Cuando el nuevo presidente finalice su mandato en 2022, Michelle Bachelet y Sebastián Piñera habrán liderado el país durante 16 años, dos periodos presidenciales de cuatro años cada uno y con alternancia en el poder.


Cada uno ha dejado una huella profunda en la política chilena. Bachelet, que ya ha dejado claro que no buscará nuevamente la reelección, fue la primera mujer en la historia del país que consiguió alcanzar la Presidencia.
Piñera, en tanto, llevó a la derecha a ganar unas elecciones después de veinte años de gobiernos de centroizquierda desde el término de la dictadura de Augusto Pinochet. EFE

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