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Cielos nubosos con chubascos tormentosos
Álvaro Rojas, rector UTAL, por destino del “Hospital Italiano”

“Sería un crimen desmantelar un lugar que por tantos años ha servido para la salud pública”

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 17 de Abril 2016

TALCA.- El rector de la Universidad de Talca, ex ministro de Agricultura y también ex embajador de Chile en Alemania, Álvaro Rojas, se refirió a la Ley de Financiamiento de la Educación Superior, actualmente en discusión, pero también a los avances del primer centro de formación técnica estatal y a su interés por que su casa de estudios superiores pueda quedarse con las instalaciones del llamado “Hospital Italiano”.

 

¿Existe la voluntad cierta de la Universidad de instalar un campo clínico en el “Hospital Italiano”?

“Sería un crimen desmantelar un lugar que por tantos años ha servido para la salud pública de las personas. Nosotros hemos manifestado nuestra intención   de avanzar en este tema, pero nos faltan algunas respuestas para poder reaccionar. Hemos hecho todas las gestiones en los niveles que corresponde para darle continuidad al centro de salud.

Hoy se está desmantelando y todo va a ser trasladado al hospital, porque entiendo que el 30 de mayo se debe devolver a su dueño el terreno. Ahí hay una oportunidad en esa infraestructura de entregar salud, en una región como la nuestra, que sus ciudadanos tienen muchos problemas de salud, y que no resuelven completamente con el nuevo hospital de Talca.

Hay demandas menos complejas desde el punto de vista hospitalario y nosotros, como universidades, hemos hecho todos los esfuerzos, hemos hablado con las autoridades del Ministerio de Salud y con la empresa Cencosud, como dueña del terreno. Y estamos a la espera que se tomen las decisiones”.

 

¿Qué le parece las críticas a las reformas que tienen que ver con la educación superior?

“Estamos en un periodo prelegislativo que  no debe inducir a las personas a pensar que las cosas están mal hechas o que pueden ser vistas como un enfoque muy estatal o de mercado  sino que es la fase prelegislativa que es para escuchar opiniones. Hay mucho ruido ambiental, pero las minutas pueden ser corregidas y creo que es lo que el Gobierno busca para el cuerpo legal.

Nosotros estamos aportando ideas, no solo críticas: hemos hecho llegar una serie de puntos de vista de la Universidad de Talca al Ministerio de Educación y  que quisiéramos que fueran resueltos con la nueva ley, son proposiciones, pero nadie puede discutir que la reforma se requería. Se hace necesario que el Estado dé ciertas garantías para entregar calidad, equidad  e igualdad a los jóvenes, porque en la era del conocimiento, sin un título es muy difícil tener trabajo”.

 

¿Al interior de las universidades ha sido muy compleja la definición del Gobierno a favor de la gratuidad?

“La sanción del Tribunal Constitucional resolvió que  la gratuidad es un derecho de los estudiantes y no de las instituciones, lo que generó un problema tremendo en el Gobierno, sobre quienes son las instituciones merecedoras de la gratuidad. Por ello, se dijo que son aquellas que al menos tengan cuatro años de acreditación, y en el Consejo de Rectores hay tres que no tienen esos años de acreditación, entonces, quedan fuera.

Pero nuestra postura era que es para todas o no es para ninguna. Por momentos se tuvo que cerrar filas tras aquellas universidades que no tienen tan buena acreditación, por diferentes razones, porque era un absurdo pensar que las universidades estatales no fueran beneficiadas de la gratuidad. Por eso se buscó una solución negociada con los parlamentarios y se autorizó a que sean todas las universidades del Consejo, más tres universidades privadas, y que en un corto y mediano plazo, o sea el 2016, 2017 o 2018, se incorporen otras universidades y también institutos profesionales y centros de formación técnica sin lucro”.

 

Desde el mismo Consejo hay voces que acusan que la reforma es demasiado estatistas. ¿Comparte esta apreciación?

“La reforma entra a regular básicamente los temas de calidad y el funcionamiento general del sistema, que era muy libre y que ahora haya ciertas normas que cumplir, para algunos esos es estatismo. En nuestro país, el Estado no ha señalado claramente ni tiene una definición adecuada de lo que es universidad.

Y tenemos una serie de entes que funcionan que son cuasi universidades, algunas que han funcionado, otras que desaparecieron y se fusionaron, las han comprado. Se han cerrado más de 15 a 18 instituciones de lo que va del año 80. Ha habido todo un procesos dinámico y es tiempo que el Estado entre a normar y a cumplir un rol, así como el sistema financiero.

Con el nuevo sistema va haber un mejor control público de los recursos a gastar, entonces, hay algunas personas que se sienten amenazadas y piensan que hay una mirada estatistas. Y también lo que se le critica a los que sabemos de la Reforma Educacional es que el fundamento del marco regulatorio le conferiría mucho poder al Estado, pero es un tema que todavía está en elaboración”.

 

¿Pero no se pone en riesgo la autonomía universitaria?

“Es el límite. El Estado debe cumplir una norma, ser garante y dar garantía que los diferentes sistemas de universidades operen, como estatales, con vocación pública o privada, y el Estado debe regular adecuadamente para cada segmento. En el caso de las universidades públicas que son del Estado, la cuestión es cómo las van a fortalecer, porque hoy día queramos o no, el número de estudiantes que están en universidades estatales es apenas el 14%, y hay muchos alumnos en universidades privadas, institutos profesionales y centros de formación técnica. Entonces el Estado también se ha ido diluyendo en la educación superior, y debe darle a las universidades estatales un trato para que se consoliden y mejoren en calidad”.

 

¿Considera que universidades de regiones están en desventaja respecto a las más grandes?

“Desde que se formaron las universidades de regiones fuimos dejados en la orfandad, compitiendo por los recursos con universidades consolidadas que llevaban 80 y 100 años de existencia. Cuando se produce la autonomía el año 1981, es un panorama muy poco proclive para que se desarrollaran, y eso explica algunos casos de universidades que tienen una mala acreditación.

En ese sentido, nos sentimos muy orgullosos porque la Universidad de Talca ha sido como una excepción al sistema, pero nunca hemos tenido un trato preferente y hemos sido tratados igual que las universidades que han sido creadas muchos años antes que nosotros, y a las que se le dieron todas las facilidades para que se desarrollaran. Por ejemplo, nacimos de la Universidad de Chile, pero ellos nunca nos han apoyado o articulado, al contrario, competimos por los recursos de investigación, de infraestructura, todo es competencia, y el más chico siempre tiene más que perder que el grande”.

 

Andrés Vicent

Centros de Formación Técnica


¿Cómo va el proceso de emplazamiento del Centro de Formación Técnica a instalarse en Linares?

“Estamos en la fase de diseño y construcción. Hemos conseguido terrenos del Servicio de Salud y de la Municipalidad de Linares, que están muy cerca del terminal de buses, de una hectárea como a tres, y esperamos hacer una  construcción moderna. Tenemos luz verde del Ministerio para hacerlo y es probable que la construcción se haga el 2017.

Es altamente probable que temporalmente, por un año, acojamos a los alumnos del CFT en nuestras nuevas instalaciones en el campus Linares, y después se trasladen a sus instalaciones, porque la ley dice que el CFT es autónomo, no depende de la universidad.

Nosotros solo le damos vida y forma, y hemos hecho todo un esfuerzo por captar la demanda de los estudiantes, de los empleadores, para donde está encaminado el mercado laboral y el problema del Maule sur, para oferta educativa de calidad de una formación técnica estatal”.

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