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Habla presidente de la Corte Suprema, ministro Hugo Dolmestch

“Tenemos un orgullo tremendo de que el Poder Judicial no tiene ese problema de corrupción”

Autoridad encabeza reunión, por tres días, del pleno de ministros en las Termas de Quinamávida, con motivo de las Jornadas de Reflexión 2016, donde –entre otros temas- se abordará la crisis de confianza ciudadana en las instituciones. Allí habló en extenso con Diario El Centro sobre los temas que afectan al Poder Judicial

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 13 de Noviembre 2016

Fueron tres días de discusión y análisis donde el pleno de ministros de la Corte Suprema abordó los temas más relevantes del momento, que aquejan al Poder Judicial. Sistemas disciplinarios y de nombramiento, así como la crisis de legitimidad de las instituciones públicas, fueron los asuntos debatidos en las Termas de Quinamávida.

Al cierre de la primera jornada, el presidente de la Corte Suprema, Hugo Dolmestch, recibió a Diario El Centro para dialogar de sus recuerdos de niñez y adolescencia en Parral y Curicó, respectivamente, pasando rápidamente al vertiginoso proceso de cambios sociales que hoy aqueja al Estado chileno en su conjunto.

De la conversación, el presidente destacó que el país se hubiera visto literalmente perdido si el Poder Judicial también se hubiera visto involucrado en casos que involucran a la política y al dinero. La autoridad se preguntó “¿A quién recurre el país si eso hubiera ocurrido?”. La respuesta sigue siendo ciencia ficción.

 

¿Qué recuerda de su niñez en Parral?

“En mis tiempos de niño, en Parral, yo me eduqué en la Escuela Pública número Uno. Era un niño feliz y nunca he dejado de decirlo, porque tuve una familia, es decir, padre y madre. Alguien puede decir que eso no es nada, porque todos los tenemos. Pero yo tuve padre y madre presentes. Entonces, cuando le sumas hermanos, tienes una familia, por modesta que sea, como era la mía.

Entonces tú sientes el apoyo y ahí está el secreto del éxito. Mi padre era trabajador y tenía un pequeño taller de carpintería, mientras mi madre era costurera. Ellos se sacaban la mugre para sacarnos adelante a todos. Pero tenían la unidad de una familia que uno sabía que lo estaban esperando a la salida del colegio”

 

¿Y cómo se sentía eso de llegar a la casa y saber que siempre habría alguien con una mano acogedora?

“Yo todavía tengo la idea de que cuando en un día está que llueve, me veo llegando a la casa a comer sopaipillas. Me recuerdo llegar mojado, pero me cambiaban los zapatos, los pantalones y tenía una sopa caliente”.

 

¿Eso ha desaparecido en nuestra sociedad actual?

“Ahora todo es distinto. Yo no digo que uno tenga que tener padres casados. No me refiero a eso. Yo hablo de tener padre y madre presentes. Y fíjate que el otro día estuve en Curicó, porque yo estudié en la Escuela Normalista de Curicó. Me recordé que siempre he querido conservar los colores de mi infancia y mi adolescencia. Y eso se traduce en el recuerdo de la Clavelina, que tiene un olor intenso. Y durante mi adolescencia, de los Pensamientos en la Plaza de Armas de Curicó. Entonces, siempre he querido tener espacio para ambas flores en mi casa… ¡Pero los conejos se lo comen todo!”.

 

TRANSFORMACIONES

¿Y cómo afronta el Poder Judicial la actual crisis que atraviesa de lado a lado a la sociedad chilena, con una severa baja de credibilidad de las instituciones?

“Nosotros estamos conscientes que estamos en una etapa de cambios, pero hoy es un cambio cultural fuerte. Siempre vamos a estar al debe, porque la gente no se siente satisfecha con lo que recibe. Y no es una cuestión de que le tengan mala voluntad al Poder Judicial, sino que la gente tiene una tendencia a no estar conforme. A exigir siempre derechos y nunca cumplir con las obligaciones. Entonces, ese cambio cultural -que también es universal- nosotros tenemos que enfrentarlo, tratando que nuestro servicio sea más oportuno y de mejor calidad. Ahora de  eso la gente tampoco se da cuenta, porque así lo reflejan las encuestas.

Pero, hay una cosa que siempre la he tratado de representar con orgullo. Mi reflexión es qué habría pasado en Chile con toda esta crisis de confianza y las cosas que se le atribuyen a miembros de los poderes Ejecutivo y Legislativo, en cuanto al manejo de dineros de la política, si el Poder Judicial también hubiera estado metido… Por ejemplo, que nosotros hubiésemos recibido dinero a cambio de facturas o boletas falsas. ¿A quién recurre el país si eso hubiera ocurrido?”.

 

¿Hay conciencia ciudadana de ese valor que cubre al Poder Judicial?

“La gente no lo valora, según dicen las encuestas. Pero nosotros igual tenemos un orgullo tremendo de que el Poder Judicial no tiene ese problema de corrupción. Ahora pueden haber casos de problemas personales, de algún funcionario o juez en el país, pero nosotros no sufrimos esos hechos de manera institucional”.

 

Lo comentaba el ministro Milton Juica en su conferencia de prensa, en el sentido que de los 11 mil funcionarios, apenas un 1,4% se ha visto involucrado en procesos administrativos…

“Esa es una gran verdad. Si algo ha pasado son cosas muy menores, porque institucionalmente no estamos en eso. ¿Y por qué ocurre así? Primero, porque tenemos mucho orgullo de ser jueces y, en segundo lugar, porque desde hace varios años que nuestras rentas son dignas. Es decir, todo el mundo gana lo suficiente para tener una vida bastante digna y de acuerdo con nuestras ambiciones, y nuestras ambiciones son muy limitadas, porque tenemos un origen modesto.

En el Poder Judicial no hay nobles ni hijos de la alta sociedad. Todos hemos hecho una carrera larga que comenzó en comunas alejadas, donde a veces no se pasa muy bien. Y de repente, se nos mejoran los sueldos y estamos muy contentos. Lo digo desde el funcionario más moderno. Aquí recibimos una renta que, en comparación con el resto de la administración pública, es bastante buena”.

 

PERCEPCIÓN

CIUDADANA

La mala percepción ciudadana del Poder Judicial dice relación con las bajas penas que se aplican a algunos delitos. Pero esas sanciones las fija otro poder del Estado. Ahora ese poder ha aumentado las penas para delitos contra la propiedad o las personas, pero no para el cohecho, que afecta justamente a la clase política. ¿Tiene eso que ver con la opinión que se refleja en las encuestas?

“Bien puede ser, porque no sólo ocurre respecto al cohecho, sino que existen otras conductas que incluso no tienen sanción penal. Y me refiero, por ejemplo, a la colusión de las farmacias, con millones de millones y, después, los responsables tuvieron que ser absueltos, porque no es delito. ¿Y a qué se debe eso? No es exclusivamente al Poder Legislativo, sino también a que la evolución del país ha sido demasiado acelerada en relación a cómo reaccionan las instituciones.

Y vuelvo al ejemplo de la colusión de las farmacias. Cuando se tuvo que enfrentar ese caso, la administración le había aplicado unas multas tremendas. Entonces lo mandan a la fiscalía y ellos inician un proceso, pero se encuentran con que el delito no existe. Y llegan a un acuerdo que termina en otra multa. Y alguien apela y la Corte tuvo que absolver. Porque el delito más aproximado habría sido una ley muy antigua, donde se condenaba a los ‘tenderos\' que vendían  género y lo medían con tablas más cortas que un metro. Pero eso no tenía nada que ver con las farmacias”.

 

¿Y la ciudadanía entiende eso del Principio de Inocencia?

“Nos hemos topado con nuestra cultura formativa y jurídica que va siempre en favor del más débil. Por ello, es tan difícil que se entienda el Principio de Inocencia, que nos favorece a todos. Y nos pelan por eso. Ahora encuentro que existe algo de razón, pero no sé si exista solución. Hoy, para condenar es necesario vencer ese principio, en un juicio con sentencia ejecutoriada. Pero ahora la delincuencia es muy avanzada, porque alguien entra a robar a una casa, sale en libertad por ejercicio de ese principio y, luego, vuelve a delinquir. Y pasan casos en que se cometen varios delitos. Por ello, los jueces han adaptado ese principio a la realidad. Es una cuestión casi generacional.

 

¿Cuándo nos vamos a acostumbrar que haya principios de ese tipo que son una defensa para la gente? ¿Y dónde está el desequilibrio? En que el cliente de la justicia penal no es la gente común, sino el delincuente, que se ve beneficiado por el criterio garantista. Pero nosotros somos víctimas de las normas que nos regulan, aunque igual tratamos de hacer bien nuestro trabajo. No puedo negar que nos podamos equivocar, pero sí estoy seguro que los jueces son cada vez más preparados y mejores que antes, incluso de cómo fui yo. Y además tienen un gran interés por perfeccionarse”.

 

¿Entrando a la coyuntura, cree que la Presidenta comprendió el sentido y mensaje de la carta que le envió usted a nombre del pleno de ministros, expresando su preocupación por la falta de financiamiento para proyectos de ley que favorezcan al Poder Judicial?

“Claro que la Presidenta lo entendió bien, el problema es que pueda arreglarlo. Ese es otro cuento. La situación del país es delicada. Si usted le dice a cualquier funcionario público que hay que incluir a los jueces en un reajuste, le responden que no, porque ganan mucho. Entonces, políticamente, puede no ser comprendido. Pero queremos que se tenga presente nuestra opinión, aunque las autoridades de Gobierno y del Parlamento saben la situación y cómo ha mejorado nuestro servicio. Lo bueno sería que todo el mundo se elevara. Esa es la idea”.

 

REFORMA SUSPENDIDA

¿Siguiendo con ese tema, le pregunto derechamente si la Reforma al Procedimiento Civil sigue adelante o no, en el actual contexto económico que afecta al país en su conjunto?

“En este Gobierno no va. Eso que quede muy claro. Porque tenemos un problema de recursos. Quedó allí a medio andar. Y la discusión legislativa también va a quedar paralizada, porque nadie estudia ni trabaja sin tener garantías de que el proyecto se va a concretar. Y si no va a salir, para qué seguir discutiendo. Ya formalmente se ha dicho que no hay fondos para respaldar esa reforma. Y si los habrá en el próximo Gobierno, tampoco lo sabemos. La reforma civil no va a salir”.

 

¿Pero entonces va a quedar pendiente lo que era el último eslabón en el ciclo de reformas que mejoró todo el sistema judicial chileno?

“Claro que va a faltar. Y al final, estamos tratando de arreglar esto. Porque cuando vimos que esto de la reforma civil comenzó con tanta fuerza, nos tratamos de adelantar y decidimos empezar con la digitalización. Pero ahora que todo se paralizó, vamos a quedar a medio camino, aunque estamos cumpliendo con la ley que obliga a digitalizar.

Pero tenemos problemas, porque la digitalización solo es compatible para funcionar en sistemas reformados, porque son más sencillos y prácticos. Entonces, por ejemplo, en materia penal, todo se resuelve en audiencias y apunta al centro del conflicto. Lo mismo ocurre en materia laboral, donde se concentra la prueba a lo esencial. Y todo lo que va quedando para el juicio se digitaliza. Pero en el sistema antiguo, todo tiene que quedar en el proceso. Ahí el costo es inmenso”.

 

Hernán Espinoza

 

Dotación de jueces

¿Si la Reforma Procesal Civil no va a seguir adelante por problemas de financiamiento, entonces hay que olvidarse de exigir más jueces?

“Hay un proyecto de ley que estamos pidiendo que se concrete, donde se crean más cargos de jueces, para alivianar lo que está ocurriendo ahora. Pero lo que estaba pensado para la oralidad en el sistema civil era otra cosa, porque tendríamos que tener tribunales colegiados. Y eso es imposible, aunque podríamos tener prontamente una ley que nos permitiría tener poco más de un centenar de nuevos jueces”.

 

Se lo pregunto específicamente por Talca, donde el déficit de dotación de los tribunales de la reforma procesal penal es histórico e impide cumplir con los plazos legales para fijar audiencias

“…Y con suerte no es todavía más tiempo. Talca estuvo incluso más atrasado, pero se hizo un esfuerzo importante. Esperemos que se puedan resolver los problemas generales del país y que nos comprendan, porque nosotros estamos trabajando bien. Defectos, errores y falencias siempre habrán, pero nadie puede poner en duda que le hacemos empeño. Y puedo asegurar que nuestros jueces están más preparados que antes”.

Un gran saludo

¿Qué motivación tuvo realizar las Jornadas de Reflexión 2016 de la Corte Suprema en la Región del Maule?

“Tengo los mejores recuerdos de mi niñez en una ciudad como Parral y de mi adolescencia en Curicó. Así que no podíamos dejar de hacer estas jornadas en la Región del Maule. Lo tenía planificado desde que me correspondió asumir la presidencia de la Corte Suprema. Además siempre me recordaron desde la jurisdicción de Talca, que esta era mi región y que siempre seríamos bienvenidos. Y ahora lo estamos comprobando. Así que un gran saludo para esta región, para su gente, y para mi querida comuna de Parral”.

Reforma Constitucional

Reforma Constitucional y sistema de nombramientos del Poder Judicial son los temas que abordará hoy el pleno de ministros de la Corte Suprema, en el contexto del tercer y último día de las Jornadas de Reflexión 2016. En el primer día, para analizar el clima de desconfianza en el país, los ministros recibieron a expertos externos.

Se trató del sacerdote jesuita, Fernando Montes, y del sociólogo, Ernesto Ottone. El primero sostuvo que “la justicia nos ayuda y nos pone ciertas reglas para que las relaciones no sean desequilibradas. Una verdadera justicia nos ayuda a preservar los seres relacionales, cosa contraria al individualismo exacerbado”.

Por su parte, Ottone argumentó que los desafíos del Poder Judicial son  “vivir en un mundo que ha tenido cambios a nivel global extraordinariamente rápidos y un cambio en la forma de vida de las sociedades. La educación, la economía, la cultura, la justicia y todos los instrumentos básicos de la democracia, están cuestionados por estos cambios tan fuertes, por lo tanto, se trata de adecuarse a estos tiempos, sin perder el horizonte de estas instituciones”.

También, durante la primera jornada, el ministro Lamberto Cisternas,  presentó un video que dio cuenta de los diferentes proyectos sobre género, ética, grupos vulnerables, familia, campaña de atención y  lenguaje sencillo que lleva a cabo la Corte Suprema.

Además, las autoridades recibieron el saludo protocolar de la gobernadora de la provincia de Linares, Claudia Aravena. Posteriormente, los ministros Jorge Dahm y Lamberto Cisternas encabezaron un panel denominado “Estados y desafíos del sistema disciplinario del Poder Judicial”.

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